Etiqueta: Personal

  • Tiempo

    Tiempo

    El tiempo es uno de los conceptos que más me ha fascinado durante toda mi vida.

    Su existencia está tan entrelazada a la nuestra que cuando nosotros cambiamos, él también se transforma. Se adapta a quiénes somos y se reconstruye a través de nuestra propia evolución.

    Con la llegada de la paternidad, quizá el cambio más significativo de mi vida, una nueva noción del tiempo ha emergido.

    Más allá de los cambios evidentes, la llegada de Mateo ha venido acompañada de una sensación de proyección temporal. Como si su presencia me permitiese mirar más allá del límite natural de mi condición humana. Y, al mismo tiempo, hacer mucho más evidentes sus confines.

    Hoy ese nuevo tiempo me permite imaginar qué cosas verán sus ojos que los míos jamás podrán contemplar. Qué mundos, qué historias, qué personas pasarán por su vida.

    El tiempo deja de ser lineal para convertirse en una masa voluble, moldeable, que acepta la coexistencia de pasado, presente y futuro como un juego de luces y sombras.

    En ese espacio conviven mis antepasados, a quienes Mateo conocerá por mis relatos, y mis descendientes, que sabrán de mí por lo que él les cuente, algún día.

    Lo que me cautiva es cómo esa conexión ha provocado una metamorfosis en mi percepción del tiempo.

    La importancia del ayer se diluye.

    La urgencia del ahora se vuelve relativa.

    Y el mañana, ese viejo desconocido, deja de ser un enemigo al que temer para convertirse en un cómplice al que aprender a esperar.

    Lo lógico sería que este cambio me hubiera hecho vivir el presente de una forma mucho más plena, pero la realidad es que muchas veces me siento un mero observador de una vida que sigue yendo más deprisa de lo que yo puedo correr.

    En cada capítulo nuevo que Mateo escribe en su vida debo aceptar la dolorosa realidad de no poder retenerlo.

    Porque al tiempo, por suerte o por desgracia, no se le puede atrapar.

    No me queda más opción que disfrutarlo.

  • Mateo

    Mateo

    Cuando supe que Mateo venía en camino recuerdo que entre la alegría y la sorpresa hubo espacio para las dudas y los miedos. Un compañero de trabajo me dijo entonces algo que quedó dando vueltas en mi cabeza: no son tanto los padres los que enseñan a los hijos como los hijos los que nos revelan quiénes somos realmente, con nuestras virtudes y defectos. Ahora, al sentir el latido de Mateo, entiendo que él no solo viene a aprender del mundo, sino a enseñarme el mío.

    Escribo estas líneas con su suave respiración en mi pecho que es, a su vez, el recordatorio constante de que hoy me necesita más de lo que me necesitará jamás.

    En estos poco más de treinta días ha sido capaz de enseñarme mucho más de lo que hubiera imaginado, mostrándome que mi mayor debilidad se esconde tras lo incierto.

    He crecido construyéndome un mundo interior seguro y lleno de certezas sin entender que el mundo de verdad jamás lo será. Que la incertidumbre es uno de los ingredientes principales de la receta de la vida.

    Y así, con su llegada, no necesitó más que un instante para correr las cortinas con las que el Sergio niño se protegía de lo que no podía controlar y, cogiéndome de la mano, me enseñó un mundo en el que ya nunca podría controlar nada.

    Así que he empezado, al igual que él, mis primeros días en este mundo más incierto, aunque mucho más interesante.

    Donde cada día es un desafío pero también una conquista y en el que el «todo está controlado» ha dejado hueco al «todo termina pasando».

    Lo perfecto ahora no es la expectativa cumplida o el objetivo logrado, sino el instante donde él te dice con la mirada que todo está bien. Hay veces que no hace falta nada más.

    En uno de los cumpleaños de mi padre le regalé una pequeña foto nuestra en la que una frase marcaba el cielo: «Solo hay dos legados que podemos dejar a nuestros hijos, uno son las raíces, el otro son las alas.»

    Pienso que tras los miedos y las dudas emerge un único deseo, después de todo: ser capaz de transmitirle ese amor por sus raíces, las de aquí y las de mar allá y ayudarle con esas alas para que vuele tan alto como mi padre me permitió volar a mí.

    Todo lo demás, terminará pasando.

  • Desafío de los 100 intentos imperfectos

    Desafío de los 100 intentos imperfectos

    Durante años he entendido que los logros personales, en su mayoría, son aquellos que vienen de la mano de la repetición constante hasta alcanzar la suficiente experiencia como para considerarte bueno en algo.

    La constancia era, por tanto, la piedra filosofal de todo proyecto o idea. Si existía una receta para el éxito, cualquier tipo de éxito, esta debía llevar en la lista la capacidad de ser constante.

    Pero ahora concibo la constancia como un elemento dual, abrazado inexorablemente a otra noción crucial en el camino hacia cualquier destino: la consistencia.

    No se trata, pues, solo de repetir, sino de hacerlo además de forma consistente: manteniendo un mínimo que no puedes dejar de exigirte. Y siendo consciente en todo momento del proceso.

    Así se puede entender, por ejemplo, que el estado físico no depende en exclusiva de cuántas repeticiones o de cuanto peso levantes, es fundamental cómo ejecutas tu plan de entrenamiento y debes exigirte un mínimo para lograr objetivos.

    Estos días he leído un par de publicaciones que hacen referencia al concepto del «100 crappy things challenge», que vendría a ser algo como el Desafío de las 100 cosas cutres o imperfectas: en resumidas cuentas, te dicen que si empiezas con algo y eres capaz de repetirlo 100 veces, llegarás a ser un experto en esa materia.

    Esta idea entronca perfectamente en esa creencia de la constancia y la consistencia que lleva tiempo orbitando por mi cabeza, lo que me lleva a la intención de ponerlo a prueba.

    Durante el próximo año y eso que lo que se viene es profudamente exigente, quiero intentar alcanzar esa marca de 100 cosas imperfectas en determinadas áreas de mi vida. Por ahora es demasiado pronto para tener una lista definida, pero no tardaré en publicarla.

    El objetivo no es otro que demostrar o refutar que es en el camino de la constancia y la consistencia donde se alcanza la excelencia.

  • Cuarenta

    Cuarenta

    Cuarenta sólo es un número, esa es la consigna de hoy.

    Cuarenta sólo es una cifra vacía de significado, aunque tras ella se esconda toda una vida.

    En este mismo instante, hace justo 5 años, hablaba sobre tomar perspectiva, de hacer análisis del tiempo pasado y de alejarme de encorsetar decisiones en fotografías ajenas.

    Lo irónico de la vida, porque la vida es justo eso, pura ironía, es que cinco años después estoy más cerca que nunca de encajar en esa instantánea que me era tan extraña por aquel entonces.

    Esos mensajes que enviaba a 1500 km de distancia hoy son conversaciones en la noche, entre susurros, que hablan de ilusión y de futuro, de ganas de lo que está por venir.

    Así que esa vida que parece no dejar de girar y dar vueltas, termina ordenándose de un modo u otro.

    Quizá esa sea la lección que me ha costado cuarenta años aprender: todo tiene su tiempo y su momento.

    El tiempo, ese compañero infatigable de mis reflexiones, no es un contínuo. No traza en línea recta y perfectamente estructurada el devenir de lo que te sucede. Muy al contrario, es absolutamente impredecible.

    Esa lucha contra la intertidumbre ha sido, es, y será, mi gran batalla perdida. Mi gran fracaso existencial. Porque aún ahora, con la certeza de que todo es incierto, me sorprendo intentando controlar lo incotrolable.

    Hoy, eso sí, acepto mucho mejor que todo sigue una lógica incomprensible. Y siento cómo me alejo cada día un poco más de aquel adolescente con demasiada prisa por vivir.

    Cómo me encantaría poder acercarme a él un día como hoy, hace 20 o 25 años y decirle que esté tranquilo, que como dice la que será una de sus poesías favoritas, todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar.

    Calmarle esos miedos asegurándole que llegará el día en el que todo encaje, y las decisiones pasadas, tanto las buenas como las que en su día consideró malas, cobrarán sentido.

    Decirle que disfrute de cada historia que viva, porque estas no regresan, y quedan solamente grabadas en la retina por un tiempo hasta que terminan diluyéndose en el injusto territorio del olvido.

    Pero no puedo, claro. De eso se trata vivir, de descubrir las respuestas mientras las vives.

    Lo que sí que puedo hacer es guardarme todos esos consejos que una vez quise darme, todas esas lecciones que esos tiempos convulsos me regalaron, para entregárselos a quien espera, en esa línea del tiempo imposible de predecir, empezar a escribir su propia historia.

  • Propósitos para 2024

    Propósitos para 2024

    Otro año termina.

    Así de simple. 365 días después, aquí otra vez, intentando hacer el ejercicio de mirar hacia atrás y ser mínimamente honesto conmigo mismo.

    Y, cómo ya dije hace un año: Los propósitos de año nuevo son una quimera y un arma de doble filo que lo mismo que nos divierte se puede convertir en una verdadera frustración vital.

    Así que frente al papel en blanco, y con la lista de este 2023 en el cogote, me dispongo a enfrentarme al Sergio de hace un año.

    Revisión de 2023

    Aunque escribí la lista el 31 de diciembre de 2023, hice una pequeña revisión en Abril. La intención era continuar 3 meses después, pero bueno, ya conocemos las buenas intenciones.

    Hoy me centraré en esa lista revisada, porque traté de ser más realista y más conciso y me vino bien para acotar mis expectativas:

    Objetivos para 2023

    1. Leer 15 libros (~1/mes) ✅
    2. Publicar 24 posts (2/mes) ❌
    3. Hay 4 series que quiero empezar y terminar
    4. Quiero obtener 3 Certificaciones.
    5. Hacer deporte 2 veces a la semana. / Bajar a 80kg.
    6. Terminar el libro de Latín. 
    7. Completar el Proyecto Legendarium. Poner en marcha el Proyecto Alianza Digital.
    8. Viajar a 3 destinos diferentes a lo largo del año.

    Visto así, 5 fracasos frente a 3 logros, uno se queda con la sensación de que no ha ido bien.

    Pero es cierto que muchos de esos objetivos fallidos se han conseguido parcialmente.

    • He publicado 14 entradas, duplicando las que escribí en 2022.
    • He mantenido una rutina de hacer deporte que, si bien no me ha alcanzado para llegar al objetivo, me ha demostrado que puedo ser consistente también en ello.
    • He completado proyectos web y applicaciones que me han permitido profundizar en el aprendizaje de tecnologías muy interesantes para este 2024.

    Por otro lado, dentro de los objetivos cumplidos, este ha sido un año de mucha más lectura (más de 15 libros), mucho viaje (más de 40.000 km recorridos en 3 meses) y mucho, muchísimo aprendizaje.

    Así que, en realidad, este 2023 cierra con un balance muy positivo y con la vista puesta en un 2024 que se aventura tan interesante y apasionante.

    Propósitos para 2024

    Pero aquí hemos venido a jugar. Está claro que esto es un ejercicio que tiene mucho de ficción y poco de ciencia, pero yo siempre he sido un amante de las dos:

    Para este 2024, estos son mis propósitos:

    1. Leer 20 libros: Ahora que le he cogido el gusto, y con una lista de pendientes, tanto en físico como en digital, bastante considerable, ha llegado el momento de dar otro pasito adelante.
    2. Publicar 24 posts: Aquí repito, quizá por cabezonería, pero creo que es posible alcanzar un ritmo de publicación en este espacio que me lleve a escribir dos veces al mes.
    3. Retomar el piano (2 piezas): Hay pocas cosas que me eche más en cara este 2023, como de mi total dejadez para con el piano. En 2024 es una de las cosas que pretendo cambiar sí o sí.
    4. Deporte (2 veces semana/82 kg): El camino ya está iniciado, ahora falta asentarse y complementarlo no sólo con el gimnasio sino con salir a correr de vez en cuando. De nuevo, metas asequibles.
    5. 300 contribuciones en mis repositorios: Esta es nueva, pero este año he pasado de 160 contribuciones a 110 en mis repositorios y este 2024 debe ser el año de desarrollar y desplegar los múltiples proyectos que tengo en mente.
    6. Certificaciones (3): No tiene mucho más. Con el cambio de trabajo y los múltiples frentes que he tenido abiertos, me he ido formando de forma paralela a las certificaciones regladas, en 2024 ha llegado el momento de consolidar ese conocimiento.
    7. Multiplicar mis números en internet. Hoy en día hay cada vez más plataformas, más mecanismos que nos permiten comunicarnos y este 2024 pretendo aprender a usarlos (al menos en aquellos que me siento más cómodo) y que eso conlleve más contenido.
    8. Aprender a estar. Llevo mucho, muchísimo tiempo, machacándome con la idea de que vivo 5 minutos hacia adelante, siempre lejos del presente, tratando de vivir en un futuro que no existe. Es un comportamiento aprendido durante años que me impide, en muchos momentos, disfrutar del presente. Y, como todo comportamiento aprendido, se puede desaprender.

    Y ya estaría. Ocho nuevos propósitos para un año cuyas cifras suman 8. Poco más voy a pedir.

    Hasta dentro de 365 366 días.

    ¡Feliz 2024!

  • La Incertidumbre

    La Incertidumbre

    Enfilamos el último mes de un 2023 que ha tenido muchas cosas y, para ser honestos, la mayoría buenas.

    Acaba, además, obligándome a enfrentarme a una de esas pesadas piedras que siempre he llevado en mi mochila: la intolerancia a la incertidumbre.

    Cuando todo es incierto, nada es incierto

    Como seres humanos, nuestro neocortex nos proporciona una serie de capacidades avanzadas que nos han convertido en la única especie soberana de la Tierra, o eso se nos supone.

    Entre muchas de esas habilidades destaca la de la toma de decisiones. Nuestra capacidad de razonamiento, al igual que la de un ordenador, no es infinita, y esto nos obliga a buscar zonas de seguridad donde la mayoría de nuestro contexto se perciba bajo control.

    He escogido con cuidado las palabras en la última expresión porque no existe nada bajo control, sino la percepción de que lo está.

    Esto se ha convertido en pieza clave para nuestro desarrollo mental y emocional.

    Por eso, cuando nos sobrevienen circunstancias que alteran significativamente nuestro contexto (digamos que lo «descontrolan»), nuestro cuerpo buscará recobrar el equilibrio o homeostasis mediante mecanismos de estrés: liberará aquellas sustancias necesarias para ponernos en alerta y conducirnos a recuperar nuestra tranquilidad.

    Cultivando la tolerancia

    Albert Ellis sostenía en su teoria que el elemento fundamental que guía nuestro comportamiento y, en definitiva, sus consecuencias, son nuestras creencias.

    Y es ese el único elemento que tenemos la capacidad de modificar. Pese a todo el empeño que le pongamos a pretender controlar el contexto, se trata de una batalla perdida de antemano que solo nos puede traer frustración.

    Es en la arena de las creencias, donde el combate es mucho más favorable para nosotros.

    La incertidumbre, así, deja de ser algo contra lo que luchar para pasar algo que saber gestionar. Cómo afronto aquellas situaciones donde la incertidumbre, la situación con un control limitado, lo desconocido, juegan un papel importante, va a ser la esencia para vivir una vida emocional mucho más saludable.

    El método: exposición

    Y cómo mejoramos nuestra tolerancia, como modificamos esas creencias que nos llevan a conductas tóxicas: como sucede con muchas de las experiencias negativas limitantes, con exposición.

    La exposición en psicología es una terapia que ayuda a las personas a enfrentar y manejar sus miedos o ansiedades, exponiéndolas de manera segura y gradual a las situaciones que los causan. Es un método efectivo para superar fobias u otros comportamientos ansiógenos.

    Mucha parte de las técnicas congintivo-conductuales fundamentan gran parte de su eficacia en este concepto y hay mucha literatura y experimentación detrás que sustentan su efectividad.

    Mi caso personal

    La forma que he tenido durante este mes de lidiar con esa necesidad de controlarlo todo ha sido permitir, de forma relativamente controlada (por irónico que parezca), cierto descontrol.

    Eso me ha servido para aprender mediante la experiencia directa a lidiar con lo inesperado, reducir la necesidad de tenerlo todo planeado y aceptar que el contexto es incontrolable.

    No siempre ha funcionado y he de reconocer que ha habido momentos en los que la situación ha parecido superarme, pero, como todo en esta vida, el tiempo es la herramienta definitiva para suavizar emociones, tanto las positivas como las negativas. Y el tiempo me ha permitido superar hasta esas situaciones y recoger cierto aprendizaje de ellas.

    Creo que es la mejor forma de ir reconfigurando mi cerebro para alejarme de comportamientos controladores y poder flexibilizar mi forma de comprender la vida.

    Y tú, ¿cómo lidias con la incertidumbre?

  • Final del 1Q – Revisando objetivos de 2023

    Final del 1Q – Revisando objetivos de 2023

    Este enero publiqué un post en el que me marcaba una serie de objetivos para el año 2023. A diferencia de otros años, no voy a dejar pasar esa publicación hasta que, 365 días después, la recupere para evaluar si el año ha ido bien o no.

    En su lugar, mi intención es dividir el año en cuartos (o trimestres) y analizar dónde me encuentro para poder redirigir mis esfuerzos adecuadamente.

    En este post, quiero compartir contigo mis reflexiones sobre los objetivos que me había propuesto para el primer cuarto (1Q) y los resultados que he obtenido hasta ahora.

    Además, voy a planificar nuevas acciones para el segundo trimestre del año, con el fin de continuar avanzando hacia mis objetivos y mejorar mi calidad de vida.

    Objetivos anteriores

    Lo primero es recuperar de la publicación Propósitos para 2023 la lista de propósitos que me planteé para 2023:

    1. Leer 15 libros (~1/mes)
    2. Publicar 24 posts (2/mes)
    3. Hay 4 series que quiero empezar
    4. 3 Certificaciones.
    5. Deporte y vida sana. 
    6. Latín. 
    7. Proyectos. 
    8. Vida.

    Una breve revisión de ellos me hace ver evidentes errores en la lista. Mientras que los objetivos 1, 2, 3 y 4 son medibles y específicos, el resto no son más que una propuesta genérica difícilmente evaluable.

    ¿Qué significa «Proyectos»? ¿Terminar 3 proyectos? ¿Iniciarlos?

    Existe mucha literatura tras la formulación de objetivos. Quizá la más reconocida es la técnica SMART:

    Así que, basándome en ella, voy a reformular mis objetivos del año:

    1. Leer 15 libros (~1/mes)
    2. Publicar 24 posts (2/mes)
    3. Hay 4 series que quiero empezar y terminar
    4. Quiero obtener 3 Certificaciones.
    5. Hacer deporte 2 veces a la semana. / Bajar a 80kg.
    6. Terminar el libro de Latín. 
    7. Completar el Proyecto Legendarium. Poner en marcha el Proyecto Alianza Digital.
    8. Viajar a 3 destinos diferentes a lo largo del año.

    Los objetivos, de esta forma, son específicos, pueden ser medidos, se trata de objetivos relativamente alcanzables y relevantes y están asociados a un margen temporal.

    Evaluación de resultados

    Veamos qué tal llevamos el progreso:

    1. Leer 15 libros: 1Q 7/15. 46%
    2. Publicar 24 posts: 1Q 5/24. 21%
    3. Hay 4 series que quiero empezar. 1Q 1/4 . 25%
    4. 3 Certificaciones. 1Q 0/3. 0%
    5. Hacer deporte 2 veces a la semana. / Bajar a 80kg. Al haber redefinido el objetivo, lo evaluaré en el 2Q.
    6. Terminar el libro de Latín. No iniciado.
    7. Completar el Proyecto Legendarium. Poner en marcha el Proyecto Alianza Digital. 1Q Legendarium 20%.
    8. Viajar a 3 destinos diferentes a lo largo del año. 1Q 0/3. 0%

    En líneas generales, no voy mal. Cuatro de los ocho objetivos llevan buen ritmo, a pesar de que otros 3 no los he iniciado.

    Teniendo en cuenta de que estamos todavía en el primer trimestre del año, puedo permitirme este margen de maniobra. El 2Q es el momento ideal para pegarle un buen empujón a aquellos objetivos que todavía no se han movido o que han avanzado mínimamente durante estos últimos 3 meses.

    Planficación para 2Q

    Partiendo de la reformulación de los objetivos de 2023, voy a repartir los pesos, en términos de prioridad, para cada uno de ellos, suponiendo que el total de los pesos es 100:

    ObjetivoPeso
    Leer 15 libros5
    Publicar 24 posts10
    Serie Mítica 10
    Certificación20
    Deporte 2 veces por semana10
    Latin15
    Proyecto Legendarium15
    Viajar a 1 destino15
    Total100
    Reparto de pesos por objetivos de 2023

    De esta forma sé que, a partir de ya, debo enfocarme tanto en los últimos 3 objetivos como, sobre todo, en el de obtener alguna certificación interesante.

    El proceso de revisión es clave porque permite evaluar a tiempo el rumbo de los acontecimientos y poder modificar aquello que sea necesario con tal de asegurar llegar al destino deseado.

    Conclusión

    Una de las grandes carencias con las que me he enfrentado a lo largo de mi vida en el terreno de la planificación personal ha sido una mezcla de lo que que contiene esta publicación.

    Por un lado, objetivos poco realistas, poco medibles y, por tanto, prácticamente irrealizables.

    Por otro, una falta de revisión que permitía que mis avances, bien se estancaran, bien no siguieran un rumbo satisfactorio.

    Veremos qué nos depara este segundo trimestre. Volveré a somarme aquí en unos meses y os contaré.

  • De finales y principios

    De finales y principios

    Son ya muchos los años que llevo acercándome a este pequeño rincón de mi vida, por distintos motivos, para contarle no sé muy bien a quién las idas y venidas de mi existencia.

    Acaba 2022 como tantos otros lleno de historias. Muchas de ellas terminarán diluyéndose por intrascendentes en un mar de recuerdos donde solo flotan aquellos que nuestra caprichosa memoria decide escoger.

    Sin embargo, las primeras páginas de este 2023 adquieren un cariz especial al ser las últimas de un capítulo de mi vida.

    Hoy digo adios a la que ha sido mi segunda casa estos útlimos 9 años y, como en toda despedida, la expectación por lo que está por venir se mezcla con la tristeza que acompaña a la partida. Los adioses son siempre complejos, mas si cabe cuando te despides de lo que ya consideras parte del relato de tu vida.

    Nueve años dan para tantas cosas que se me antoja una tarea imposible resumirlas en estas pocas líneas. Pero sí me gustaría recordar, dentro de unos años, cuando vuelva a leer estas palabras, que disfruté de una aventura apasionante, que no dejé de aprender, que me frustré en los fracasos, pero que supe encontrar mi lugar. Y, sobre todo, que a lo largo de todo este tiempo, di con personas increíbles, no solo en lo laboral, sino especialmente en lo personal, que tienen parte de la culpa de que hoy sea quien soy.

    Igual a muchos estas palabras les resulten vacías, eculcoradas y predecibles, pero sé que el Sergio del futuro comprenderá muy bien su significado.

    Hace tiempo alguien me dijo que hay veces que hay que escribir más para uno mismo que para el resto y hoy es, exactamente, de lo que se trata.

    Sin agallas no hay gloria.

  • Volviendo a los inicios

    Volviendo a los inicios

    El próximo 7 de mayo este blog cumplirá 15 años. Es, casi con total seguridad, de los pocos proyectos que han perdurado en mi vida. Lo ha hecho, en parte, gracias a haberse podido adaptar en cada momento.

    Si algo he aprendido durante estos últimos 15 años es que la innegable capacidad de adaptacion que tenemos los seres humanos es un herramienta tan increíble como enormemente infrautilizada.

    Buscamos encajar nuestra existencia en moldes que hemos ido considerando válidos sin casi reflexionar y en ese esfuerzo de querer ser quienes no somos nos terminamos perdiendo.

    Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

    Samuel Beckett

    Si hago el ejercicio de leer lo que escribía allá por 2007 me descubro con esa incansable necesidad de cambiar, sumido en la búsqueda de aquello que creía que me haría más feliz.

    Ese es parte del legado envenenado de una cultura que pone el foco en el éxito invidivual consagrándolo como una religión y se olvida por completo de lo colectivo.

    Una forma de entender la vida basada en lo que podrías tener, en lo que podrías ser y que desprecia lo que tienes y lo que eres.

    Devoras tu presente con el ansia de la promesa de un futuro mejor.

    Luchando contra gigantes

    Decía Isaac Newton que si había podido llegar más lejos que ningún otro hombre era porque estaba subido a hombros de gigantes.

    Yo convertí desde bien pequeño a esos gigantes en enemigos. Sin saber muy bien por qué quise luchar contra ellos en lugar de pedirles ayuda para comprender un poco mejor el mundo. Adopté esa frase tan positivista de hacer del fracaso un aprendizaje hasta el extremo: mi fracaso era siempre la excusa por la que podía volver a intentarlo una vez más.

    Aún sin entender nada.

    Aún sin saber que, irremediablemente, volvería a caer por jugar un partido perdido de antemano.

    Allá por 2007 ya escribía acerca de mis miedos, ya miraba con desconfianza la frustración de no sentirme realizado y la convertía en una enfermedad que iba adueñándose de una buena parte de mi vida.

    Quince años después, se dice pronto, todavía guardo algunos de esos hábitos: sigo luchando contra fantasmas que yo mismo creé.

    El tiempo y la experiencia

    Todo en esta vida termina pasando y, aún así, adelante siempre hay más.

    Cuando Beckett instaba a fracasar mejor, lo hacía con el pesimismo de quien considera al fracaso el sustrato de la realidad. La vida es un fracaso aderezado de éxitos puntuales.

    Lo interesante de su visión no es tanto su derrotismo como su concepción de una realidad alejada del peaje superficial de nuestra generación.

    Cuando nos desembarazamos de la rígida dictadura del éxito, cuando nos liberamos de la necesidad de encajar en esa visión simplista de una vida de catálago es, precisamente, cuando empezamos a vivir.

    Felices 15

    Globos De Fiesta Amarillos, Rosas Y Azules

    Han sido 15 años llenos de historias, de reformular el objetivo de este blog una y otra vez, de escribir sobre todo aquello que me interesaba. Han sido 15 años de tener la oportunidad de contarme a mi mismo cómo es el proceso de crecer, cuál es mi historia de hacerme mayor.

    Por eso me gustaría volver a los orígenes de este sitio y recuperar su esencia como espacio donde almacenar la historia de mi vida y así poder seguir contándomela.

    Por otros 15 años igual de interesantes.

  • RE: Comenzar

    RE: Comenzar

    En mi lista de propósitos anual he descubierto que hay dos grandes categorías de objetivos.

    Por un lado están los propósitos temporales, las motivaciones que son flor de un día (o de un año), que nacen de circunstancias puntuales, modas, intereses que vienen y luego terminan yéndose. Estos propósitos duran lo que tarda en llegar el momento de volver a pensar en un nuevo año: ahí las circunstancias han cambiado, las modas pasajeras desaparecen, los intereses se redirigen o, sencillamente, dejan de interesar.

    En el otro lado de la lista están los propósitos de siempre. Los que me han acompañado toda la vida y que, a pesar de representar en sí mismos la prueba de que «nunca llegaré a cumplirlos», siguen perpetuándose año tras año.

    Entrecomillo lo de nunca llegaré a cumplirlos porque ahí está la clave. No se trata tanto de la cantidad de propósitos, ni siquiera de su dificultad aparente. Aquello que hay detrás de mi fracaso a la hora de cumplirlos es mi percepción de qué significa haberlo hecho, de cómo mido un objetivo cumplido.

    En una mentalidad tan acostumbrada a un mundo binario como la mía, cuesta definir situaciones intermedias. Y en una realidad tan alejada de contextos polarizados, tan difícil de parametrizar entre el blanco y el negro, existen pocas cosas que puedan etiquetarse de esta forma.

    Es en esa relación de complicado encaje donde mis propósitos anuales tratan de existir. Interviniendo en fechas señaladas, como ahora, para recordarme que no he dejado de querer las mismas cosas: saber más, llevar a cabo aquel proyecto que inicié hace dos años, dedicar más tiempo a lo que me apasiona (si alguna vez existió) y, en definitiva, acercarme algo a ese yo ideal que he tenido siempre en mi cabeza.

    Este año volveré a hacer esa lista. Volveré a escribir todas esas cosas que me encantaría hacer y que no he sabido o no he podido terminar. Lo hago más por tradición que por su efectividad, que igual que las listas mágicas para cumplir objetivos o los 5 trucos que te harán más feliz, son una especie de Reyes Magos de la psicología. Existen solo de forma ilusoria en nuestra cabeza.

    Lo que he aprendido tras todos estos años de propósitos fallidos es que, en su lento discurrir hacia el fracaso, han ido dejando en la cuneta muchos pequeños éxitos. Logros que pasan desapercibidos eclipsados por ese enorme menhir que son los objetivos estáticos, tan ambiguos, tan difíciles de categorizar. Y en cada uno de esos diminutos pasos hacia adelante, en definitiva, es donde me veo avanzando en el propósito más importante de mi vida: intentar cada año ser un poco más feliz.