Etiqueta: SciFi

  • Proyecto Hail Mary y la suspensión de la incredulidad

    Proyecto Hail Mary y la suspensión de la incredulidad

    Antes de ponerme en faena, empezaré por explicar, para aquel que no conozca el concepto, qué es la suspensión de la incredulidad.

    En el mundo de la narrativa, ya sea literatura, cine, teatro, etc., existe un contrato implícito entre el autor de la obra y el receptor. Es un contrato mediante el cual ambas partes acuerdan que, durante el tiempo que dura la historia, el espectador/lector acepta que sucedan cosas que no son reales o puedan carecer de sentido en la realidad actual con el fin de disfrutar de la obra.

    Esto lleva siendo así desde que el ser humano comenzó a contar historias y funciona perfectamente bien, incluso en escenarios extremos.

    Funciona perfectamente siempre y cuando se mantenga la coherencia interna: el lector acepta que suceden cosas inverosímiles pero la historia mantiene la coherencia durante todo ese proceso.

    Si esa coherencia se rompe, el contrato se rompe y por tanto, aparece la incredulidad, el temido «Esto no tiene ningún sentido»

    Proyecto Hail Mary de Andy Weir

    Ya había leído El Marciano de Andy Weir, y, sin ser una obra fabulosa, me había gustado mucho.

    Me parecía un soplo de aire fresco en la aparentemente repetitiva escena de la ciencia ficción de los últimos 15 años.

    Confiaba, pues, que Proyecto Hail Mary fuera un paso hacia adelante.

    Sin embargo, lo que ha conseguido este libro es que incluso le vea las costuras a su novela anterior.

    Justo al acabar la historia han habido dos conceptos fundamentales que han quedado flotando en el aire

    1. Andy Weir ha decidido romper la suspensión de la incredulidad

    Y lo que es peor, lo hace prácticamente desde el principio. Son pocos los capítulos leídos cuando de repente todo empieza a oler mal: coincidencias, exageraciones, personajes muy poco trabajados y un intento constante de dotar a la historia de una pátina de cientificidad que ni necesita ni ayuda en nada.

    El problema es que si esto pasa al principio, os podéis imaginar cómo termina la cosa.

    Un profesor de instituto americano que, de la nada, se convierte en el héroe salvador de la Tierra, capaz de entender cuando sea necesario de la más avanzada biología molecular como, al instante siguiente, si la historia lo precisa, ser un experto astronauta realizando cálculos de trayectorias afectadas por la relatividad.

    Es tan absurdo que no te saca de la historia, te echa a patadas de ella.

    A partir de ahí, una buena premisa, una idea que sí que es innovadora, y cientos de páginas destrozándola con situaciones inverosímiles: objetos que aparecen en el momento justo, alienígenas que recorren millones de kilómetros a una velocidad cercana a la luz sin conocer qué es la radiación, la relatividad o la electrónica.

    El final, para rematar, es condenadamente peliculero. Lo cual, tras el éxito cosechado por la adaptación cinematográfica de El Marciano, me ha llevado a pensar que Weir ha escrito esta novela pensando mucho más en su posible tránsito a la gran pantalla que en regalarnos una buena historia.

    2. Andy Weir no sabe construir personajes

    De nuevo, al poco de estar leyendo la historia caes en la cuenta que Ryland Grace, el heroíco protagonista de la historia, no es Ryland Grace, es en realidad, ¡¡¡Mark Watney reencarnado!!!

    Es exactamente el mísmo tipo de personaje, el mismo humor, las mismas interacciones con el lector…

    Si Watney sufría por sobrevivir en Marte, Grace lo hace por sobrevivir en Tau Ceti. A partir de ahí, dos clones.

    El resto de personajes resulta aún más flojo. En especial el alienígena Rocky, presentado como un superingeniero capaz de resolver problemas de una complejidad extrema, pero que al mismo tiempo se comporta como un adolescente perpetuo. Esa combinación, lejos de resultar entrañable, termina siendo un lastre: no profundiza al personaje, sino que lo convierte en una caricatura funcional, diseñada más para facilitar la trama que para sostenerla con verosimilitud.

    Es evidente que construir personajes fuertes y que aporten a la historia no es el fuerte de Andy Weir.

    Conclusión

    Sigo sin entender por qué los best-sellers se convierten en best-sellers. Es un total misterio para mí.

    Tampoco entiendo que personajes influyentes del mundo científico recomienden este libro. Sí, de acuerdo, habla de relatividad y de conceptos de astronomía. Pero, en el fondo, no deja de ser una historia infantil embadurnada de tecnicismos. No es una buena novela.

    Con el tiempo me he dado cuenta de que ese contrato implícito de suspensión de la incredulidad se vuelve cada vez más frágil. Donde antes había margen para el asombro, ahora aparece la grieta de la incoherencia.

    Cuando eres joven, estás dispuesto a aceptar más atajos, más trampas, más concesiones internas. La coherencia importa menos porque la ilusión pesa más. Pero los años y, supongo, la experiencia de vivir, van afinando ese radar que detecta lo que no encaja.

    Quizá todo esto no sea más que una forma algo más elegante de admitir que, con la edad, vamos perdiendo un poco de esa capacidad tan valiosa de creer en la magia que teníamos de niños.

    Nota: 5/10

  • Reseña: Tau Zero – Poul Anderson

    Reseña: Tau Zero – Poul Anderson

    Tengo entendido que los grandes aficionados a la ciencia ficción distinguen a este género en dos grandes grupos: Soft Sci-Fi (algo así como ciencia ficción suave) y Hard Sci-Fi (ciencia ficción dura).

    La principal diferencia entre ambas radica en el nivel de complejidad científica de sus tramas. Mientras la primera tiene una dosis relativa de ciencia, la segunda implica conceptos científicos profundos. Así mismo, a diferencia de la ciencia ficción suave, la ciencia ficción dura se toma muchas menos licencias narrativas para enmarcar su relato: las cosas que suceden son científicamente más posibles.

    Tau Zero

    Tau Zero, de Paul Anderson, caería en la definición de ciencia ficción dura. Se trata de una interesante epopeya interestelar que orbita, nunca mejor dicho, entorno a conceptos de física relativista.

    La Leonora Christine es una nave espacial capaz de viajar acelerando hasta alcanzar velocidades cercanas a la luz. Esto permitirá a su tripulación llegar a un planeta con características similares a la Tierra para su investigación en unos pocos años.

    Sus personajes tendrán que vivir en esa nave durante los años que dure el trayecto y enfrentarse a todos los desafíos que un viaje de esas características puede presentar, tanto a nivel técnico como humano.

    Toda la historia se sustenta en la idea de la expansión y contracción del tiempo y del espacio que se produce en los objetos que viajan a velocidades cercanas a la de la luz.

    Esto ya de por sí hace que la lectura se embarre a medida que Anderson desarrolla detalladas explicaciones acerca de la definición del factor Tau y sus implicaciones en la vida de los protagonistas.

    A pesar de que, en general, la base científica que requiere el libro no es excesiva, sí que supone un desafío su lectura.

    Viajes temporales y espaciales

    Tau Zero es, además, un interesante ejercicio de análisis mental y emocional del impacto que produce en las personas los efectos de la Teoría de la Relatividad llevados a la práctica.

    Todavía recuerdo lo impresionado que me quedé cuando leí por primera vez sobre la Paradoja de los Gemelos.

    Aquí son un conjunto de exploradores los que tendrán que hacer frente, no sólo a las dificultades propias de un viaje espacial, sino también a las consecuencias de querer llegar más lejos que nadie y hacerlo lo más rápido posible.

    El libro logra transmitir la desproporción en cuanto a distancias y tiempos que hay entre las medidas estelares y las humanas: lo cortas que son nuestras vidas en comparación con el tiempo y la distancia que nos separa del resto del universo.

    Una aventura que no termina de despegar

    Es cierto que Tau Zero proporciona una lectura entretenida y que algunos de sus pasajes enganchan especialmente, pero se queda muchas veces lejos de cualquier sitio, dando la sensación de no tener muy claro hacia dónde se dirige el escritor.

    Los personajes, aunque adquieren una potencia suficiente a lo largo de la novela, no terminan de definirse del todo y la historia acaba con la sensación de que te podría haber dado mucho más.

    Es, sin embargo, en su conjunto, un relato bastante completo con grandes dosis de buena ciencia ficción.

    Nota: 6/10

  • Reseña: Fragmentos de Honor (Lois McMaster Bujold)

    Reseña: Fragmentos de Honor (Lois McMaster Bujold)

    La ciencia ficción es un género que ha ido adquiriendo madurez en un proceso lento y complejo. Lejos quedan las novelas de aventuras para un público más bien adolescente en las que las batallas en lejanas lunas de galaxias remotas eran el escenario donde sus protagonistas prototípicos hacían que el bien siempre venciera.

    Fragmentos de Honor recoge la herencia de este tipo de historias y plantea una aventura con muchos matices superficiales, pero con un desarrollo más bien plano. Su autora, la estadounidense Lois McMaster Bujold, publicó esta obra en 1986 y es considerada el origen de su saga de Miles Vorkosigan.

    Una historia sencilla que abre la puerta a una saga potencialmente interesante.

    Cordelia Naismith, comandante de la Fuerza Expedicionaria de la Colonia Beta, protagoniza un trepidante inicio donde, de alguna forma, asienta con rapidez las bases del desarrollo de la novela. Poco tardará en aparecer Aral Vorkosigan, capitán de las fuerzas militares del planeta guerrero Barrayar. La relación entre ambos es el centro narrativo alrededor del que orbita toda la historia de Fragmentos de Honor.

    Es una novela que adolece de los defectos de los primeros libros de toda saga: un desarrollo lento, un exceso de celo por presentar aquellos elementos que se suponen clave para la historia y poca profundidad en los personajes, pero a la que, sin embargo, sí que se le atisban rasgos propios de una saga que puede terminar siendo muy interesante.

    En busca de lo simple como semilla de lo bueno

    Esta primera novela nos muestra personajes y sociedades muy arquetípicas: planeta guerrero contra planeta desarrollado culturalmente, mujer inteligente y astuta frente al hombre-guerrero visceral pero sensible. Pese a todo ello, esa simpleza estructural puede ser una base sólida sobre la que asentar un desarrollo narrativo fuerte y que termine enganchando al lector.

    Habrá que darle una oportunidad a su siguiente entrega: El aprendiz de guerrero.

    Nota: 2.7 / 5

  • Crítica: Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017)

    Crítica: Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017)

    La ciencia ficción es un arma de doble filo especialmente en el cine.

    Con la llegada de los efectos especiales, del CGI y de todo lo que les rodea, un buen director de cine, con una buena idea, puede cometer el grave error de cederle el protagonismo a los paisajes hechos por ordenador o a las batallas en tres dimensiones y alejarse de la verdadera esencia del género.

    Valerian y la ciudad de los mil planetas adolece probablemente de ese fallo.

    Porque, en sí, la idea inicial y el escenario donde se desarrolla la historia son la más maravillosa definición de lo que debería ser una película de ciencia ficción: mundos imposibles, civilizaciones futuras, conceptos que chocan de frente con lo establecido y que empujan al espectador a hacer un ejercicio de interpretación y acomodación de lo que está viendo.

    Pero, en seguida, casi sin dejarte saborear esos preciados instantes: el desastre.

    Los grandes desaciertos de la película

    Primero, por el importante despropósito del cásting: ninguno de los dos protagonistas tiene el más mínimo carisma y su conexión en la pantalla brilla por su ausencia. Segundo por Rihanna. Entiendo que sea un reclamo, puedo aceptar que quiera su minuto de gloria, pero lo de hacerle un videoclip a medida en medio de una película me parece un verdadero disparate.

    Sumémosle después, un guión soso, predecible, excesivamente infantil, a ratos soporífero. Y concluyamos con unos personajes desdibujados, como descritos con prisa, sin ganas.

    No me negaréis que tenemos los ingredientes fundamentales para cocinar a fuego lento una película prescindible. De las que nos rellenan las tardes de un domingo de agosto.

    Una verdadera lástima, si, como decía al principio, partíamos de la base de tener los elementos necesarios para construir una gran historia.

    Todavía hay esperanza

    Es justo, sin embargo, reconocerle momentos para la esperanza en el género: escenas que sí que son capaces de mover la imaginación del espectador, de llegar incluso a la exclamación. Lamentablemente fueron pocas y aisladas y quedaron diluidas entre tanto metraje accesorio.

    Eso la salva del suspenso.

    Eso, y su música:

    Nota: 5/10

  • Reseña: Dune – Frank Herbert

    Reseña: Dune – Frank Herbert

    Resulta curioso cómo, por causas que hasta yo mismo desconozco, me resistí durante años a leer esta joya literaria.

    Al final, como no podía ser de otra forma, terminé sucumbiendo al poder de seducción de ese lejano planeta desértico al que muchos conocen como Dune. Y me he acabado enamorando de sus paisajes, de sus gentes, de su especia, de sus gusanos de arena y de sus profecías.

    Dune es una novela que te atrapa, te envuelve en un manto de concepción completa: todo existe y está cuidado tan al detalle que parece más una novela histórica de un planeta real que una historia de ciencia ficción.

    Ahora, después de unos días de auténtico disfrute, soy un seguidor más del gran Muad’dib.

    Contexto

    Autor

    Frank Herbert nació en 1920 en Estados Unidos, desempeñando varios trabajos antes de lanzarse a escribir. Tal vez fuera su estrecha relación con la naturaleza (llegó a ser pescador) lo que le hizo crear un mundo como el de Dune.

    Una de las curiosidades más interesantes de su vida es que, en sus últimos años de vida, decidió vivir junto con su familia en una granja biológica de forma autosuficiente y en pleno contacto con la naturaleza. Tal vez, sus ideas acerca de la ecología en Arrakis influyeron en esta decisión.

    La obra

    Dune, que no fue la primera obra de Herbert, sí que fue la que le dio a conocer mundialmente. Supuso el pistoletazo de salida para la creación de una auténtica saga de libros que, comenzando con éste, llegó a alcanzar la cifra de seis escritos por Herbert. Su hijo continuó su legado añadiendo más novelas a la colección.

    Ganadora de los premios Hugo y Nébula en 1965, Dune rápidamente se convertiría en un libro de culto para los amantes de la ciencia ficción. Alrededor de ella se creó una cultura que trajo consigo películas, series y una saga de juegos que fue la que me hizo introducirme en su mundo.

    Con Dune 2 descubrí, al mismo tiempo, la importancia de la Casa Atreides y lo que significa jugar a un juego de estrategia en el PC.

    La novela

    Argumento

    La historia se asienta en un futuro donde la humanidad ha conquistado la galaxia. En su exploración espacial, descubren un planeta cuyas arenas almacenan una extraña sustancia: La Melange. También conocida como especia, hará de Arrakis el planeta más codiciado por las oligarquías que gobiernan la galaxia.

    El Duque Leto Atraides, cabeza visible de la Casa Atreides es elegido para sustituir a la Casa Harkonnen en el gobierno y la administración de Arrakis. Pero su llegada al planeta desértico va a estar plagada de sorpresas.

    Arrakis, también conocido como Dune, encierra entre las arenas de sus desiertos un gran secreto.

    En la historia confluyen de forma magistral la línea argumental de lo que le sucede a la Casa Atreides junto con la construcción titánica de un universo completo: política, religión, mitología, misticismo se unen a lo largo de la obra para mostrar al lector las puertas de acceso de un mundo que parece no tener límites.

    Personajes

    Paul Atreides
    Hijo del duque Leto Atreides y de la Dama Jessica. Su destino está íntimamente ligado al devenir de Arrakis. Sin lugar a dudas la historia gira entorno a él. Un personaje que sufre una constante metamorfosis. Su paso de la adolescencia a la edad adulta traerá detrás consigo mucho más.

    Dama Jessica
    Concubina del duque Leto Atreides, del que está profundamente enamorada. Pertenece a una mística orden pseudoreligiosa conocida como Bene Gesserit. Se le encomendó dar a luz a una hija pero, por extrañas razones, desobedeció a su orden y tuvo un varón: Paul. Esto cambiaría para siempre el destino de muchos.

    Duque Leto Atreides
    Estandarte de la Casa Atreides. El duque Leto Atreides, emparentado con el emperador, es una persona terriblemente calculadora y analítica. Teme por la seguridad de su familia al trasladarse a Arrakis. Su visión, sin embargo, no le permite predecir todo lo que está a punto de suceder.

    Barón Harkonnen
    Enemigo acérrimo de la Casa Atreides. Codicioso. Visceral. Vladimir Harkonnen es la esencia del mal. Un hombre que necesita suspensores para poder caminar debido a su envergadura y que su único anhelo es colocar a un Harkonnen en el trono imperial. Conspirará para ello con todo y con todos.

    Fremen
    Los fremen son un pueblo que habita en Arrakis desde tiempos remotos. Les rodea una mística alrededor de la que han asentado su forma de vida. Habitan las zonas profundas del desierto, donde las condiciones de vida son más complicadas.

    Opinión

    Dune es una obra impresionante en casi todos los sentidos de la palabra. Frank Herbert creó un universo sin fronteras y asentó sobre las raíces áridas del desértico Dune, una historia deliciosa para los que amamos la ciencia ficción.

    Con Dune, Herbert ha sido capaz de condensar en menos de 700 páginas la vasta tarea de crear, con un lujo de detalles casi inconcebible, una historia sin principio ni final. Arrakis existió cientos de años antes de que los Atreides aterrizaran en él. La orden Bene Gesserit lleva miles de años planificado la llegada de su mesías. La sensación de estar sentado sobre la cima de una gigantesca duna, rodeada de un desierto sin fin, empapa toda la obra.

    Los personajes tienen un desarrollo en algunos casos brutal. Su evolución a lo largo de la historia se muestra de forma consistente. Herberte consigue que el lector se sumerja plenamente en el planeta desértico haciendo que resulte un verdadero placer la lectura de la novela.

    Lo mejor y lo peor

    Sin lugar a dudas, lo mejor de la novela es su construcción. Esa sensación de la que hablaba antes de estar ante la creación de una obra faraónica. Una historia que, bien tratada (y eso lo veremos en los siguientes libros) bien podría ser de las tres mejores sagas de la ciencia ficción.

    Y, precisamente, su mayor virtud es también su mayor defecto. En su afán por conseguir verosimilitud. En su constante intento de transmitir la sensación de que Arrakis, su religión, sus intrigas políticas, su magia mística, realmente existen, Herbert pone en riesgo a la novela haciéndola en momentos algo compleja de seguir.

    Sin embargo, son momentos puntuales que en nada desmerecen el resultado final: un libro maravillosamente genial.

    Nota: 9/10

  • Crítica: Stranger Things (2016)

    Crítica: Stranger Things (2016)

    Resulta tremendamente increíble como una serie, con los ingredientes idóneos, es capaz de teletransportarte directamente a tu más tierna infancia en unos pocos minutos de emisión. Stranger Things, una producción propia de Netflix lo logra de una forma tan increíblemente directa que, aún estando advertido, soprende soberanamente. Ver en pantalla mezclados, en muy poco tiempo, iconos fundamentales del cine de los 80, despierta la conciencia más infantil de cualquiera

    Argumento

    Grandes ideas llevadas a cabo con mucha cabeza

    Si por algo destaca Stranger Things es sin ningún género de dudas, por su notable factura visual. El cuidado de los detalles, desde una cabecera con el típico grano de las cintas VHS, hasta una ambientación, vestuario e incluso música perfectamente seleccionados, convierten a esta serie, casi sin despeinarse, en una de las series de este 2016.

    Lo paranormal como eje conductor

    Si a esta maravillosa ambientación ochentera le sumamos una historia que mezcla a partes iguales fantasía y ciencia ficción, tenemos un producto verdaderamente interesante. Hawkings, un pequeño pueblo típico americano, es el escenario donde cuatro geniales niños disfrutan del día a día entre clases y partidas de rol en el garaje. Un buen día, de vuelta a casa, algo sucede. Fijaos si considero interesante la historia que hasta aquí puedo contar para no restarle ni un ápice de tensión a la misma.

    Los peros de un guión fantástico

    No todo va a ser perfecto, está claro, y, a pesar de lo ya mencionado, Stranger Things adolece de algunas, digamos, lagunas argumentativas, que sin embargo le perdonamos por un conjunto de tanto nivel. Estos peros los podréis reconocer durante la serie al tratarse de lo que normalmente llamamos agujeros en el argumento, hay cosas que no encajan del todo bien y que, tal vez, requerían una explicación más extensa.

    Personajes

    Si la historia de la que hablamos es increíblemente buena, lo de los cuatro actores elegidos para interpretar a los cuatro niños protagonistas no tiene nombre. El director de casting de esta serie se merece un monumento. Flinn Wolfhard, Caleb McLaughlin, Noah Schnapp y un genialísimo Gaten Matarazzo hacen las delicias de los expectadores, que ven en esta suerte de reboot de la pandilla de Los Goonies un paseo por sus momentos de bollycaos, palomitas y cine a 200 pesetas en aquellos cines de pueblo con su olor característico.

    Eso sí, Wynona Ryder ha envejecido mal (aunque a mi personalmente nunca me gustara) y su interpretación, histriónica por momentos, chirría con el resto del elenco.

    Su éxito tiene explicación

    Resulta que a todos nos gusta la melancolía. Seamos personas más o menos felices, un poquito de aquello de «cualquier tiempo pasado fue mejor» nunca nos viene mal. Netflix lo sabe. Como también sabe que el target al que va dirigido esta serie es, fundamentalmente, aquellos que están alrededor de la treintena y que, por tanto, vivieron de pequeños el boom de películas como E.T. o Los Goonies. Así que cuando a alguien que vivió con ocho o nueve años cómo Elliot volaba en su bicicleta, huyendo de los malos, le plantas una serie en la que el guiño deja de ser una excepción para convertirse en la regla, lo conquistas fácilmente.

    A mi, personalmente, me ha enamorado la serie.

    Nota: 8/10

  • Crítica: Coherence (2013)

    Crítica: Coherence (2013)

    Cuando ves una peli o lees un libro que realmente te gusta de una determinada temática tiendes a buscar nuevas obras de temática similar. Y así, después de disfrutar Interstellar, empecé a buscar cosas parecidas.

    Se trata de un arma de doble filo que, por lo general, suele terminar bastante mal. Básicamente porque la película/libro nuevo que vas a ver tiene que ver, normalmente, con lo que ya viste o leíste. Vas condicionado y con las expectativas de obtener algo similar. Es un poco lo que le pasa a mucha gente con la horchata valenciana: ven que el color y la textura son muy similares a la leche convencional y, esperando un sabor parecido, no disfrutan de su sabor por considerarlo extraño.

    Bueno, volviendo al tema que nos atañe hoy, ayer pude ver Coherence (2013) de James Ward Byrkit, y para empezar lo haré diciendo que me gustó.

    Partamos de dos ideas fundamentales a tener en cuenta sobre la película: La primera es que se trata de una cinta de bajo presupuesto. Esta premisa es esencial para poder saborear la historia sin pararse a criticar las posibles lagunas que la realización pueda tener. Nada que objetar.

    La segunda es que, al menos a mi, me la vendieron como Ciencia Ficción. Tal vez me esté volviendo un talibán de la SciFi pero parece que ahora todo lo que tenga que ver con algún suceso paranormal en el que se involucre mínimamente alguna disciplina científica ya es ciencia ficción, y tampoco es eso oigan.

    img_coherence

    Para mi Coherence no es ciencia ficción. Para mí Coherence es ficción pura y dura con una base relacionada con un cometa, unas pequeñas pinceladas de Física Cuántica y el gato de Schrodinger.

    Más allá de algunos momentos en los que el director sufre alguna clase de apoplejía y hace que la cámara se mueva sin lógica (ni acierto), la película se hace interesante con el paso del tiempo. Sufre, eso sí, algún que otro bajón de intensidad en sus 90 minutos, pero no pierde del todo el ritmo.

    Las actuaciones están por encima de lo que me esperaba, con especial mención a Emily Baldoni, que hace un papel realmente interesante.

    Lo más flojo, sin lugar a dudas, el final. Más allá de algunas explicaciones cogidas con pinzas, el final es previsible y más propio de un corto amateur (o incluso de una película de Antena 3 un domingo por la tarde) que del nivel que parecía mostrar la historia.

    Por lo demás, una interesante propuesta.

     

    Historia: 7

    Actuación: 8

    Música: 7

    Efectos Especiales: ND

    Final: 4

    ——————————–

    Nota: 6.5

  • Reseña: Hyperion

    Reseña: Hyperion

    Ven, acompáñame, déjame te muestre un nuevo universo, un universo donde todo parece ser posible. Es la ciencia ficción y es Hyperion, el último de los mundos conocidos y que esconde un terrible secreto para la Humanidad.

    Vamos, no podemos tardar, el tiempo apremia y las horas pasan en contra de nuestra especie. En el camino me permitirás la licencia de contarte unas historias, algunas antiguas, que tienen que ver con Vieja Tierra, aquel planeta de donde vinimo todos; otras serán más actuales, entenderás de la importancia de Hyperion.

    Dan Simmons consigue con su primera novela sumergirte de lleno en su universo futurista y lo hace de la mejor forma que un fanático de la ciencia ficción puede esperar: con ciencia y con ficción a partes iguales. En este viaje hacia los confines del Universo Conocido, donde se encuentra el misterioso mundo de Hyperion, Simmons se encargará de desgranar su especial concepción del futuro de la humanidad con una serie de relatos entrelazados donde se profundiza en temas tan y dispares y tan importantes para una sociedad como son la tecnología, la religión, la ética o las relaciones sociales. En todas estas historias el nexo de unión, el mínimo común, será ese extraño planeta descubierto hace años sobre el que corren misteriosas leyendas acerca de un dios viviente: el Alcaudón. 

    Esa forma distinta de narrar la historia mediante relatos cortos es un arma de doble filo que Simmons maneja con notable soltura: le proporciona frescura a la trama y se aleja con éxito de cambios excesivamente bruscos que puedan distanciar al lector de la historia.

    Porque el objetivo es sentir un interés creciente por lo que en aquel planeta sucede e intentar entender qué hacen 7 tripulantes en una nave rumbo a ese planeta cuando todos tratan de huir de él. Y en esa tarea Simmons se muestra muy capaz.

    Muy interesante.

    7.5/10