Categoría: Personal

  • Mateo

    Mateo

    Cuando supe que Mateo venía en camino recuerdo que entre la alegría y la sorpresa hubo espacio para las dudas y los miedos. Un compañero de trabajo me dijo entonces algo que quedó dando vueltas en mi cabeza: no son tanto los padres los que enseñan a los hijos como los hijos los que nos revelan quiénes somos realmente, con nuestras virtudes y defectos. Ahora, al sentir el latido de Mateo, entiendo que él no solo viene a aprender del mundo, sino a enseñarme el mío.

    Escribo estas líneas con su suave respiración en mi pecho que es, a su vez, el recordatorio constante de que hoy me necesita más de lo que me necesitará jamás.

    En estos poco más de treinta días ha sido capaz de enseñarme mucho más de lo que hubiera imaginado, mostrándome que mi mayor debilidad se esconde tras lo incierto.

    He crecido construyéndome un mundo interior seguro y lleno de certezas sin entender que el mundo de verdad jamás lo será. Que la incertidumbre es uno de los ingredientes principales de la receta de la vida.

    Y así, con su llegada, no necesitó más que un instante para correr las cortinas con las que el Sergio niño se protegía de lo que no podía controlar y, cogiéndome de la mano, me enseñó un mundo en el que ya nunca podría controlar nada.

    Así que he empezado, al igual que él, mis primeros días en este mundo más incierto, aunque mucho más interesante.

    Donde cada día es un desafío pero también una conquista y en el que el «todo está controlado» ha dejado hueco al «todo termina pasando».

    Lo perfecto ahora no es la expectativa cumplida o el objetivo logrado, sino el instante donde él te dice con la mirada que todo está bien. Hay veces que no hace falta nada más.

    En uno de los cumpleaños de mi padre le regalé una pequeña foto nuestra en la que una frase marcaba el cielo: «Solo hay dos legados que podemos dejar a nuestros hijos, uno son las raíces, el otro son las alas.»

    Pienso que tras los miedos y las dudas emerge un único deseo, después de todo: ser capaz de transmitirle ese amor por sus raíces, las de aquí y las de mar allá y ayudarle con esas alas para que vuele tan alto como mi padre me permitió volar a mí.

    Todo lo demás, terminará pasando.

  • Desafío de los 100 intentos imperfectos

    Desafío de los 100 intentos imperfectos

    Durante años he entendido que los logros personales, en su mayoría, son aquellos que vienen de la mano de la repetición constante hasta alcanzar la suficiente experiencia como para considerarte bueno en algo.

    La constancia era, por tanto, la piedra filosofal de todo proyecto o idea. Si existía una receta para el éxito, cualquier tipo de éxito, esta debía llevar en la lista la capacidad de ser constante.

    Pero ahora concibo la constancia como un elemento dual, abrazado inexorablemente a otra noción crucial en el camino hacia cualquier destino: la consistencia.

    No se trata, pues, solo de repetir, sino de hacerlo además de forma consistente: manteniendo un mínimo que no puedes dejar de exigirte. Y siendo consciente en todo momento del proceso.

    Así se puede entender, por ejemplo, que el estado físico no depende en exclusiva de cuántas repeticiones o de cuanto peso levantes, es fundamental cómo ejecutas tu plan de entrenamiento y debes exigirte un mínimo para lograr objetivos.

    Estos días he leído un par de publicaciones que hacen referencia al concepto del «100 crappy things challenge», que vendría a ser algo como el Desafío de las 100 cosas cutres o imperfectas: en resumidas cuentas, te dicen que si empiezas con algo y eres capaz de repetirlo 100 veces, llegarás a ser un experto en esa materia.

    Esta idea entronca perfectamente en esa creencia de la constancia y la consistencia que lleva tiempo orbitando por mi cabeza, lo que me lleva a la intención de ponerlo a prueba.

    Durante el próximo año y eso que lo que se viene es profudamente exigente, quiero intentar alcanzar esa marca de 100 cosas imperfectas en determinadas áreas de mi vida. Por ahora es demasiado pronto para tener una lista definida, pero no tardaré en publicarla.

    El objetivo no es otro que demostrar o refutar que es en el camino de la constancia y la consistencia donde se alcanza la excelencia.

  • Cuarenta

    Cuarenta

    Cuarenta sólo es un número, esa es la consigna de hoy.

    Cuarenta sólo es una cifra vacía de significado, aunque tras ella se esconda toda una vida.

    En este mismo instante, hace justo 5 años, hablaba sobre tomar perspectiva, de hacer análisis del tiempo pasado y de alejarme de encorsetar decisiones en fotografías ajenas.

    Lo irónico de la vida, porque la vida es justo eso, pura ironía, es que cinco años después estoy más cerca que nunca de encajar en esa instantánea que me era tan extraña por aquel entonces.

    Esos mensajes que enviaba a 1500 km de distancia hoy son conversaciones en la noche, entre susurros, que hablan de ilusión y de futuro, de ganas de lo que está por venir.

    Así que esa vida que parece no dejar de girar y dar vueltas, termina ordenándose de un modo u otro.

    Quizá esa sea la lección que me ha costado cuarenta años aprender: todo tiene su tiempo y su momento.

    El tiempo, ese compañero infatigable de mis reflexiones, no es un contínuo. No traza en línea recta y perfectamente estructurada el devenir de lo que te sucede. Muy al contrario, es absolutamente impredecible.

    Esa lucha contra la intertidumbre ha sido, es, y será, mi gran batalla perdida. Mi gran fracaso existencial. Porque aún ahora, con la certeza de que todo es incierto, me sorprendo intentando controlar lo incotrolable.

    Hoy, eso sí, acepto mucho mejor que todo sigue una lógica incomprensible. Y siento cómo me alejo cada día un poco más de aquel adolescente con demasiada prisa por vivir.

    Cómo me encantaría poder acercarme a él un día como hoy, hace 20 o 25 años y decirle que esté tranquilo, que como dice la que será una de sus poesías favoritas, todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar.

    Calmarle esos miedos asegurándole que llegará el día en el que todo encaje, y las decisiones pasadas, tanto las buenas como las que en su día consideró malas, cobrarán sentido.

    Decirle que disfrute de cada historia que viva, porque estas no regresan, y quedan solamente grabadas en la retina por un tiempo hasta que terminan diluyéndose en el injusto territorio del olvido.

    Pero no puedo, claro. De eso se trata vivir, de descubrir las respuestas mientras las vives.

    Lo que sí que puedo hacer es guardarme todos esos consejos que una vez quise darme, todas esas lecciones que esos tiempos convulsos me regalaron, para entregárselos a quien espera, en esa línea del tiempo imposible de predecir, empezar a escribir su propia historia.

  • Propósitos para 2024

    Propósitos para 2024

    Otro año termina.

    Así de simple. 365 días después, aquí otra vez, intentando hacer el ejercicio de mirar hacia atrás y ser mínimamente honesto conmigo mismo.

    Y, cómo ya dije hace un año: Los propósitos de año nuevo son una quimera y un arma de doble filo que lo mismo que nos divierte se puede convertir en una verdadera frustración vital.

    Así que frente al papel en blanco, y con la lista de este 2023 en el cogote, me dispongo a enfrentarme al Sergio de hace un año.

    Revisión de 2023

    Aunque escribí la lista el 31 de diciembre de 2023, hice una pequeña revisión en Abril. La intención era continuar 3 meses después, pero bueno, ya conocemos las buenas intenciones.

    Hoy me centraré en esa lista revisada, porque traté de ser más realista y más conciso y me vino bien para acotar mis expectativas:

    Objetivos para 2023

    1. Leer 15 libros (~1/mes) ✅
    2. Publicar 24 posts (2/mes) ❌
    3. Hay 4 series que quiero empezar y terminar
    4. Quiero obtener 3 Certificaciones.
    5. Hacer deporte 2 veces a la semana. / Bajar a 80kg.
    6. Terminar el libro de Latín. 
    7. Completar el Proyecto Legendarium. Poner en marcha el Proyecto Alianza Digital.
    8. Viajar a 3 destinos diferentes a lo largo del año.

    Visto así, 5 fracasos frente a 3 logros, uno se queda con la sensación de que no ha ido bien.

    Pero es cierto que muchos de esos objetivos fallidos se han conseguido parcialmente.

    • He publicado 14 entradas, duplicando las que escribí en 2022.
    • He mantenido una rutina de hacer deporte que, si bien no me ha alcanzado para llegar al objetivo, me ha demostrado que puedo ser consistente también en ello.
    • He completado proyectos web y applicaciones que me han permitido profundizar en el aprendizaje de tecnologías muy interesantes para este 2024.

    Por otro lado, dentro de los objetivos cumplidos, este ha sido un año de mucha más lectura (más de 15 libros), mucho viaje (más de 40.000 km recorridos en 3 meses) y mucho, muchísimo aprendizaje.

    Así que, en realidad, este 2023 cierra con un balance muy positivo y con la vista puesta en un 2024 que se aventura tan interesante y apasionante.

    Propósitos para 2024

    Pero aquí hemos venido a jugar. Está claro que esto es un ejercicio que tiene mucho de ficción y poco de ciencia, pero yo siempre he sido un amante de las dos:

    Para este 2024, estos son mis propósitos:

    1. Leer 20 libros: Ahora que le he cogido el gusto, y con una lista de pendientes, tanto en físico como en digital, bastante considerable, ha llegado el momento de dar otro pasito adelante.
    2. Publicar 24 posts: Aquí repito, quizá por cabezonería, pero creo que es posible alcanzar un ritmo de publicación en este espacio que me lleve a escribir dos veces al mes.
    3. Retomar el piano (2 piezas): Hay pocas cosas que me eche más en cara este 2023, como de mi total dejadez para con el piano. En 2024 es una de las cosas que pretendo cambiar sí o sí.
    4. Deporte (2 veces semana/82 kg): El camino ya está iniciado, ahora falta asentarse y complementarlo no sólo con el gimnasio sino con salir a correr de vez en cuando. De nuevo, metas asequibles.
    5. 300 contribuciones en mis repositorios: Esta es nueva, pero este año he pasado de 160 contribuciones a 110 en mis repositorios y este 2024 debe ser el año de desarrollar y desplegar los múltiples proyectos que tengo en mente.
    6. Certificaciones (3): No tiene mucho más. Con el cambio de trabajo y los múltiples frentes que he tenido abiertos, me he ido formando de forma paralela a las certificaciones regladas, en 2024 ha llegado el momento de consolidar ese conocimiento.
    7. Multiplicar mis números en internet. Hoy en día hay cada vez más plataformas, más mecanismos que nos permiten comunicarnos y este 2024 pretendo aprender a usarlos (al menos en aquellos que me siento más cómodo) y que eso conlleve más contenido.
    8. Aprender a estar. Llevo mucho, muchísimo tiempo, machacándome con la idea de que vivo 5 minutos hacia adelante, siempre lejos del presente, tratando de vivir en un futuro que no existe. Es un comportamiento aprendido durante años que me impide, en muchos momentos, disfrutar del presente. Y, como todo comportamiento aprendido, se puede desaprender.

    Y ya estaría. Ocho nuevos propósitos para un año cuyas cifras suman 8. Poco más voy a pedir.

    Hasta dentro de 365 366 días.

    ¡Feliz 2024!

  • RE: Comenzar

    RE: Comenzar

    En mi lista de propósitos anual he descubierto que hay dos grandes categorías de objetivos.

    Por un lado están los propósitos temporales, las motivaciones que son flor de un día (o de un año), que nacen de circunstancias puntuales, modas, intereses que vienen y luego terminan yéndose. Estos propósitos duran lo que tarda en llegar el momento de volver a pensar en un nuevo año: ahí las circunstancias han cambiado, las modas pasajeras desaparecen, los intereses se redirigen o, sencillamente, dejan de interesar.

    En el otro lado de la lista están los propósitos de siempre. Los que me han acompañado toda la vida y que, a pesar de representar en sí mismos la prueba de que «nunca llegaré a cumplirlos», siguen perpetuándose año tras año.

    Entrecomillo lo de nunca llegaré a cumplirlos porque ahí está la clave. No se trata tanto de la cantidad de propósitos, ni siquiera de su dificultad aparente. Aquello que hay detrás de mi fracaso a la hora de cumplirlos es mi percepción de qué significa haberlo hecho, de cómo mido un objetivo cumplido.

    En una mentalidad tan acostumbrada a un mundo binario como la mía, cuesta definir situaciones intermedias. Y en una realidad tan alejada de contextos polarizados, tan difícil de parametrizar entre el blanco y el negro, existen pocas cosas que puedan etiquetarse de esta forma.

    Es en esa relación de complicado encaje donde mis propósitos anuales tratan de existir. Interviniendo en fechas señaladas, como ahora, para recordarme que no he dejado de querer las mismas cosas: saber más, llevar a cabo aquel proyecto que inicié hace dos años, dedicar más tiempo a lo que me apasiona (si alguna vez existió) y, en definitiva, acercarme algo a ese yo ideal que he tenido siempre en mi cabeza.

    Este año volveré a hacer esa lista. Volveré a escribir todas esas cosas que me encantaría hacer y que no he sabido o no he podido terminar. Lo hago más por tradición que por su efectividad, que igual que las listas mágicas para cumplir objetivos o los 5 trucos que te harán más feliz, son una especie de Reyes Magos de la psicología. Existen solo de forma ilusoria en nuestra cabeza.

    Lo que he aprendido tras todos estos años de propósitos fallidos es que, en su lento discurrir hacia el fracaso, han ido dejando en la cuneta muchos pequeños éxitos. Logros que pasan desapercibidos eclipsados por ese enorme menhir que son los objetivos estáticos, tan ambiguos, tan difíciles de categorizar. Y en cada uno de esos diminutos pasos hacia adelante, en definitiva, es donde me veo avanzando en el propósito más importante de mi vida: intentar cada año ser un poco más feliz.

  • 35 Veranos

    35 Veranos

    Hoy al despertar todo seguía en el mismo sitio.

    Lo de cumplir años parece tener ese halo de trascendencia cuando en realidad no es más que un día de los trescientos sesenta y cinco del año.

    Las rutinas de siempre. El paseo matutino con Luna. Al menos ya nos hemos quitado de encima la dichosa ola de calor.

    Luna. Hace un año no se me hubiera pasado por la cabeza. Ya ni te cuento hace diez.

    Si algo tienen los cumpleaños es que te permiten anclar perspectivas: son pequeñas montañas que tomar como referencia para mirar de donde viene uno. Mi camino, visto desde esta última atalaya, ha tenido un sinfín de giros extraños. Extraños por lo inesperado, pero supongo que de eso se trata vivir tu vida.

    Hace diez años cumplía veinticinco y tengo ahora la sensación de que por aquel entonces no sabía casi ni atarme los cordones de los zapatos.

    Una psicóloga hace tiempo me preguntó aquello tan tópico de dónde me veía dentro de cinco o diez años. Le contesté que casado y con hijos. No sé si lo hice porque era lo que se esperaba que dijese o porque por aquel entonces seguía escribiendo mi futuro en una cuadrícula.

    Aún todavía hoy me descubro queriendo encorsetar mis decisiones en una fotografía que nada tiene que ver conmigo.

    Benditos veinticinco años, pienso. Tan vacíos de responsabilidades. Como decía el poeta palentino, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor.

    Lo de Jorge Manrique con el tiempo pasado tiene parte de verdad y parte de drama innecesario. La diferencia entre pasado, presente y futuro es más una sensación que una pérdida real.

    Cambiamos con el paso de los años. Pero no tanto como creemos, ni tanto como nos gustaría.

    Cambiamos porque nuestras circunstancias cambian. No hay cuadrícula que valga.
    Te das cuenta en días como este, donde los planes no son los mismos, ni las personas que te acompañan, ni la rutina con la que buscamos controlar nuestro tiempo. Difícilmente hace diez años podría haber imaginado mi vida hoy.

    Sacas a pasear a un perro que te dijiste que jamás tendrías, envías a 1500 km de distancia un mensaje que te dijiste que jamás enviarías. Ahora ya no haces planes a cinco o diez años y miras al futuro con menos inocencia, pero quizá con más seguridad en ti mismo.

    De eso va lo de cumplir años. No es más que tiempo que pasa. Números en un calendario a los que a veces adjuntas recuerdos.

    Y yo voy ya por treinta y cinco veranos.

  • Mi repaso a este 2016 y mis planes para el 2017

    Mi repaso a este 2016 y mis planes para el 2017

    Se agotan las últimas horas de este año y, como viene siendo costumbre, es momento de hacer balance de lo que ha sido este 2016 en líneas generales.

    Este año tengo la sensación de que ha pasado volando y que, en poco más de un suspiro, me vuelvo a encontrar frente a la lista de propósitos de año nuevo. Pero, en realidad, como todos los años, 2016 ha sido un año plagado de miles de momentos: algunos buenos, otros quizá no tanto y otros maravillosamente geniales. Al final, la vida se trata de esto: caminamos por un sendero desconocido, en un atardecer sin fin, acompañados por distintas personas. Y a cada paso que damos, nuestros acompañantes, nuestras circunstancias, las piedras en el camino, las sorpresas inesperadas, todo, conforma el resultado de lo que somos hoy. ¿Quién sabe que nuevas aventuras nos traerá el año que comienza? Ahí, creo yo, que radica la verdadera belleza de la vida: lo que está por venir es una película nueva por estrenar.

    Y aún así, lo importante se reduce siempre a lo mismo: parar por un instante, mirar a nuestro alrededor, respirar profundamente y saborear los millones de sabores que la vida nos ofrece.

    Mis libros

    Durante este año me he quedado bastante lejos del objetivo de 30 libros que me había propuesto. Sin embargo, aquí van los 5 mejores libros que me he leído:

    1. El fin de la eternidad – Isaac Asimov
    2. Dune – Frank Herbert
    3. A sangre y fuego – Manuel Chaves Nogales
    4. El enigma de Fermat – Simon Singh
    5. Yo antes de ti – Jojo Moyes

    Ganador indiscutible la obra, desconocida para mi, de Isaac Asimov. Fue un auténtico descubrimiento y pasé rápidamente de la sorpresa inicial a un verdadero disfrute al leer la novela. Os la recomendaría un millón de veces más.

    Mis películas

    También ha habido mucho cine que disfrutar durante este año que termina. En cuanto a cine mis películas favoritas de 2016:

    1. Arrival
    2. La habitación
    3. Star Wars: Rogue One
    4. La gran apuesta
    5. Antes de ti

    La llegada (Arrival) ha sido, sin ningún género de dudas, la película de este año. La suma casi perfecta de ciencia ficción, psicología e intriga con un final revienta-cerebros la elevan al número uno de mis favoritas este 2016.

    Mis canciones

    Aquí voy a hacer un poco de trampa. Ya que mi querido estomagante me lo está pidiendo, aquí van las 5 canciones que más he escuchado este 2016 en Spotify

    1. Esperança – Txarango
    2. Nothihg Left – Kygo
    3. Duele el corazón – Enrique Iglesias feat. Wisin
    4. Music de carrer – Txarango
    5. Roma – Bangkok – Baby K

    Creo que muestra casi a la perfección (tal vez cambiaría la 5) lo que este año me ha acompañado como banda sonora. Esperança fue un descubrimiento que, hoy todavía, me arranca una sonrisa al escucharla. «Som un riu que sempre avança».

    Lo que espero de 2017

    Cuando nos encontramos ante una página en blanco que escribir, muchas veces nos vemos ante dos sensaciones fuertemente enfrentadas: por un lado, un arranque casi visceral que nos empuja a ponernos a escribir sin ni siquiera pensar. Por otro, una amalgama de dudas, que nacen de nuestro interior más profundo, que nos frenan y nos hacen vacilar.

    La clave está, como en casi todas las cosas de la vida, en encontrar el punto medio: en pararse durante un instante a reflexionar, pero tampoco demasiado. Que la vida son dos días y más vale usar el corrector que dejar la página sin escribir.

    Así, a este 2017 le pido un poco más de lo mismo: que me traiga momentos felices, que los riegue con las sonrisas de la gente que quiero y que me quiere y que las lágrimas que derrame y la tristeza que las acompañe, sean amortiguadas por los abrazos de las personas especiales que han decidido acompañarme. En definitiva, que la vida siga siendo vida y la vivamos y la sintamos nuestra.

    Mis propósitos para 2017

    Y, para terminar, aquí mi lista de 5 propósitos para este 2017 que empieza:

    1. Ser constante en mis objetivos. Sacar tiempo y dedicación cada día para ir alcanzando todas y cada una de las metas que me he propuesto. Parecerá que no es un objetivo definido, pero créedme, hoy más que nunca tengo claro que este es el más importante de todos.
    2. Leer, escribir, viajar, jugar y reirme. Disfrutar de mi tiempo libre.
    3. Por enésima vez, que el piano sea una fuente de desconexión.
    4. Meditar.
    5. Disfrutar mucho de todas las cosas que estoy haciendo y ponerlas en valor cada vez que consiga dar un paso ahcia adelante.

    Por un 2017 plagado de momentos geniales y de sonrisas eternas.

    https://www.youtube.com/watch?v=s43sptuwkvA

  • Volver a empezar

    Volver a empezar

    Quiero volver a escribir.

    Es un hecho que llevo demasiado tiempo dándole vueltas a cómo enfocar el blog, qué es lo que al resto del mundo puede interesarle.

    Me he pasado demasiado tiempo analizando, planificando y reflexionando acerca de eso sin entender que lo básico, lo fundamental, lo que convierte a un blog en una herramienta de comunicación maravillosa es que sencillamente me tengo que decidir a escribir lo que a mi me apetezca.

    Y eso es lo que voy a intentar hacer a partir de ahora.

    Sin presiones, sin complicaciones, sin grandiosos temas que tratar obligatoriamente.

    Sencillamente dando rienda suelta a aquellos temas que me importan, que me parezcan curiosos, interesantes o ni siquiera eso.

    Volvamos a empezar.

  • Propósitos para 2015

    Propósitos para 2015

    Tratar de resumir en unas pocas líneas un año de la intensidad de este 2014 se me antoja una empresa tan compleja como inútil: al fin y al cabo esto que aquí escribo son sólo palabras y si por algo habría de recordar este año que se escurre en estos últimos días de Diciembre es por las emociones.

    Dejo pues que sea la memoria, optimista y selectiva, la que atesore estos momentos.

    Sí que me gustaría, a modo de resumen, recordar lo que me propuse hace ya un año para este 2014, analizar con la perspectiva necesaria si puedo catalogar este año como un buen año y así mirar con la óptica correcta lo que espero del 2015.

    •  Decisión.
      • Sin lugar a dudas podría decir que este ha sido mi gran logro para este 2014. A pesar de todo, de lo bueno y de lo menos bueno, este año he trabajado mucho y muy duro esa indecisión congénita que me venía marcando durante años y he logrado tomar decisiones: algunas de gran importancia y otras triviales, pero en todos los casos, decisiones.
    • Reflexión
      • Otro año se me escapa sin haber conseguido alcanzar un punto de inflexión en cuanto a la dura y compleja tarea de meditar. Resulta paradójico que algo que a priori parece tan sencillo y requiera tan poco nos cueste tanto hacer
    • Cuerpo
      • Y sin embargo si he tenido el compromiso necesario para permanecer fiel al gimnasio, y tal vez incluso más que el pasado 2013, mantienéndome en forma aún a pesar del esguince en Verano.

    Así que analizando un poco en retrospectiva, los objetivos que me propuse en 2014, aunque ambiguos, han ido en líneas generales bastante bien.

    ¿Qué espero para este 2015?

    Si algo me ha enseñado este último año es que tratar de prever lo que te va a suceder es tan vano como dejar que sean la suerte y el tiempo los que gobiernen tu vida. Al final lo que de verdad suele funcionar es tener claro quién quieres ser, disponer de una idea nítida de cuál es tu imagen final y, sencillamente, ponerse a caminar hacia allí. Algunos días caminarás más trozo, otros menos, y algunos incluso te perderás y darás vueltas. Lo importante es no dejar de caminar ni perderse demasiado.

    Así que  mi objetivo global para este 2015 es sencillamente disfrutar del camino: de lo que está por venir, bueno y no tan bueno, de las personas que comenzarán a acompañarme y de las que decidirán dejar de hacerlo, de los momentos que mi memoria decida grabar para el recuerdo. Aprender de los fracasos, que los habrá, y compartir los éxitos y la felicidad con aquellos que quieran compartirlos conmigo.

    Tal vez el sentido de la vida no sea más que ese.

    Y para que el Sergio de finales de 2015 pueda volver aquí y reírse a gusto de aquello que pensé que podría hacer durante todo un año, aquí van mis 10 objetivos:

    1. Sacarme el curso de la Universidad limpio.
    2. Obtener el CCDA y el CCDP (Esto ya lo dije para 2013, imagina…)
    3. Escribir un post al día.
    4. Leer 30 libros.
    5. Meditar 1 vez al día
    6. Obtener el Practitioner de PRINCE2
    7. Practicar piano al menos 3 veces por semana.
    8. Aprender a dibujar
    9. Dar forma a los tres proyectos que rondan mi cabecita loca.
    10. Plantar una flor, que florezca y se mantenga radiante.

    Lo más importante eso sí, para el final: Os deseo lo mejor para este 2015 y que los éxitos y los fracasos, las buenas y las malas noticias, sean ingredientes todos de un único plato: El de vuestra felicidad. 

  • Propósitos para 2014

    Propósitos para 2014

    Casi sin tiempo no podía dejar pasar el 2013 sin preparar una lista, esta vez más acorde a la realidad, de lo que espero en este 2014.

    Cuando llega final de año muchos tenemos la tendencia a hacer un resumen y pensar en aquello con lo que nos quedamos y aquello que nos gustaría cambiar.

    Mi 2014 va a tener tres grandes objetivos.

    1. Decisión. Mi talón de Aquiles eterno. Mi incapacidad para tomar decisiones muchas veces ha significado tomar la más incorrecta de todas las posibles: ninguna. Quiero y pienso esforzarme mucho por ser capaz de tomar las decisiones adecuadas evaluando todo aquello que en el momento de tomarlas tenga a mi alcance. Aceptar esas decisiones como las correctas en ese momento y no mirar más hacia atrás.

    2. Reflexión. Una de las grandes cosas que siempre ha estado en mi lista de propósitos y que jamás me he aventurado a darle forma ha sido la de la meditación. He tenido tímidos intentos pero nunca me lo he tomado en serio. Este 2014 va a ser el año de meditar, comprender, aprender y aceptar.

    3. Cuerpo. Este último año he dado un salto cuantitativo en cuanto a lo que se refiere al deporte en mi vida diaria. Ahora falta completarlo. Manteniendo y mejorando mi día a día y, además, complementándolo con una alimentación más sana y adecuada.

    Nada más que tres. Luego ya detrás están los de siempre: dejarme tiempo para disfrutar de mis pequeños placeres, conseguir un título de inglés, seguir mejorando mis conocimientos, seguir mejorando como persona y como profesional, etc.

    Por cierto, intentaré ser razonable este año y marcarme como objetivo los 36 libros.