Autor: Sergio Madrigal

  • Crítica: Stranger Things (2016)

    Crítica: Stranger Things (2016)

    Resulta tremendamente increíble como una serie, con los ingredientes idóneos, es capaz de teletransportarte directamente a tu más tierna infancia en unos pocos minutos de emisión. Stranger Things, una producción propia de Netflix lo logra de una forma tan increíblemente directa que, aún estando advertido, soprende soberanamente. Ver en pantalla mezclados, en muy poco tiempo, iconos fundamentales del cine de los 80, despierta la conciencia más infantil de cualquiera

    Argumento

    Grandes ideas llevadas a cabo con mucha cabeza

    Si por algo destaca Stranger Things es sin ningún género de dudas, por su notable factura visual. El cuidado de los detalles, desde una cabecera con el típico grano de las cintas VHS, hasta una ambientación, vestuario e incluso música perfectamente seleccionados, convierten a esta serie, casi sin despeinarse, en una de las series de este 2016.

    Lo paranormal como eje conductor

    Si a esta maravillosa ambientación ochentera le sumamos una historia que mezcla a partes iguales fantasía y ciencia ficción, tenemos un producto verdaderamente interesante. Hawkings, un pequeño pueblo típico americano, es el escenario donde cuatro geniales niños disfrutan del día a día entre clases y partidas de rol en el garaje. Un buen día, de vuelta a casa, algo sucede. Fijaos si considero interesante la historia que hasta aquí puedo contar para no restarle ni un ápice de tensión a la misma.

    Los peros de un guión fantástico

    No todo va a ser perfecto, está claro, y, a pesar de lo ya mencionado, Stranger Things adolece de algunas, digamos, lagunas argumentativas, que sin embargo le perdonamos por un conjunto de tanto nivel. Estos peros los podréis reconocer durante la serie al tratarse de lo que normalmente llamamos agujeros en el argumento, hay cosas que no encajan del todo bien y que, tal vez, requerían una explicación más extensa.

    Personajes

    Si la historia de la que hablamos es increíblemente buena, lo de los cuatro actores elegidos para interpretar a los cuatro niños protagonistas no tiene nombre. El director de casting de esta serie se merece un monumento. Flinn Wolfhard, Caleb McLaughlin, Noah Schnapp y un genialísimo Gaten Matarazzo hacen las delicias de los expectadores, que ven en esta suerte de reboot de la pandilla de Los Goonies un paseo por sus momentos de bollycaos, palomitas y cine a 200 pesetas en aquellos cines de pueblo con su olor característico.

    Eso sí, Wynona Ryder ha envejecido mal (aunque a mi personalmente nunca me gustara) y su interpretación, histriónica por momentos, chirría con el resto del elenco.

    Su éxito tiene explicación

    Resulta que a todos nos gusta la melancolía. Seamos personas más o menos felices, un poquito de aquello de «cualquier tiempo pasado fue mejor» nunca nos viene mal. Netflix lo sabe. Como también sabe que el target al que va dirigido esta serie es, fundamentalmente, aquellos que están alrededor de la treintena y que, por tanto, vivieron de pequeños el boom de películas como E.T. o Los Goonies. Así que cuando a alguien que vivió con ocho o nueve años cómo Elliot volaba en su bicicleta, huyendo de los malos, le plantas una serie en la que el guiño deja de ser una excepción para convertirse en la regla, lo conquistas fácilmente.

    A mi, personalmente, me ha enamorado la serie.

    Nota: 8/10

  • Crítica: Antes de ti (2016)

    Crítica: Antes de ti (2016)

    Por fin volví a una sala de cine. Después de demasiado tiempo tuve la oportunidad, al fin, de disfrutar de la adaptación cinematográfica de la novela de Jojo Moyes: Yo, antes de ti.

    Argumento

    Antes de ti (2016) a la que, inexplicablemente le han sisado el sujeto, comienza con su protagonista, una divertida aunque algo despistada Lou Clark (Emilia Clarke) en busca desesperada de trabajo. En un último intento, desde el servicio de empleo, le ponen en contacto con la familia Traynor, que anda buscando una cuidadora.

    Es allí donde Lou conocerá a Camille Traynor, la matriarca de la familia. Ella será la encargada de explicarle en qué consistirá su trabajo: cuidar de su hijo tetrapléjico, Will Traynor.

    A partir de ahí Lou y Will comenzarán una interesante relación que les llevará a sondear los caminos de la amistad, haciendo reflexionar al espectador acerca del verdadero sentido de la vida.

    Personajes

    La historia gira fundamentalmente entorno a dos personajes:

    Lou Clark (Emilia Clarke): Es la hija pequeña de los Clark, una modesta familia que sobrevive con poco. Tras quedarse su hermana embarazada, aumentan las necesidades de su familia. Por lo que Lou debe renunciar a muchos de sus sueños.

    William Traynor: (Sam Claflin): Tras un accidente de moto (del que hablan en los primeros minutos de la película) Will vive postrado en una silla de ruedas. El accidente y la posterior rehabilitación han hecho de Will una persona dura, arisca, alejada del mundo. Es una persona solitaria y encerrada en si mismo.

    La elección de estos dos actores, cuya química es innegable desde el primer minuto, junto con el resto del elenco, ha sido uno de los grandes aciertos de la película, llevando a la gran pantalla casi de forma milimétrica lo que Jojo Moyes nos cuenta en la novela.

    Fotografía y Banda Sonora

    Si hay algo que destaca por encima de todo son dos factores importantes para toda película: la fotografía y la música.
    Con unas imágenes de Inglaterra francamente espectaculares, Antes de ti transmite esa atmósfera de pausa y calma casi eternas de un pequeño pueblecito inglés. Junto con esas impresionantes imágenes, una banda sonora muy a la altura de las circunstancias. Os recomiendo enérgicamente la canción compuesta por Imagine Dragons: Not Today.

    Adaptación

    El gran desafío de las adaptaciones cinematográficas es el que sean capaces de saltar el abismo que puede haber entre la imaginación del lector y la realidad de los personajes y la historia. Antes de ti solventa con creces el reto y se muestra como el complemento perfecto para la novela.

    No os voy a engañar, Antes de ti es una peli para llorar. Para terminar con el corazón en un puño y salir de la sala pensando mucho acerca de muchas cosas: del amor, del destino, de los miles de futuros posibles y de la vida.

    Y ya sabéis lo que me gusta a mi llorar en el cine.

    Nota: 7/10

  • Las ilusiones no las compra el dinero ni las mata el miedo.

    Las ilusiones no las compra el dinero ni las mata el miedo.

    No soy muy dado a utilizar este espacio para hablar de política, y eso que siempre me he considerado una persona muy activa.

    Un día después de las segundas Elecciones Generales en menos de un año, los resultados no pueden ser más contundentes: España ha votado permanecer estancada, escondida tras sus miedos, atrincherada tras las zanjas de las dos Españas luchando contra ese enemigo común inventado.

    No son molinos, amigo Sancho, que son gigantes.

    He de reconocer que llegaba a estas elecciones con más ilusión que nunca. Después de tantos años parecía que existía una mínima oportunidad de reconstruir, esta vez de verdad, este país desde los cimientos.

    Porque en verdad amo esta tierra nuestra. Amo su diversidad, sus contrastes, su colores. Amo a sus gentes, a su forma de entender la vida, a su capacidad de reponerse y de construir un futuro mejor.

    Se que, como país, juntos, somos capaces de de llegar mucho más lejos de lo que jamás habíamos imaginado.

    Pero todavía nos atan las cadenas de un pasado tal vez demasiado reciente en el que nos matamos entre hermanos. Tal vez todavía no hemos madurado lo suficiente como sociedad como para convertirnos en ciudadanos de pleno derecho y seguimos jugando a ser mayores sólo de vez en cuando.

    Por momentos anestesiados por los medios de comunicación que, fieles a las manos que los alimentan, se dedican a mover los hilos de las marionetas en las que muchos han terminado por convertirse.

    Lo cierto es que hoy son muchos los sueños de una España distinta que se han visto truncados.

    Las ilusiones de muchos jóvenes que habían depositado en este 26-J sus esperanzas por un futuro, cuanto poco, distinto. Alejado de sobres llenos de billetes de 500 euros y servicios sociales en bancarrota. Deseando olvidar etapas negras donde gente sin alma se apropió de lo ajeno y quiso hacer de nuestra sociedad su cortijo.

    Un futuro donde ser joven significase tener por delante un camino lleno de oportunidades y no de barreras. Donde ser mayor fuera sinónimo de valorar su experiencia y no de prejubilaciones y paro asegurado.

    Yo creía en ese futuro.

    Creía y creo.

    Sigo creyendo en una educación pública que nos ponga a la cabeza de Europa porque tenemos a los mejores maestros y profesores, sólo tenemos que saber usarlos. Darles los medios y la libertad.

    Sigo creyendo en una sanidad que ha sido la envidia de todos y que tiene entre sus filas a los mejores profesionales del mundo. Que trate a todos por igual. Que la salud no se convierta en un bien más con el que traficar.

    Sigo creyendo en la capacidad de emprendimiento de miles de jóvenes con ideas geniales que pueden cambiar la forma de concebir nuestra realidad. Que nos aleje de la mediocridad del empresaurio español, del «señorito», del «terrateniente» heredado de tiempos que huelen a rancio. Que suenen ya a pasado y nos lancemos a conquistar el mundo.

    Y no me voy a conformar con menos.

    Seguiré luchando por esos sueños, por esas ilusiones, porque no las comprarán con sobres llenos de sucio dinero.

    Porque no las matarán con miedos a pasados ya superados.

  • Crítica: The Witch – La Bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra. (2015)

    Crítica: The Witch – La Bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra. (2015)

    Entre examen y examen he podido sacar un poquito de tiempo para uno de mis placeres favoritos: sentarme en el sofá a disfrutar de una buena película.

    Después de postergarlo durante algún tiempo tuve la oportunidad de ver The Witch (La Bruja), una producción dirigida por Robert Eggers y protagonizada por una inquietante Anya Taylor-Joy.

    Argumento

    The Witch se desarrolla en Nueva Inglaterra en 1630, con la llegada de muchos colonos ingleses que buscaban tierras en la recientemente descubierta América.

    Los protagonistas, una familia de devotos cristianos, tienen que salir del pueblo donde viven por alguna desconocida razón y terminan construyendo una pequeña granja frente a un misterioso bosque.

    A partir de ese momento, los extraños sucesos comienzan a ocurrir. Lejos de tratarse de sucesos paranormales, The Witch ahonda en la mente de una familia con profundas convicciones religiosas y con un intenso juego de luces y sombras transmite al espectador la tensión que envuelve a la familia.

    Personajes

    Ralph Ineson: Es William, el patriarca de la familia. Sólo su voz (vi la película en VO) es suficiente para transmitir miedo. Su papel es fundamental en el devenir de los hechos y actúa como centro de gravedad de la familia.

    Kate Dickie: Es Katherine, la madre. La más devota de todos. Es la que más añora los viejos tiempos en Inglaterra y la que más muestra el estereotipo de ceguera religiosa: superstición y fe a partes iguales.

    Harvey Scrimshaw: Es Caleb, el segundo hijo del matrimonio. Profesa un profundo respeto por su padre y por sus enseñanzas religiosas hasta el punto que afectarán a su percepción de la realidad.

    Ellie Grainger y Lucas Dawson: Los mellizos Mercy y Jonas. A mi, qué queréis que os diga, son los que más miedo me dan. Tienen algo profundamente extraño en su actitud. Su relación con el carnero negro Phillip resulta de lo más perturbadora.

    Anya Taylor-Joy: Thomasin, la hija mayor. Es alrededor de la que realmente gira toda la historia. Hace un papelón. Se encuentra a medio camino entre la fe absoluta e inquebrantable de sus padres y las dudas propias de la adolescencia. Su papel es el más interesante de todos.

    Fotografía

    Si en algo destaca soberanamente la película es en su fotografía. La oscuridad es el elemento común en prácticamente todo el metraje, con una sensación a caballo entre la opresión propia de la falta de luz y lo siniestro de lo que «se intuye pero no se ve».

    Banda Sonora

    Otro elemento crucial para el desarrollo de la historia es su banda sonora. Aparece en los momentos justos para añadir, si cabe, más tensión a las escenas.

    Conclusiones

    Sin lugar a dudas The Witch es una película interesante. A ratos, no lo negaré, puede tornarse en tediosa por el lento desarrollo de la historia. Sin embargo, los últimos 20 minutos son realmente intensos, llevando al clímax todo ese suspense.

    La historia además, está basada en un compendio de leyendas y documentación de la época, lo que le otorga un punto más de verosimilitud al relato. Así que, si no eres muy aficionado a las películas de miedo, igual no es buena idea que la veas.

    Nota: 6.5/10

  • La fórmula del éxito

    La fórmula del éxito

    En cada gota de sudor.

    En cada lágrima.

    En cada mirada al cielo.

    En cada instante que se os pasó dejarlo todo.

    En cada par de ojos que observaban desde la grada.

    En cada momento infinito donde el tiempo se paró.

    En cada caída.

    Ahí estaba escondida la semilla de vuestro triunfo.

    Recordadlos todos. En el dulce sabor de la victoria no dejéis de mirar hacia atrás, porque vuestro éxito nace de los fracasos pasados. Ellos regaron el campo que hoy conquistasteis. No los olvidéis jamás.

    El camino sigue, este sólo ha sido uno más de los muchos pasos que daréis. Algunos serán pasos hacia adelante, en otros deberéis hincar la rodilla y resistir. Guardad estos momentos, atesorad las lecciones aprendidas: el valor del compañerismo, el apoyo de aquellos que no dejaron nunca de confiar en vosotros, el recuerdo de los que no pudieron ayudaros, ese poco más que fuisteis capaces de dar cuando más lo necesitabais.

    Disfrutad mucho, de todo lo que os habéis ganado, pero no olvidéis que la senda es larga y la aventura que se os presenta ahora no está exenta de dificultades. Serán ellas las que evalúen si merecéis otro triunfo más.

    Y, sobretodo, no olvidéis por un instante que los éxitos o los fracasos son sólo un final más y que lo verdaderamente importante, es saborear el camino.

    ¡Enhorabuena campeones!

    Silla CF B – Campeones de liga 2015/2016

  • Crítica: Kiki, el amor se hace. (2016)

    Crítica: Kiki, el amor se hace. (2016)

    Llevo ya mucho tiempo insistiendo que para mi el cine se trata de contar historias. Las formas, el continente, es importante, no lo niego, pero lo que de verdad redunda en el sabor que uno tiene al terminar de ver una película es el contenido.

    Ayer tuve la oportunidad de ver la última película dirigida por Paco León, Kiki, el amor se hace..

    Estamos ante una película ligera, de estas de consumir en cualquier momento, pero no por ello en absoluto desdeñable. Divertida, desenfadada, la última propuesta del actor de Aída convertido ahora en director es una de esas historias (o más bien suma de historias en este caso) que no cuesta nada digerir. Y además, por el camino, no sólo entretiene sino que también arranca carcajadas en bastantes momentos.

    Kiki, el amor se hace, es un relato acerca de las relaciones, todas, las amorosas, las sexuales, las de todos los colores, con el sabor dulce del que pretende transmitir la idea de que mientras todos disfruten, todo termina valiendo.

    Con actores bastantes conocidos, con un Paco León otra vez a la altura de las circunstancias y con una Candela Peña increíble, la película pasa con nota el corte, haciendo que los espectadores identifiquen mucho y descubran otro tanto acerca del sexo y las relaciones de pareja.

    Mención especial para la banda sonora, perfectamente integrada, y con momentos musicales de grandísima altura que ayudan a que, en global, la película sea una de esas que no me cueste nada deciros: ved la película, yo salí del cine con una enorme sonrisa.

    Nota: 6.5/10

  • In memoriam: Johan Cruyff

    In memoriam: Johan Cruyff

    Tengo la sensación de que los grandes genios de la historia han tenido un denominador común: una visión simplificadora de la realidad.

    A través de sus ojos han podido ver una existencia terriblemente elemental con la que jugar y, por ende, terminar cambiando por completo sus reglas. Desde Aristóteles a Einstein, Galileo o Da Vinci. Todos tuvieron el don de entender nuestro mundo hasta límites que nadie antes había sospechado. Todos ellos tuvieron la increíble capacidad de jugar con las hebras del destino para que la humanidad diera un paso hacia adelante en su anhelo incansable de ser hoy más que ayer.

    Hoy se ha ido otro genio, tal vez de un arte que muchos consideran menor, como es el deporte del balón, pero su influencia en tantos y en tanto no puede sino ser una muestra clara de que él también poseía ese don.

    Vio el fútbol desde el prisma del que ama el deporte, del que disfruta con cada gota de sudor. Entendió la pelota como algo que acariciar y mimar y sobre esa base sentó los pilares de lo que hoy día se considera el fútbol moderno.

    Hoy, como amante del fútbol, uno se va a dormir un poco más triste al pensar que esos ojos, que veían más allá que el resto, ya no volverán a mirar con el celo de un enamorado a esa pelota de cuero.

    Pero también uno se va a la cama con una media sonrisa, por entender que la historia ha tenido siempre un hueco especial para estas personas.

    Descansa en paz Johan. Le diste todo al fútbol y éste te ha hecho eterno.

  • Crítica: The Revenant – El Renacido (2015)

    Crítica: The Revenant – El Renacido (2015)

    Esta vez tiene que ser la vencida para el pobre Di Caprio. Ha puesto mucho empeño para conseguir la ansiadísima estatuilla de oro y convertir su nombre en leyenda al pertenecer a la lista de premiados de los Oscar.

    En The Revenant (El Renacido) se ha construido un papel a su medida. Milimetrando cada plano para convertirle en centro de atención de las más de dos horas que dura la película.

    Un argumento simple

    Rozando lo simplón.

    No me malinterpretéis, la historia está bien, es redonda, tiene lógica y permite seguir fácilmente el devenir de los acontecimientos.

    Resumiendo, Hugh Glass (Di Caprio) es un colono americano que de alguna forma ha vivido entre indios y ha aprendido a mimetizarse con el entorno. Por otros azares de la vida, termina formando parte de una expedición que comercia con pieles. Durante una de sus incursiones son atacados por unos indios nativos que buscan una mujer secuestrada y los acontecimientos se precipitan.

    Pasan una serie de cosas más que marcan la historia y que no quiero desvelar porque resulta interesante para el espectador su factor sorpresa.

    Una historia plana

    El gran problema del que adolece la historia que nos cuenta Iñárritu es su falta de emoción. Es como estar paseando por una atracción preciosa, cuidada hasta el más mínimo detalle, pero que no termina de transmitirte nada.

    Esta falta de interacción espectador-película le resta demasiado, llegando a ser por momentos de una lentitud exasperante.

    Sin embargo existen otros pasajes del metraje en los que el espectador se encuentra sumido en un clima de tensión constante que le obliga a mantener la concentración, con una atmósfera que parece querer ahogarnos y que es capaz de envolver perfectamente a los acontecimientos.

    Hay que reconocerle al director su impecable puesta en escena de las situaciones más crudas, que acercan al ser humano al nexo con su pasado común con los homínidos, con lo visceral de su alma.

    Fotografía impecable

    Si por algo brilla enormemente la película es por su indescriptible factura fotográfica. Iñárritu nos regala planos de una maravillosa belleza. La ambientación es, sin duda, una de las grandes virtudes de El Renacido.

    Di Caprio derecho al Oscar

    Leonardo Di Caprio debería ser el ganador del Oscar al mejor actor este año. No estoy tan seguro de que la película debiera estar ni siquiera nominada, aunque viendo las cadidatas, tampoco es que haya excesiva competencia. Pero lo que está claro es que Di Cpario ha sido capaz de transmitir la crudeza de la vida de la época, el espíritu de supervivencia humano y, quizá esto en menor medida, la sed de venganza, de forma notable.

    Si lo que se premia en los Oscar es la calidad interpretativa, creo que no debe haber demasiadas dudas con respecto a ello: Leo es el elegido este año.

    Nota: 6/10

  • Esto no es una pipa

    Esto no es una pipa

    Esto no es una pipa.

    Así reza el título de este cuadro del pintor surrealista René Magritte [Wikipedia.es]. Lo realmente interesante de esta imagen es su significado. Obviamente la mayoría de nosotros, antes de leer el texto, vemos claramente una pipa.

    Sin embargo, si nos paramos un momento a pensar un poco más, llegaremos a la conclusión de que en realidad lo que vemos no es una pipa, sino una representación de ella. En verdad son miles de píxeles en nuestro ordenador que reproducen algo que se asemeja a lo que en nuestro cerebro es una pipa y, automáticamente, asignamos esa referencia a lo que estamos viendo. Pero esta imagen no se puede tocar, no se puede fumar, no se puede oler. No es, en definitiva, una pipa.

    Más allá de las connotaciones psicológicas desde el punto de vista semántico de las representaciones icónicas, lo que me interesa extraer de esta imagen es su analogía con las actuales formas de interacción social a través de las redes.

    Pese a que en muchos casos resulta evidente la distancia que hay entre lo que vemos publicado y lo que realmente sucede (más si cabe en personas de nuestro entorno más cercano), la sociedad parece moverse hacia interacciones basadas en representaciones de la realidad más que en la realidad propiamente dicha.

    La necesidad de mostrar al mundo una imagen de bienestar
    La necesidad de mostrar al mundo una imagen de bienestar por encima del propio bienestar.

    Así nos preocupamos de mostrar una imagen social que se relacione con situaciones de bienestar (ya sea económico, de salud, de estatus, de belleza, etc.) alejándonos del fin en si mismo: el propio bienestar. Aunque resulte terriblemente paradójico, las redes sociales están alimentando ese enfoque hacia la manipulación de la realidad, en lugar de sentar las bases de una comunicación ubicua y potenciar las relaciones de proximidad. Y además se trata de una comunicación en los dos sentidos que se realimenta: el que visualiza el contenido forma parte activamente de este juego de marionetas fomentando y reforzando estas actitudes cuando interactúa con el emisor.

    Es complicado predecir cuál será el futuro de estas redes sociales que giran entorno al culto a la imagen. Lo que es innegable es la influencia negativa que pueden llegar a tener, tanto para el creador de los contenidos, que siente la necesidad imperiosa de transformar su realidad para vender una imagen de éxito, convirtiéndose así en un yonki de la aceptación social y poniendo su felicidad en manos de miles de desconocidos, como para el receptor, que en sus anhelos por parecerse al emisor, sufrirá de la frustración por considerar su realidad alejada de lo que le vende la imagen manipulada que está viendo.

  • Trabajemos en grupo

    Trabajemos en grupo

    Conviene reparar en un hecho fundamental e inherente a nuestra especie, su marcada condición social. Es sorprendente que al final de la cadena evolutiva encontremos un organismo que nace altamente indefenso y cuyos sentidos distan mucho de estar maduros y operantes.

    Para muchos, esta circunstancia es una seña indudable de que la riqueza de nuestra especie no reside en las capacidades individuales sino en la facultad de cooperar y trabajar en grupo.

    (Tomasello, 1999; Vygotski y Luria, 1930/1993).

    Y es así como podremos construir un mundo mejor. Cuando entendamos que ya desde nuestra tierna infancia nuestros genes, nuestra herencia, nuestro legado de miles de años de presencia en la Tierra, de millones de años de lenta y constante evolución, nos han llevado a asimilar la cooperación y la interacción social como los pilares fundamentales sobre los que asentar el desarrollo humano.

    Me gusta pensar que dentro de algunos años la humanidad haya sido capaz de alcanzar su cenit evolutivo, sorteando los obstáculos autoimpuestos por las propias sociedades y haya podido encontrar el camino hacia un mundo totalmente interconectado fundamentado en el equilibrio de fuerzas, en el respeto y en la suma.

    Sé que tal vez es un pensamiento demasiado optimista, más si cabe en los tiempos que corren en los que son más los que se empeñan en restar y en mirar hacia otro lado que en construir proyectos de sociedades nuevos y adaptados a los nuevos tiempos.

    Pero soñar, otro de los grandes pasos evolutivos de nuestra querida humanidad, es gratis. ¿verdad?