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  • Proyecto Hail Mary y la suspensión de la incredulidad

    Proyecto Hail Mary y la suspensión de la incredulidad

    Antes de ponerme en faena, empezaré por explicar, para aquel que no conozca el concepto, qué es la suspensión de la incredulidad.

    En el mundo de la narrativa, ya sea literatura, cine, teatro, etc., existe un contrato implícito entre el autor de la obra y el receptor. Es un contrato mediante el cual ambas partes acuerdan que, durante el tiempo que dura la historia, el espectador/lector acepta que sucedan cosas que no son reales o puedan carecer de sentido en la realidad actual con el fin de disfrutar de la obra.

    Esto lleva siendo así desde que el ser humano comenzó a contar historias y funciona perfectamente bien, incluso en escenarios extremos.

    Funciona perfectamente siempre y cuando se mantenga la coherencia interna: el lector acepta que suceden cosas inverosímiles pero la historia mantiene la coherencia durante todo ese proceso.

    Si esa coherencia se rompe, el contrato se rompe y por tanto, aparece la incredulidad, el temido «Esto no tiene ningún sentido»

    Proyecto Hail Mary de Andy Weir

    Ya había leído El Marciano de Andy Weir, y, sin ser una obra fabulosa, me había gustado mucho.

    Me parecía un soplo de aire fresco en la aparentemente repetitiva escena de la ciencia ficción de los últimos 15 años.

    Confiaba, pues, que Proyecto Hail Mary fuera un paso hacia adelante.

    Sin embargo, lo que ha conseguido este libro es que incluso le vea las costuras a su novela anterior.

    Justo al acabar la historia han habido dos conceptos fundamentales que han quedado flotando en el aire

    1. Andy Weir ha decidido romper la suspensión de la incredulidad

    Y lo que es peor, lo hace prácticamente desde el principio. Son pocos los capítulos leídos cuando de repente todo empieza a oler mal: coincidencias, exageraciones, personajes muy poco trabajados y un intento constante de dotar a la historia de una pátina de cientificidad que ni necesita ni ayuda en nada.

    El problema es que si esto pasa al principio, os podéis imaginar cómo termina la cosa.

    Un profesor de instituto americano que, de la nada, se convierte en el héroe salvador de la Tierra, capaz de entender cuando sea necesario de la más avanzada biología molecular como, al instante siguiente, si la historia lo precisa, ser un experto astronauta realizando cálculos de trayectorias afectadas por la relatividad.

    Es tan absurdo que no te saca de la historia, te echa a patadas de ella.

    A partir de ahí, una buena premisa, una idea que sí que es innovadora, y cientos de páginas destrozándola con situaciones inverosímiles: objetos que aparecen en el momento justo, alienígenas que recorren millones de kilómetros a una velocidad cercana a la luz sin conocer qué es la radiación, la relatividad o la electrónica.

    El final, para rematar, es condenadamente peliculero. Lo cual, tras el éxito cosechado por la adaptación cinematográfica de El Marciano, me ha llevado a pensar que Weir ha escrito esta novela pensando mucho más en su posible tránsito a la gran pantalla que en regalarnos una buena historia.

    2. Andy Weir no sabe construir personajes

    De nuevo, al poco de estar leyendo la historia caes en la cuenta que Ryland Grace, el heroíco protagonista de la historia, no es Ryland Grace, es en realidad, ¡¡¡Mark Watney reencarnado!!!

    Es exactamente el mísmo tipo de personaje, el mismo humor, las mismas interacciones con el lector…

    Si Watney sufría por sobrevivir en Marte, Grace lo hace por sobrevivir en Tau Ceti. A partir de ahí, dos clones.

    El resto de personajes resulta aún más flojo. En especial el alienígena Rocky, presentado como un superingeniero capaz de resolver problemas de una complejidad extrema, pero que al mismo tiempo se comporta como un adolescente perpetuo. Esa combinación, lejos de resultar entrañable, termina siendo un lastre: no profundiza al personaje, sino que lo convierte en una caricatura funcional, diseñada más para facilitar la trama que para sostenerla con verosimilitud.

    Es evidente que construir personajes fuertes y que aporten a la historia no es el fuerte de Andy Weir.

    Conclusión

    Sigo sin entender por qué los best-sellers se convierten en best-sellers. Es un total misterio para mí.

    Tampoco entiendo que personajes influyentes del mundo científico recomienden este libro. Sí, de acuerdo, habla de relatividad y de conceptos de astronomía. Pero, en el fondo, no deja de ser una historia infantil embadurnada de tecnicismos. No es una buena novela.

    Con el tiempo me he dado cuenta de que ese contrato implícito de suspensión de la incredulidad se vuelve cada vez más frágil. Donde antes había margen para el asombro, ahora aparece la grieta de la incoherencia.

    Cuando eres joven, estás dispuesto a aceptar más atajos, más trampas, más concesiones internas. La coherencia importa menos porque la ilusión pesa más. Pero los años y, supongo, la experiencia de vivir, van afinando ese radar que detecta lo que no encaja.

    Quizá todo esto no sea más que una forma algo más elegante de admitir que, con la edad, vamos perdiendo un poco de esa capacidad tan valiosa de creer en la magia que teníamos de niños.

    Nota: 5/10

  • Reseña: El Marciano – Andy Weir

    Reseña: El Marciano – Andy Weir

    Hacía bastante tiempo que no disfrutaba tanto leyendo una novela.

    El Marciano (The Martian) de Andy Weir ha conseguido volver a engancharme de lleno en la lectura. Y eso que su propuesta es relativamente arriesgada.

    Argumento

    Sí que os recomiendo, antes de abordar el análisis de la novela, que si no la habéis leído y tenéis pensado hacerlo no continuéis. Me voy a esforzar al máximo por evitar destripar nada de la trama pero obviamente no lo conseguiré del todo.

    El argumento de El Marciano es bastante conocido: emplazada en un futuro cercano, la humanidad ha sido ya capaz de enviar seres humanos a Marte en expediciones bajo el proyecto Ares. Esta vez es el turno de la Ares-III, cuyos 6 tripulantes se encargarán de realizar una serie de experimentos y de toma de muestras en el planeta rojo.

    Todo parece ir normal hasta que desde el centro de operaciones de la NASA en Houston se les avisa de que los satélites que orbitan alrededor del planeta han detectado una importante tormenta de arena. El problema de la tormenta esta relacionado con el VAM, el vehículo que los tiene que devolver a casa. Fuertes vientos pueden poner en riesgo su estabilidad y con ello sus vidas.

    La comandante de la misión decide en esos momentos suspenderla e iniciar la evacuación. Y es aquí donde la historia realmente comienza: debido a una serie de circunstancias uno de los tripulantes sufre un accidente y es dado por muerto. El resto de la tripulación, ante la posibilidad de perecer en el planeta deciden marcharse.

    Pero Mark Watney sigue vivo. Y tiene que ingeniárselas para sobrevivir en Marte hasta que la siguiente misión, la Ares-IV, llegue a Marte años después.

    Personajes

    El Marciano es prácticamente un soliloquio de su protagonista que se enfrenta ante la dura tarea de luchar por su supervivencia en un planeta inhóspito y hacerlo en soledad.

    Tal vez una de las cosas que más me ha gustado del libro, más allá de la profunda fundamentación científica y técnica que dota de realismo al mismo, es la importante vertiente personal, emocional y psicológica que consigue transmitir.

    Mark Watney está solo, solo en un planeta que se empeña en matarlo y a millones de kilómetros de distancia de cualquier otro ser humano. Está aislado de la sociedad, y este aislamiento es peor si cabe que la tensión constante por la supervivencia.

    Lo bueno y lo malo

    Si algo hay que destacar del libro es sin lugar a dudas su capacidad, con una estructura que se aleja de lo común, de enganchar al lector. Ese ritmo frenético y esa lucha constante por encontrar solución a los problemas que se le presentan al protagonista hace que no puedas dejar de leerlo.

    En el lado opuesto está, tal vez, el exceso de celo científico con el que dota la narración obligando al lector profano en la materia a hacer un esfuerzo doble para comprender de lo que se está hablando.

    Conclusión

    Lo cierto es que como ya he dicho al empezar esta entrada, El Marciano es una auténtica delicia de libro, una historia épica que nos actualiza a Robinson Crusoe colocándolo en el mundo inexplorado de Marte. Pero más allá de la aventura, la novela trasciende a un plano mucho más amplio, abarcando temas tan complejos como la superación personal o la importancia que tiene la interacción social en nuestra concepción de humanidad. Si todavía no has tenido la oportunidad de disfrutar de las idas y venidas de ese botánico loco perdido por las tierras del planeta rojo, no sé muy bien a qué estás esperando.

    Nota: 8.5/10