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  • El concepto de Shokunin en la Ingeniería del Software

    El concepto de Shokunin en la Ingeniería del Software

    Durante años he sentido una extraña atracción por quienes trabajan con una dedicación casi silenciosa, como si en cada gesto hubiera algo más que técnica.

    Hace poco encontré que existe una palabra que define exactamente eso.

    El término japonés shokunin (職人) suele traducirse como “artesano”, pero esa equivalencia se queda corta. En la tradición japonesa, shokunin no solo describe a alguien que domina un oficio manual o técnico, sino a una persona que encarna una filosofía de vida profundamente arraigada en la disciplina, la humildad y el servicio a la comunidad.

    Un shokunin es alguien que persigue la perfección en su trabajo, aun sabiendo que nunca la alcanzará plenamente. Esta búsqueda constante no se vive como frustración, sino como un camino, casi espiritual, de mejora continua. La repetición, el detalle minucioso y la atención absoluta al proceso son formas de meditación activa. Cada gesto, por pequeño que sea, se realiza con intención y respeto.

    Corren tiempos en los que la tendencia parece avanzar, precisamente, en sentido opuesto. Agentes de Inteligencia Artificial que simultáneamente trabajan por nosotros en decenas de áreas distintas y que nos descargan de la responsabilidad de conocer sus entresijos. Pero que también nos despojan de la sensación de autoría, de vínculo con el objeto que construimos.

    En el mundo de la IA tengo la sensación de que dejamos de ser plenamente dueños de lo que creamos: nos movemos en el territorio de las ideas, mientras la ejecución, ese lugar donde antes habitaba el oficio, se nos escapa entre las manos.

    Hay en el trabajo del shokunin algo que roza lo sagrado. No se trata solo de crear un objeto útil o bello, sino de insuflarle una parte del alma. Existe la creencia implícita de que la dedicación, la honestidad y la energía del artesano quedan “impregnadas” en lo que produce. Por eso, un cuchillo, una cerámica o una pieza de madera hecha por un verdadero shokunin no es solo un objeto: es una extensión de su espíritu.

    Este ideal está influido por corrientes filosóficas y religiosas japonesas como el budismo zen y el sintoísmo. Del zen toma la noción de atención plena (estar completamente presente en cada acción), y del sintoísmo la idea de que los objetos pueden poseer una esencia o “espíritu” (kami). Así, el acto de crear se convierte en una forma de armonizar con el mundo y de honrar los materiales utilizados.

    Hoy todo se produce en masa de forma automatizada, basándose en algoritmos probabilísticos y los productos digitales destilan en su inmensa mayoría un aroma a sintético cuya principal característica es su falta de alma.

    Quizá sea cierto que los objetos, aun los digitales, pueden poseer parte de nuestra alma. Y en esta carrera hacia la automatización y la abstracción sin control estamos eliminando la conexión entre nosotros y el resultado de nuestros pensamientos.

    Esto no pretende, en ningún caso, ser un discurso en contra de la IA. Hay en ella algo profundamente fascinante: una extensión de nuestra inteligencia que multiplica lo posible.

    Y, sin embargo, en esa misma expansión se abre una grieta sutil: la de una creación que ya no exige el mismo contacto, la misma fricción, la misma presencia. Como si, al facilitarnos el camino, también nos alejase de él.

    El shokunin tiene, además, una responsabilidad social: su trabajo debe contribuir al bienestar de los demás. No trabaja solo para sí mismo ni para el beneficio económico, sino para servir a la comunidad con integridad. Esta dimensión moral implica honestidad, compromiso y una profunda modestia: incluso el maestro más experimentado se considera siempre un aprendiz.

    Hallar este concepto en medio de esta zozobra tecnológica: cuando se avecinan cambios tan disruptivos que ni la ciencia ficción alcanza a vislumbrarlos, cuando a cada instante brotan expertos en tecnologías que hace apenas seis meses no existían y gurús que, cual Nostradamus, anuncian la inminente llegada de un Apocalipsis digital; se me antoja una pequeña pero rotunda victoria frente a esa manera desbocada y carente de propósito de entender la vida.

    En la mitología cultural japonesa moderna, el shokunin se ha convertido casi en una figura arquetípica: alguien silencioso, disciplinado, obsesivo con el detalle, que encuentra sentido en la repetición y belleza en lo cotidiano. Su taller es su templo, sus herramientas son extensiones de su cuerpo, y su obra es una conversación continua entre tradición e innovación.

    ¿Podemos ser shokunin en la era de la IA? ¿O estamos renunciando, sin darnos cuenta, a la parte más humana de crear?

  • Gestiona tu tiempo con WatchMe

    Gestiona tu tiempo con WatchMe

    A la hora de organizarnos y planificar las tareas, cada día nos encontramos con una serie de dificultades y obstáculos que nos complican llevar a buen término nuestro plan inicial.

    La gestión y eficiencia de nuestro tiempo es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales para lograr este éxito.

    Una estupenda forma de monitorizar el tiempo que dedicamos a cada tarea es mediante este pequeño programa gratuito: WatchMe!

    Con él podrás contabilizar el tiempo que empleas en realizar determinadas tareas y programar alarmas cuando se supere determinado umbral de tiempo.

    Pequeño, simple pero terriblemente útil si queremos que la gestión de nuestro tiempo sea mucho más exacta.

    Y lo que es más importante: gratis.

    Web de descarga | http://www.flamebrain.com/Default.aspx?tabid=2318

  • Google Goggles

    Google no deja, ni creo que lo haga en un futuro cercano, de sorprendernos. Hoy nos aparece con una buenísima idea que va a dar mucho de que hablar en los próximos días.

    Google Goggles es como se llama la pequeña criaturita que, junto con el sistema operativo para teléfonos móviles (Android) que ha desarrollado el gigante de internet, nos va a permitir hacer una infinidad de cosas gracias a aunar dentro de la misma aplicación la información procedente de la cámara integrada en el dispositivo, la geolocalización procedente del GPS y la información que se pueda obtener a través de internet

    Gracias a esta genial herramienta vamos a poder caminar por cualquier calle de cualquier ciudad y disponer de la información necesaria para encontrar un restaurante, una farmacia, un buen cine o dónde comprar un libro que andamos buscando.

    Pero como lo mejor en esta vida es ver las cosas con los ojos de uno mismo, mirad el vídeo promocional de la aplicación:

    Vía | genbeta.com.

  • Launchy – Ahorra tiempo

    En la actualidad, probablemente una de las mejores herramientas para entornos Windows, sobretodo en cuanto a eficiencia de trabajo se refiere, es, sin lugar a dudas, Launchy.

    Con esta herramienta sencilla, tendrás acceso a través de la combinación de teclas que tú elijas a un menú emergente que te permitirá cargar cualquier cosa: aplicaciones, el navegador (con búsquedas directas en Google, YouTube, Wikipedia, etc.) además de poder programar palabras clave que te abran determinadas páginas web, o determinadas aplicaciones con parámetros específicos.

    La velocidad a la que se puede trabajar y el ahorro de tiempo que el uso de este software supone no debe pasar desapercibido para aquellos que estamos mucho tiempo frente al ordenador y que, cuando precisamos de un determinado programa o de realizar una búsqueda específica, el proceso tradicional nos resulta excesivamente lento e ineficiente.

    Supongo que los usuarios de Linux y de Mac (sobretodo estos últimos) ya dispondrán de aplicaciones similares.

    Web de descarga | http://www.launchy.net/

  • Mis 5 razones para usar… Spotify

    La red está en constante cambio y crecimiento.

    Durante muchos años, las distribuidoras de contenidos multimedia se han empeñado en luchar contra un imposible: el avance de las nuevas tecnologías en materia de difusión de contenidos.

    Ahora parece que parte de esas empresas se han dado cuenta que cuando el enemigo es tan grande y poderoso la única solución es aliarte con él.

    Spotify viene a ser la enésima propuesta por parte de las productoras por aliarse con internet y utilizarlo como se debe: como un trampolín y un medio de publicitarse.

    La herramienta en sí es sencilla en su uso y en su concepción. Se trata de un reproductor que te permite realizar búsquedas por autor, título, álbum, etc. dentro de su extenso catálogo. Se reproduce en tiempo real y debido a la cantidad ingente de temas de que dispone puede llegar a ser el sustituto del binomio ares/emule.

    Ahí van mis 5 razones para usarlo:

    1) Es «legal». Entendamos que compartir música en España está dentro de la legalidad vigente y, por lo tanto, no es ilegal la descarga de música. Aún así, este software tiene el beneplácito de las grandes productoras musicales.

    2) Es inmediato. Nada de esperas, por pequeñas que sean. Buscas, encuentras, reproduces. Sencillo y efectivo.

    3) Tiene una calidad aceptable. Obviamente no es calidad CD en alta definición 5.1 pero se escucha muy bien.

    4) Tiene un catálogo extensísimo. Salvo contadas excepciones tienes casi todos los grandes artistas conocidos y todos sus álbumes.

    5) Tiene un gestor de listas de reproducción muy útil. Crea y comparte tus propias listas así como obtén las de tus compañeros sin más que seguir un enlace.

    En definitiva, una utilidad que si se mantiene, terminará dando que hablar.

    El único problema es que actualmente se encuentra en fase de desarrollo y sólo se puede hacer uno usuario si alguien le invita a serlo. Me quedan disponibles algunas invitaciones, lo digo por si alguien quiere, que me lo diga en un comentario.