Comienzo una nueva serie de Podcasts titulada «El Pórtico de Ishtar».
En este primer episodio os hablaré de mis sensaciones tras ver la adaptación cinematográfica de «El Juego de Ender».
Espero que lo disfrutéis.

Comienzo una nueva serie de Podcasts titulada «El Pórtico de Ishtar».
En este primer episodio os hablaré de mis sensaciones tras ver la adaptación cinematográfica de «El Juego de Ender».
Espero que lo disfrutéis.

Sólo entiendes lo grande que es una serie cuando empiezas a sentir el vacío que te deja cuando la terminas.
Con Breaking Bad el enamoramiento se produce como debe ser: despacito y sin prisas.
Porque su primera temporada es como el encuentro entre dos desconocidos. Tibio, nervioso. A veces incluso lento. Los futuros enamorados, ahora sólo conocidos, van entendiendo quién es quién, y van profundizando en el ardua tarea de comprender al otro.
Ahí conoces a Walter White, el arquetipo de perdedor. Un genio incomprendido que malgasta sus días dando clases de Química en un instituto hasta que la vida decide empujarle a cambiar, o a morir.
Porque de eso se trata, de como dijera en su genial discurso en Stanford Steve Jobs: «Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder».
Y así, nuestro querido y afable Walt, el papá Walt, el cuñado Walt, el perdedor, decide que no le queda ya nada por perder y si mucho por ganar.
A partir de ahí comienza la mejor evolución de un personaje que he visto jamás. De Walt, el profesor Walter White, Mr. White a Heisenberg. Todo un Jekyll y Mr. Hyde. La realidad de una persona que se oculta detrás de capas y capas de rutina y vida precocinada.
La serie es un grito sordo de alguien que se sabe capaz de cambiar el mundo pero que siente como el mundo le ha dado espalda.
En el camino somos los espectadores los que disfrutamos de esa evolución perfecta. De ese despertar de una bestia contenida durante años frente a una pizarra y un lavadero de coches. Y va creciendo y creciendo hasta que llegamos al episodio sexto de la cuarta temporada. En ese momento sencillamente ves una escena que sabes que pasará a la historia de las series.
Entonces lo sientes, te percatas por fin (si no lo habías hecho antes) de la realidad, de que todo empieza y termina en Walter White, el profesor convertido en químico, el químico convertido en deidad todopoderosa. Y comienza a nacer la duda, muy dentro tuya, de que quizá no te guste, tal vez no sea tan bueno, tal vez no deberías quererlo tanto.
Walter White, Heisenberg. Es una figura tan grande, tan grandiosa, tan terriblemente completa y compleja que muchas veces oscurece al otro enorme protagonista de la historia: Jesse Pinkman.
El inútil, el prescindible. Un peón que no lo es. Capaz de lo mejor y de lo peor y que termina por ser una contradicción: lo odias pero lo amas, lo amas pero quieres que muera, o que no muera. Nunca lo terminas de saber. Él también sufre una profunda metamorfosis, pero más previsible, más comprensible. Saca de sus entrañas la moralidad que nunca debió perder. Es el yang de Heisenberg.
La historia, su argumento, sus entresijos, su cambios, Saul Goodman, Hank Schreader, su música. Son tantísimas cosas y tan buenas que no quiero aburrir listándolas todas.
Sólo diré que esta es de las series a las que no me cuesta nada darles un 10.
Y añadiré que pese a todo, después de sus cinco temporadas y de conocer al verdadero Walter White, al terrible Heisenberg, citaré una de esas frases sobre la amistad:
«Un amigo de verdad es aquel que conoce todos tus defectos y a pesar de ello te quiere».
Yo, Walter White, querido amigo, te lo perdono todo.
Nota: 10/10

Cuando me recomendaron este libro y empecé a leer sus primeras páginas he de reconocer que me embargó cierta sensación de conexión. Como si las palabras escritas fueran capaces de establecer un vínculo entre el protagonista y el lector.
Sin embargo, con el devenir de la historia, esa sensación terminó por desaparecer.
El bolígrafo de gel verde es una historia cotidiana, de un hombre cotidiano, con una vida cotidiana. Y en esa cotidianidad en la que a veces nos establecemos casi sin querer, el protagonista termina por ahogarse.
Éste, que por no tener no tiene ni nombre, nos cuenta en primera persona los últimos días de una de las etapas más difíciles de su vida.
La historia, aunque muchas veces empleada, se hace amena durante toda la lectura: el viaje iniciático de alguien que, hastiado de una vida llena de sinsabores, decide (o acaso es la vida la que le obliga) emprender un largo periplo en busca de sí mismo.
Quizá el primer problema con el que te encuentras al leer el libro es el lenguaje.
Si hay algo que me enamoró perdidamente en «Bajo la misma estrella» es su lenguaje cercano, sencillo, bello por su simplicidad. Las frases justas, las palabras necesarias. El bolígrafo de gel verde es la antítesis de la sencillez. La narrativa se convierte en un laberinto de bucles del lenguaje, que se estira y se retuerce hasta formar una imagen excesivamente edulcorada de la realidad, tal vez buscando ser poética, que en lugar de acercarse termina por distanciarse. Es un muro que se alza casi al instante, tras esas primeras páginas, entre el protagonista y el lector.
Y sin conexión es complicado identificarse.
Es curioso porque muchas de las críticas que he leído hablan de lo identificados que se sienten con el protagonista. Supongo que es comprensible cuando el pobre carga con la práctica totalidad de los problemas psicológicos propios que una persona de más de 40 años puede tener en la sociedad actual: un trabajo anodino, la falta absoluta de tiempo para vivir, una vida rutinaria que desemboca en un matrimonio fallido, la soledad de aquel que mira a la juventud con melancolía, la incapacidad de reaccionar, el miedo a reaccionar…
El argumento, más allá de la moraleja de auto-ayuda que destila, flaquea en momentos importantes donde la acción se torna poco creíble. Una primera parte que de tan triste y dramática resulta grotesca. Un desenlace que de biempensante y arregladito chirría con el tono gris negruzco del principio. Y un constante intento de mantener el suspense que termina volviéndose contra la propia historia. La vida son contrastes, sí, pero la escala de colores va más allá del negro suicida y del blanco felicísimo.
Eso sí, lejos de ser un mal libro se trata de una novela más que decente, bien escrita, bien estructurada, con algunos giros argumentales muy bien planteados y que en definitiva resulta fácil leer.
No os diré que vaya a ser la mejor obra que os leáis en la vida, pero merece la pena darle una oportunidad.
Nota: 6.5/10
Datos del libro:
Título: El bolígrafo de gel verde.
Autor: Eloy Moreno.
Editorial: Espasa
Enlace de compra: http://www.amazon.es/bol%C3%ADgrafo-gel-verde-Eloy-Moreno-ebook/dp/B0064SUW2S/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1383801674&sr=8-1&keywords=el+boligrafo+de+gel+verde

El fenómeno de masas que supuso hace un tiempo la llegada de PSY y su Gagnam Style no debe considerarse un hecho aislado o flor de un día.
El K-Pop (diminutivo de Korean Pop) es una corriente que lleva ya años siendo una referencia en oriente y haciéndose un hueco en Europa.
Mi primer contacto con el K-Pop vino del espectacular y visual video de 2NE1 – I am the best.
Y es que si algo caracteriza al producto que nos llega desde Korea es su creatividad gráfica. En la mayoría de los casos los clips presentados por estos grupos muestran un derroche sin parangón de colores y efectos visuales.
Parece que hasta Youtube ha terminado por rendirse ante las bondades de este género y ha galardonado con el premio del «Vídeo del año» a las Girls’ Generation, un grupo que, como 2NE1 mezcla música electrónica, Pop y decorados saturados en todas sus propuestas.
Girls’ Generation – I Got a Boy
Aunque personalmente me quedo con su Galaxy Supernova.

Google nos ha presentado su nuevo y flamante terminal de la serie Nexus. El Nexus 5.
Con este movimiento Google intensifica su estrategia de disponer de un terminal propio en el Universo Android pudiendo así adaptar perfectamente su Sistema Operativo a las características del dispositivo.
De la mano de LG, la que también fabricase en su día la versión 4 de esta línea de productos, el Nexus 5 viene con unas características técnicas que le permiten entrar en la lidia de la actual generación de smartphones.
Para empezar nos encontramos con un procesador Qualcomm Snapdragon 800 a 2.3GHz el cual supera y con creces el 1.9GHz Snapdragon 600 que trae la versión americana del Samsung Galaxy S4. Esto sumado a su display de 445ppi full HD IPS hacen del Nexus 5 un dispositivo con unas especificaciones técnicas atractivas.
Sin embargo nos encontramos con una cámara trasera de 8 MPx y una frontal de 1.3 MPx que parecen quedarse un poco rezagadas en cuanto a la definición se refiere aunque algunos tests realizados con ella arrojan resultados bastante positivos.
Con sus 2300mAH, la batería del Nexus 5 cumple con los estándares actuales proporcionando una autonomía similar a las de sus competidores. Tendremos, como nos sucede con todos los smartphones del mercado, que cargar nuestro terminal cada día si realizamos un uso prolongado del mismo.
Y he aquí donde tenemos a la mayor de todas las ventajas del Nexus 5. Google apunta a un segmento mucho mayor que el de sus competidores con un terminal que reduce a la mitad el coste. Estamos hablando de que en ningún caso se llega a los 400$, cuya conversión en el mercado europeo será desgraciadamente 1:1.
Hablamos de 350€ por un smartphone libre con unas prestaciones espectaculares y una relación calidad/precio imbatible.

Leo en Vaya Tele que el visionado online de El Tiempo entre Costuras tiene un coste de 0,72€ por capítulo, y sinceramente me parece una excelente noticia.
En absoluto. Nos llevamos quejando mucho tiempo de que la mal denominada piratería surge por cubrir una necesidad que ahora mismo no tiene alternativa razonable en el mercado legal. No es de recibo pagar cerca de 10€ por un libro en formato electrónico o más de 4€ por el alquiler de una película online.
Cuando reduces al mínimo los costes de distribución: el canal lo pongo yo y la empresa sólo debe aportar el almacenamiento en la nube, debe verse reflejado en el precio de formar notable. Y hasta ahora no era así.
Pero llega Antena 3 con su serie estrella de todos los tiempos (al menos por este semestre): El Tiempo entre costuras, y decide cambiar la estrategia. Yo les aplaudo.
Te facilitan el acceso al capítulo ya emitido por 0,72€ y ahí ya estamos hablando de un coste más cercano a la realidad.
Alguien puede criticar que se trate de un capítulo ya emitido y que además otras series estén en línea de forma gratuita pero tú estás pagando por verlo en HD cuando quieras y donde quieras y sin publicidad. Pagar no llega a un euro por eso creo que es, bajo mi punto de vista, aceptable.
El sector de la distribución de contenidos debe moverse en esa dirección, costes muy bajos proporcionando servicios de calidad porque el retorno de la inversión llegará cuando, como siempre digo, el coste de buscarlo en las redes de descarga directa, con una calidad decente y en condiciones sea mayor (en tiempo y, por tanto, en dinero) que el pagar directamente por él.

Un buen amigo siempre me echa en cara que escriba las reseñas o las críticas justo tras haber leído/visto una obra. Según él debería esperar al menos 24 horas para poder evaluar con cierta perspectiva aquello que acabo de ver. Si no lo hago, según él, tiendo a beneficiar excesivamente lo que critico.
Bien, han pasado más de 24 horas desde que terminase Bajo la misma estrella, de John Green. Si hace poco más de un día habría dicho que es una maravilla de libro, ahora, con un poco más de calma, lo reafirmo.
Es una pequeña joya literaria.
No es una obra magna. No pasará a la historia por ser un libro que revolucionase el género o por convertirse en una novela de referencia. Es una joya porque te llega al corazón desde la primera de sus páginas. Te conviertes en el confidente de una jovencita descarada y llena de vitalidad, Hazel Grace, y vives con ella, a través de ella en cada una de sus páginas.
Más allá de la genial historia que nos relata, Bajo la misma estrella es un libro de detalles escondidos, de frases que calan hondo entrando sin llamar, de sensaciones que percibes como reales.
Y no es fácil leerlo. Porque no se trata de un libro de superación contra una enfermedad. De héroes adolescentes. Es un libro que pretende mostrarte la realidad como es, sin edulcorantes, sin buscar la lágrima fácil, el suspiro fingido. Y al ser así a veces duele. Porque la vida es así, un claroscuro donde quizá hay más sombras que luces y que, sin embargo, por un instante, por un sólo momento en la inmensidad de un tiempo eterno, merece la pena.
Me cuesta explicaros las mil y una razones por las que os recomiendo que os leáis esta estupenda novela, así que en lugar de eso os dejo con dos cosas: una cita y un consejo, en una sola frase:
Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evangelizador y estás convencido de que este desastrado mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean. (Bajo la misma estrella).
Nota: 9/10

Resulta terriblemente curioso lo importante, a lo largo de la historia de la Humanidad, que ha sido la imagen para todo tipo de escenarios políticos y bélicos.
En una época en la que parece que denostar todo lo que contenga la Marca España se ha convertido en una moda más y donde en el mundo entero se nos reconoce más por el maltrato al toro y las palmas que por nuestros muchos e importantes logros, me ha parecido relevante el hecho de que lo que mostramos al mundo, cómo se nos conoce, tiene más que ver con nuestras dotes, y las del resto del mundo, para vender nuestra imagen que con los logros en sí mismos.
Todo esto viene a que muchos (sobretodo británicos) recuerdan la famosa batalla donde la Armada Invencible fue derrotada por tropas inglesas y que, según ellos, supuso una victoria decisiva de la flota inglesa, cuando al final de esa guerra el tratado de paz resultó favorable para España.
Sin embargo pocos, o prácticamente nadie, recuerda la importante victoria española durante el Sitio de Cartagena de Indias (1741) donde, al más estilo 300, entre 3.000 y 4.000 soldados españoles derrotaron a una flota de cerca de 30.000 soldados británicos.
La historia resulta curiosa, ya no sólo por lo épico de la misma, sino por el hecho de que, creyéndose vencedor por la importante diferencia numérica, sir Edward Vernon, comandante de las fuerzas británicas, envío una carta a las autoridades de las islas asegurando que se había producido la victoria. Por este hecho existen varias monedas inglesas acuñadas con imágenes de la inexistente victoria del ejército británico sobre el español.
Al final, resultó que el comandante español, Blas de Lezo, les dio un repaso estratégico a los ingleses y no sólo mantuvieron la ciudad sino que derrotaron a la flota británica.
Pero, ¿quién recuerda a Blas de Lezo? ¿dónde está esa plaza al estilo "Trafalgar Square" con su estatua coronándola?
Imagen, señores. Y ahí, los españoles, llevamos muchos, muchos años perdiendo la batalla.
Si queréis saber más del tema, además de la Wikipedia, tenéis algunas novelas históricas que versan sobre esta épica batalla:

Leo en DosBit que Google, la todopoderosa Google, está empezando a migrar parte de su catálogo de aplicaciones básicas desarrolladas para Android de código abierto a cerrado.
Esto, que a priori puede parecer un paso atrás para aquellos defensores del software libre.
Parece que puede haberlos.
El primer motivo, como bien dice el artículo, viene relacionado con la proliferación de sistemas cerrados vinculados a grandes empresas (Amazon, mercado chino, etc.) que hacen uso de las aplicaciones desarrolladas por Google.
Quizá un segundo motivo, menos loable (o menos justificable para aquellos que siguen defendiendo el Don’t be evil de la gran G), es el de la protección de su sistema. Ahora que ya han introducido en una cantidad notable de terminales su sistema operativo, la siguiente fase puede ser migrar su desarrollo a código cerrado para competir de tú a tú con las soluciones de Apple. Sus mismos argumentos: fiabilidad, seguridad, calidad, etc., que ya nos conocemos.
No lo creo.
El software libre ha conseguido en los últimos años presentarse como un perfecto jugador en este torneo del desarrollo de software. Y nos ha beneficiado a todos.
Parte de ese empuje ha venido gracias a soluciones como las de Google, un gigante que ponía a disposición de todo tipo de desarrolladores unas potentes herramientas que les han permitido exprimir a fondo el hardware de los dispositivos.
Si ahora Google decide darle la espalda al Software Libre perderemos todos. Nos convertiremos en dependientes de las dos empresas tecnológicas que pugnan por ser la más grande del mundo y la capacidad de salirnos por la tangente y que aparezcan terceras soluciones interesantes que obliguen a Google y a Apple a ponerse las pilas será menor.
Don’t be evil, Google.

Nancy Kress lo vuelve a conseguir.
Si con Mendigos en España conseguía sumergirte en un futuro utópico donde las modificaciones genéticas iban a suponer un cambio convulso en la sociedad y en la política del mundo, con Mendigos y Opulentos da un paso más y concibe para el lector un mundo estructurado por clases y en el que el ser humano común, conocido como vividor ha degenerado dejando el gobierno a seres genéticamente modificados, los auxiliares y que se encargan de gobernar y regir la sociedad a cambio de los votos de los vividores.
Mientras tanto, una raza de super humanos que carecen de la necesidad de dormir, van a poner en jaque las raíces mismas de la sociedad con un descubrimiento que revolucionará el mundo.
Una narración intensa, trepidante, esta vez dirigida por tres personajes carismáticos: Billy, un vividor, Diana, una auxililar y Drew, el soñador lúcido.
Las dotes de Kress para, por un lado plantearnos la situación sociopolítica de la época y, por otro, desarrollarla en base a las diferentes perspectivas de cada uno de los personajes, hacen de este libro un auténtica maravilla que iguala, si no supera, a su predecesor.
Por ponerle algún pero podría decirse que las escenas donde se desarrolla más acción a veces resultan ligeramente planas y carentes de la tensión que deberían.
Aún así, lo interesante, más allá de la compleja historia, es sin ningún género de dudas las reflexiones éticas que van apareciendo a lo largo de la historia y que, pese a tratarse de un libro de ciencia ficción, tiene una aplicación directa en la actualidad.
Si os gusta la ciencia ficción, Mendigos y Opulentos debe ser vuestra siguiente novela.
Nota: 8.5/10