Categoría: Cultura

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  • Crítica: Nightcrawler

    Crítica: Nightcrawler

    He de reconocer que me he hecho con el tiempo un auténtico fan de Jake Gyllenhaal. Culpa de ello tienen en su mayor parte tres películas: Zodiac y Prisioneros y, en menor medida, El Príncipe de Persia.

    No es que sea el mejor actor de la historia pero ese tipo tiene algo en la mirada, algo en el gesto, que me genera intranquilidad.

    Esta semana, tras venir recomendada por varios amigos, terminé por ver Nightcrawler, en la que Dan Gilroy se estrenaba como director y he de reconocer que la acabé con una sensación muy positiva.

    Apostando todo el peso de la narración sobre los hombros de un Gyllenhaal que brinda una de las mejores interpretaciones que le recuerdo, Nightcrawler es la historia de Lou Bloom, un ser un tanto extraño que malvive robando metal. Ocupa su tiempo libre navegando por internet y aprendiendo todo lo que la red le permite. Un buen día, por casualidad, es testigo de un accidente y observa como un reportero independiente toma unas imágenes del siniestro. A partir de ahí, la maquinaria de su cabeza se pone a funcionar.

    En realidad la película gira entorno a una interpretación de ese ideal americano, del hacerse a uno mismo y convertirse en dueño de su destino. Pero se aproxima desde un ángulo distinto, desde el que enfatiza que en el camino del éxito se produce, en algunos casos, un distanciamiento total de la condición humana. Todo vale si con ello alcanzamos nuestros objetivos. El fin por encima de todo.

    La historia es capaz de cautivarte y mantenerte pendiente, con una segunda parte que va ganando fuerza hasta que llega un final que te deja con la necesidad de reflexionar sobre lo que has visto.

    Nota: 7/10

  • Reseña: El Camino – Miguel Delibes

    Reseña: El Camino – Miguel Delibes

    Cuando consigues hacer de lo cotidiano una historia digna de ser relatada es, sin albergar ningún género de dudas, porque estás enamorado de lo que haces.

    El Camino de Miguel Delibes es sencilla y llanamente una historia de amor.

    Pero cuidado, nada de amor adolescente prefabricado y adornado con mundos imposibles.

    El Camino es una historia de amor a todas las cosas. A las pequeñas y nimias y a las grandiosas y eternas: a la vida, a los pájaros, a los vecinos cotillas, a los grandes amigos, a los amores incipientes y, también, por qué no, a la muerte.

    Daniel, el Mochuelo, es un jovencito de once años que en unas horas partirá hacia la gran ciudad a progresar porque su padre, el Quesero, quiere que estudie y se haga un hombre de provecho. Durante la noche previa a su marcha, Daniel rememora sus experiencias en su pequeño pueblo al lado de sus amigos, Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso.

    Es una novela capaz de emocionarte en distintas direcciones, moviéndote entre la más grande de las carcajadas y la más contenida de las emociones. Viéndote reflejado en alguna de sus múltiples anécdotas. Percibiendo los olores de épocas pasadas y trasladándote a momentos en tu vida en el que las cosas que hoy son importante ni siquiera existían.

    Una gozada de principio a fin en la que Miguel Delibes ejecuta con precisión quirúrgica un acceso directo a los recuerdos y a las emociones con una maestría lingüística que no recordaba.

    Una oda a lo cotidiano, al contacto con la naturaleza, al calor de los más cercanos, al olor a amaneceres con el arrullo de los pájaros de fondo. Una novela que es un poema cantado a la vida y que te recuerda que las grandes cosas, las que de verdad importan, las tenemos todos los días al alcance de la mano.

    Nota 9/10

  • Crítica: Jupiter Ascending

    Crítica: Jupiter Ascending

    Para empezar un mensaje directo a los «traductores» de la película: habría sido una idea genial no tocar el nombre. «El destino de Júpiter» hace que pierda todo el sentido el título.

    Bien, vamos a la faena.

    La película es mala.

    Podría terminar la crítica con esta frase y habría conseguido condensar en 4 palabras la serie de catastróficas circunstancias que hacen de la nueva cinta de los hermanos Wachowski una experiencia prescindible.

    Viniendo dirigida por alguien en cuyo haber tenemos películas de la talla de V de Vendetta, El Atlas de las nubes o la trilogía de Matrix, entré al cine con esperanza. Asumía que no iba a olerle ni la suela de los zapatos a Interstellar (de temática supuestamente similar) pero albergaba la ilusión de que se tratase de una historia atrayente y, en definitiva, divertida.

    Empezamos mal si el peso de la historia recae sobre los hombros de una insípida Mila Kunis que es incapaz de despertar ningún tipo de emoción durante las más de dos horas de metraje y en un Channing Tatum que bueno, es Channing Tatum pero con perilla tintada de rubio: un despropósito.

    No digo ya nada del oscarizado Edward Redmayne, que todo lo que parece tener de buen intérprete lo gastó en La Teoría del todo: su papel aquí roza el ridículo más espantoso.

    El argumento lo destripa prácticamente el trailer: estamos en una Tierra actual en la que Mila Kunis sobrevive limpiando lavabos y se da la casualidad de que es alguien de suma importancia para una lucha de fuerzas de una dinastía de poderosos nobles que rigen los designios de un universo tan vasto como desconocido para los terrícolas.

    En sí el fondo que subyace a la historia resulta tremendamente atractivo y con una dirección más adecuada (y un guión en condiciones) podríamos estar hablando del inicio de una nueva franquicia de cine de ciencia ficción.

    Me imagino que a los Wachowski les surgiría un dilema parecido cuando estaban trabajando en el guión: ¿Qué hacer para que con una idea tan estupenda el resultado guste a todos?

    Intuyo que Andy le diría a Lana: ¿Ey Lana, y si metemos una historia de amor a lo teenage movies? Ahora lo de los Juegos del Hambre lo está petando y ya sabes lo fan que soy de Edward el de Crepúsculo.

    Lana iría más allá y le diría: «Genial Andy, pero añadamos un poco del rollo este de Matrix que tanto nos funcionó: vivimos en un mundo engañados y servimos como ganado».

    Suena surrealista pero no es nada comparado con la cantidad de referencias a otras películas que uno puede encontrar mezcladas y desordenadas en Jupiter Ascending. Hasta la banda sonora recuerda en momentos a la maravillosa Asato Ma Sadmagaya

    En definitiva que uno sale del cine mareado entre la confusión de no saber muy bien qué película ha visto y el estupor de constatar las incapacidades interpretativas de los protagonistas de esta poca afortunada vuelta de los hermanos Wachowski al celuloide.

    Poco recomendable

    Nota: 4/10

  • El salto para la historia

    El salto para la historia

    Hoy muchos telediarios y la gran mayoría de prensa deportiva cambiarán el foco constante que tienen sobre el fútbol español. Anoche, o más bien esta madrugada, en Nueva York se produjo un hecho histórico no sólo para el baloncesto español, que ya es decir, sino también para la propia NBA, lo que son palabras mayores.

    Esta madrugada dos hermanos por primera vez llegaban a jugar el All Star Game: el partido de las estrellas de la mejor liga de baloncesto del mundo.

    Un hecho sin precedentes.

    Esto supone un reconocimiento a nivel internacional de dos de las carreras más brillantes que nuestro deporte patrio ha dado.

    Pau Gasol fue el primero en aterrizar, siguiendo los pasos del ya mítico Fernando Martín,  y años más tarde le tocó el turno a su hermano.

    Ambos llevan ya años militando en la liga más competitiva del mundo y haciéndolo a un grandísimo nivel.

    Son un claro ejemplo de que los límites nos los marcamos nosotros. Seguramente ellos soñaron un día en jugar en la mejor liga del mundo, anoche los dos saltaron más alto de lo que jamás nadie había hecho. Anoche tocaron el cielo.

  • Top 10 Libros leídos en 2014

    Top 10 Libros leídos en 2014

    Al igual que hice hace unos días con la lista de las que considero han sido las mejores películas estrenadas en 2014, es ahora el turno para los libros que he conseguido leer este año. Aunque me he quedado lejos de la cifra que en su momento me propuse como reto, 2014 tampoco ha sido un mal año en cuanto a lectura se refiere aún a pesar de las circunstancias.

    Estos son los diez mejores libros que me he leído este 2014.

    1. Robots e Imperio (Isaac Asimov), último de los libros de una saga que enlaza de una forma sublime con la otra gran serie de Asimov: La Fundación. Broche perfecto a las aventuras de Elijah Bailey y R. Daneel Olivaw junto con R. Giskard Reventlov. Personajes llenos de carisma, emocionantes aventuras en un entorno futurista cuidado hasta el más mínimo detalle. Toda una auténtica gozada. [ Reseña ] [ Comprar ]
    2. Flores para Algernón  (Daniel Keyes), pese a que muchos encuadran este libro en el género de la ciencia ficción para mi es mucho más un ensayo psicológico encubierto. Increíble forma de contar la historia del ratón Algernón y de Charlie Gordon y como la ciencia los une hasta las últimas consecuencias. Un verdadero viaje a las emociones y el intelecto con un final acorde a la aventura y a las expectativas y con un estilo de narración único. [ Reseña ] [ Comprar ]
    3. Los robots del amanecer (Isaac Asimov), tercer libro de la saga de los robots en el que Asimov comienza a preparar el terreno hacia el impresionante final de Robots e Imperio. Además de eso presenta una intrigante historia en la que los asesinatos, las traiciones y la intriga por el control de un espacio en expansión son el núcleo del argumento. [ Reseña ] [ Comprar ]
    4. 2001: Una odisea en el espacio (Arthur C. Clarke). Tras ver Interstellar me obligué a ver la película de Kubrick 2001: Una odisea en el espacio. He de reconocer que la película no me gustó nada y, tal vez por ese mal sabor de boca, decidí leerme la novela homónima que, según he leído, la escribió Clarke simultáneamente a la película. Nada que ver. Noche y día. Ciencia ficción en estado puro de la que disfrutas de verdad. [ Comprar ]
    5. Hyperion (Dan Simmons). Más ciencia ficción. Parece que este año los grandes ganadores en mi lista han sido todos de este género. Con Hyperion disfruté de una lectura organizada en relatos cortos, diferentes cada uno, aunque relacionados todos con el misterioso planeta Hyperion. Esa estructura le permite a Simmons plantear historias completamente distintas, con fondos diversos y que van desde la religión hasta la física de los viajes interestelares. [ Reseña ] [ Comprar ]
    6. Inteligencia Emocional (Daniel Goleman). Tal vez fue por el momento personal en el que me lo leí pero con Inteligencia Emocional tengo una relación especial. Disfruté muchísimo de su lectura hasta el punto de que era capaz de abstraerme de todo una vez que me sumergía en sus páginas. Quizá su lectura propició que tomase la decisión de volver a empezar a estudiar. [ Comprar ]
    7. La Ladrona de Libros (Markus Zusak). No hace falta hablar mucho de este estupendo libro que me leí a principios de año. Los que no lo hayan leído seguramente habrán visto la película. Una forma diferente de abordar el drama de la 2ª Guerra Mundial y el Holocausto nazi, con una óptica similar a La Vida es Bella pero desde una perspectiva opuesta. [ Reseña ] [ Comprar ]
    8. Ramsés, hijo de la Luz (Christian Jacq). Primero de los libros de la serie de Jacq sobre el gran faraón egipcio Ramsés III. Interesante visión sobre los momentos previos a su elección como heredero de su padre Seti, de las intrigas por arrebatarle el poder, de su paso por la adolescencia y su posterior maduración hacia una edad adulta compleja y llena de peligros. [ Reseña ] [ Comprar ]
    9. Un dulce sabor a muerte (Ellis Peters). Sin ser un libro extraordinario cumple con creces el objetivo de entretener. Me recuerda, salvando mucho las distancias, a El Nombre de la Rosa de Umberto Eco. Lectura ligera, divertida, fresca y atrapante. [ Comprar ]
    10. El Teorema Katherine (John Green). Si con Bajo la misma Estrella Green fue capaz de sacarme las lágrimas, con el Teorema Katherine ha sido capaz de arrancarme algunas sonrisas. Lejos, sin embargo del primero, con éste puedes pasar un rato entretenido. [ Comprar ]
  • Top 10 películas estrenadas en 2014

    Top 10 películas estrenadas en 2014

    El final de este 2014 se acerca peligrosamente y, como viene siendo habitual, va siendo hora de recapitular un poco qué nos ha dado este año.

    Por lo que respecta al cine, desde mi punto de vista, este año ha sido el de las sorpresas (algunas más que otras) y el de algunos descubrimientos notables.

    No lo alargo más, aquí tenéis las que para mí han sido las mejores películas estrenadas en 2014:

    1. Interstellar (Christopher Nolan). Poner en duda a estas alturas de que la considero la mejor película de este año y en seria disputa del trono eterno del celuloide no tiene mucho sentido. Ha sido la puesta en escena de proporciones inconmensurables de la ciencia y la ficción. Un punto y aparte en el imaginario del cinéfilo amante del espacio. Una obra que perdurará en mi memoria.
    2. La Isla Mínima (Alberto Rodríguez). La sorpresa más grande y sobretodo más grata. Cine español. Pero cine del buenísimo. Del de agarrarse a la butaca y tragar saliva mientras disfrutas de un metraje pluscuamperfecto. Actuaciones a la altura de una realización inimaginable hace unos años de manos de un conciudadano.
    3. Los Guardianes de la Galaxia (James Gunn). Vuelta al cine de aventuras de verdad, en el que la socarronería se mezcla con la acción y los personajes, todos y cada uno de ellos, derrochan un carisma que no les ha sido otorgado por nombre ni por herencia: lo son por ellos mismos. El inicio (espero) de una saga que nos ofrezca cine de superhéroes de calidad.
    4. El Lobo del Wall Street (Martin Scorsese). Hablar de Di Caprio a estas alturas es hablar de cine de muchísima calidad. Junto con Scorsese nos muestra la cara oculta del éxito de una forma tan desinhibida y cruda que las 3 horas que dura la película casi ni se notan.
    5. The Equalizer (Antoine Fuqua). Cuando uno pensaba que el cine de acción puro se había perdido, más si cabe viendo truños del tamaño de Los Mercenarios 3, va y le vuelven a dar la oportunidad a Denzel Washington para comerse la pantalla. Y vaya que si lo hace. Cine de palomitas del de antes. Impagable.
    6. Boyhood (Richard Linklater). Tal vez, lo comentaba hace unos días con un amigo, la película se esconde detrás del escudo del extraordinario hecho de rodarla durante 14 años. Tal vez esa sea la maravillosa clave de esta historia que, sin llegar a contar nada más que un relato común, consigue adentrarse en el siempre complejo mundo de las emociones para con soltura mostrarnos la vida, tal y como es.
    7. Maléfica (Robert Stromberg). Cuando los años pasan (y no pasan en balde), los cuentos de hadas pasan a ser menos cuentos y llegas a pensar que te hubiera gustado que te contaran otras historias. Maléfica consigue mostrarnos el mismo cuento de hadas, pero desde el punto de vista diametralmente opuesto. Bellísima factura, genial interpretación de una radiante Angelina Jolie y un dulce sabor final  
    8. Begin Again (John Carney). Cuando mezclas música indie con una historia de amor y la redondeas con un final que no es la típica americanada de pétalos de rosas entonces tienes una buena película. Si encima la protagoniza Keira Knightley, no le puedes pedir mucho más.
    9. Al filo del mañana (Doug Liman). Tom Cruise me despista. Igual te hace un truño infumable como que te saca algo como Al Filo del Mañana. Ésta última tiene todos los ingredientes para ser una buena película y, además, lo es. Acción y ciencia ficción a partes iguales en estos viajes sin cesar en el tiempo.
    10. Gone Girl (David Fincher). Tal vez por el cierto desencanto que supuso que no colmase las expectativas que había puesto en ella viniendo de Fincher no está más arriba en esta lista. Sin lugar a dudas un atrapante thriller con una interpretación genial de Rosamund Pike que, sin embargo, se diluye en una trama que nunca termina de cerrarse y en la que siempre estás esperando un final que te destroce los sesos y que nunca llega.

    Mencion Especial

    Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro). Genialidad española a la española. Con un Dani Rovira sorprendentemente bueno y con una historia desternillante.

    Bajo la misma estrella (Josh Boone). Tal vez me gustan demasiado los melodramas, pero esta adaptación del libro homónimo de John Green me pareció una pequeña joyita que atesorar.

    Sé que me dejo en el tintero cintas de la talla de La Ladrona de Libros, Her, etc., pero creo que con estas 10+2 hago justicia a lo que considero ha sido lo mejor que he podido ver sentado en una butaca este 2014.

    Y el 2015 pinta todavía mejor.

  • Crítica: Coherence (2013)

    Crítica: Coherence (2013)

    Cuando ves una peli o lees un libro que realmente te gusta de una determinada temática tiendes a buscar nuevas obras de temática similar. Y así, después de disfrutar Interstellar, empecé a buscar cosas parecidas.

    Se trata de un arma de doble filo que, por lo general, suele terminar bastante mal. Básicamente porque la película/libro nuevo que vas a ver tiene que ver, normalmente, con lo que ya viste o leíste. Vas condicionado y con las expectativas de obtener algo similar. Es un poco lo que le pasa a mucha gente con la horchata valenciana: ven que el color y la textura son muy similares a la leche convencional y, esperando un sabor parecido, no disfrutan de su sabor por considerarlo extraño.

    Bueno, volviendo al tema que nos atañe hoy, ayer pude ver Coherence (2013) de James Ward Byrkit, y para empezar lo haré diciendo que me gustó.

    Partamos de dos ideas fundamentales a tener en cuenta sobre la película: La primera es que se trata de una cinta de bajo presupuesto. Esta premisa es esencial para poder saborear la historia sin pararse a criticar las posibles lagunas que la realización pueda tener. Nada que objetar.

    La segunda es que, al menos a mi, me la vendieron como Ciencia Ficción. Tal vez me esté volviendo un talibán de la SciFi pero parece que ahora todo lo que tenga que ver con algún suceso paranormal en el que se involucre mínimamente alguna disciplina científica ya es ciencia ficción, y tampoco es eso oigan.

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    Para mi Coherence no es ciencia ficción. Para mí Coherence es ficción pura y dura con una base relacionada con un cometa, unas pequeñas pinceladas de Física Cuántica y el gato de Schrodinger.

    Más allá de algunos momentos en los que el director sufre alguna clase de apoplejía y hace que la cámara se mueva sin lógica (ni acierto), la película se hace interesante con el paso del tiempo. Sufre, eso sí, algún que otro bajón de intensidad en sus 90 minutos, pero no pierde del todo el ritmo.

    Las actuaciones están por encima de lo que me esperaba, con especial mención a Emily Baldoni, que hace un papel realmente interesante.

    Lo más flojo, sin lugar a dudas, el final. Más allá de algunas explicaciones cogidas con pinzas, el final es previsible y más propio de un corto amateur (o incluso de una película de Antena 3 un domingo por la tarde) que del nivel que parecía mostrar la historia.

    Por lo demás, una interesante propuesta.

     

    Historia: 7

    Actuación: 8

    Música: 7

    Efectos Especiales: ND

    Final: 4

    ——————————–

    Nota: 6.5

  • Crítica: Interstellar (2014)

    Crítica: Interstellar (2014)

    Cuando uno está sentado disfrutando de lo que parece ser una obra maestra sucede algo especial. Al menos a mi me pasa. Ocurre que en medio de la vorágine de sentimientos en los que andas inmerso tu cerebro para por un instante y te dice: disfruta, porque lo que estás presenciando te va a marcar.

    Si a una obra maestra le añades un ingrediente más, que es, una temática que idolatras desde que tenías uso de razón y la capacidad para imaginar a través de las palabras escritas en papel, entonces lo que sucede trasciende lo meramente visual para convertirse en algo puramente metafísico.

    Interstellar (2014, Christopher Nolan) es la culminación rayana a la perfección de eso. Leía ayer en un comentario que es la película que todo amante de la Ciencia Ficción lleva años soñando con ver. No podría estar más de acuerdo con esa afirmación.

    Descubriendo Interstellar

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    El argumento no es desconocido pero lo que caracteriza a los primeros momentos de la historia es su dosis de realidad. Estamos en una Tierra que sufre el azote de plagas y de unas tormentas de polvo a causa del cambio climático que hacen que la vida en el planeta sea cada vez más complicada. Lejos de mostrarnos un mundo post-apocaliptico distópico como últimamente nos presentan las denominadas teen-movies, la Tierra sigue funcionado y la Humanidad sigue viviendo a pesar de las circunstancias.

    La vida sigue y hemos tenido que adaptar nuestra sociedad a las nuevas características de nuestro entorno.

    Aquí Nolan ya me convence porque se aleja de topicazos manidos de una sociedad donde impera el ley del más fuerte y donde nos vestimos con trozos de uralita a modo de armadura medieval.

    En estas circunstancias la actual sociedad ha renegado de la ciencia, sobretodo la aeroespacial, por considerarla un despilfarro de dinero cuando lo más acuciante es ser capaz de dar de comer a los millones de habitantes del planeta. Tal es el grado de apatía científica que se empieza a educar a los niños para que su futuro sea ser granjeros y se olviden de conquistar el espacio: genial la escena donde se dice que en las escuelas se va a empezar a decir que el hombre jamás llegó a la Luna.

    Uno de esos granjeros, que en su día fue ingeniero y piloto espacial, dedica su día a día a intentar sobrevivir aplicando sus conocimientos de ingeniería en su nuevo trabajo. Hasta que algo cambia.

    Un envoltorio perfectamente científico.

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    Durante toda la película hay algo que impera por encima del resto de cosas y que dota a la historia de la fuerza y la solidez necesarias: la ciencia como ley sobre todas las cosas.

    Uno de los mayores problemas de los que adolecen las películas de ciencia ficción es su escaso rigor científico. Giros inverosímiles de un guión que carece de base científica restan mucha credibilidad a esas historias.

    Con Insterstellar disfrutamos de una increíble historia con una robusta base científica.

    Está claro que a lo largo de la cinta hay algunas licencias cinematográficas pero en líneas generales se trata de una película científicamente muy sólida. (Si queréis una visión mucho más científica de la misma leed este interesantísimo artículo: http://danielmarin.naukas.com/2014/11/09/los-aciertos-y-errores-de-insterstellar/)

    La verdadera razón de la historia: el amor.

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    Si a la mencionada fortaleza argumental en relación a los conceptos puramente científicos le añadimos una dosis medida de emociones, lo que sale de ahí es algo maravilloso.

    Porque en Interstellar lo que importa es el amor. El amor como vehículo y como motor. El amor como esencia inagotable de una de las mayores virtudes del Homo Sapiens: la esperanza. La mirada hacia las estrellas de aquellos que algún día las conquistarán. Y la lucha constante, día a día, fracaso tras fracaso, para que un buen día lleguemos al Sol.

    Nolan, gracias.

    Si a alguien le debemos agradecer esta estupenda epopeya es a los hermanos Nolan. Christopher como director y coguionista junto con su hermano Jonathan tejen una auténtica obra maestra donde son capaces de mezclar con buen criterio conceptos tan dispares como los agujeros negros y la relación paterno-filial.

    La mano de Nolan (Christopher) se ve en muchos pequeños detalles, en esos giros a veces imperceptibles y otras veces notables de la historia que por momentos nos recuerda a Origen o a El Caballero Oscuro.

    Siempre estarán aquellos que no les haya gustado.

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    Mucha gente, no obstante, como suele ser habitual cuando hablamos de Nolan, ha criticado hasta la saciedad la película. De esa gran cantidad de críticos he decidido hacer dos grandes grupos.

    El primero engloba a todos aquellos que por ignorancia, desconocimiento, o porque el día que visionaron la película estaban pensando en el partido de Champions del Madrid, no han entendido la película. Criticas que se centran en algunos detalles de la película que ya han sido explicados por parte de físicos, o que no alcanzan a entender lo que subyace a la trama de los viajes interestelares.

    El segundo es para los que han tratado de enfocar sus críticas en aquello que no está en lugar de centrarse en lo que sí que está. De esta forma han buscado concienzudamente debilidades en el guión (que las tiene) o se quejan de cosas tan terriblemente importantes como que la banda sonora, que a mi me parece acertadísima, tenga un tema principal que se repite mucho (igual, digo yo, por algo se le conoce como tema principal).

    Aunque, como en todo, para gustos siempre tendremos una infinidad de colores y tal vez yo esté muy condicionado por mi lado tan puramente científico.

    McConaughey lo vuelve a hacer.

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    Pero volvamos a las bondades que son incontables. Más allá de una historia alucinante y una forma de relatarla fantástica, la película se sostiene sobre un pilar del que pocos se han atrevido a poner en duda: Matthew McConaughey. Incontestable. Superior. Capaz de llevar todo el peso de la historia y dotar a los momentos emocionalmente críticos de un realismo desmedido. Sin lugar a dudas debería ser un candidato a estatuilla dorada.

    Junto a él, Nolan ha vuelto a usar a Anne Hathaway. No es mi favorita. Cambié ligeramente de opinión con su inigualable Fantine en Les Misérables y me gustó mucho como Cat Woman en The Dark Knight Rises. En esta mantiene el tipo. En algunos momentos incluso supera las expectativas. Pero, al menos para mí, sigue a la sombra de McConaughey.

    El resto del reparto, Caine a la cabeza, están muy bien. Mención especial, todo sea dicho, para ella, Jessica Chastain, con un papelón que complementa y completa a Matthew McConaughey de una forma sublime convirtiéndose en el centro gravitacional alrededor del cual orbita toda la película.

    La música es otra obra maestra

    Os comentaba antes las quejas sobre la banda sonora, obra del genio Hans Zimmer. Para empezar criticar a Zimmer es como para hacérselo ver. A mi entender la comunión entre la música y la historia roza la perfección.

    Consigue sumar en las escenas que se necesita y desaparece en aquellas cuya carga emocional es suficientemente elevada como para no necesitarla.

    Un final tan bueno como redondo

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    Os escribo con Zimmer de fondo, recordando la emoción que despertó en mi la película, el sabor que dejó impreso cuando la terminé. El ser humano como fuente inagotable de desafíos hacia un mañana por descubrir, las paradojas temporales, la música, la inmensidad de un destino que nos pertenece. La mirada hacia arriba, hacia las estrellas, hacia la conquista de un imposible.

    Impagable.

    Historia: 10

    Actuación: 10

    Música: 10

    Efectos Especiales: 10

    Final: 10

    ————————

    Nota: 10

  • Reseña: Hyperion

    Reseña: Hyperion

    Ven, acompáñame, déjame te muestre un nuevo universo, un universo donde todo parece ser posible. Es la ciencia ficción y es Hyperion, el último de los mundos conocidos y que esconde un terrible secreto para la Humanidad.

    Vamos, no podemos tardar, el tiempo apremia y las horas pasan en contra de nuestra especie. En el camino me permitirás la licencia de contarte unas historias, algunas antiguas, que tienen que ver con Vieja Tierra, aquel planeta de donde vinimo todos; otras serán más actuales, entenderás de la importancia de Hyperion.

    Dan Simmons consigue con su primera novela sumergirte de lleno en su universo futurista y lo hace de la mejor forma que un fanático de la ciencia ficción puede esperar: con ciencia y con ficción a partes iguales. En este viaje hacia los confines del Universo Conocido, donde se encuentra el misterioso mundo de Hyperion, Simmons se encargará de desgranar su especial concepción del futuro de la humanidad con una serie de relatos entrelazados donde se profundiza en temas tan y dispares y tan importantes para una sociedad como son la tecnología, la religión, la ética o las relaciones sociales. En todas estas historias el nexo de unión, el mínimo común, será ese extraño planeta descubierto hace años sobre el que corren misteriosas leyendas acerca de un dios viviente: el Alcaudón. 

    Esa forma distinta de narrar la historia mediante relatos cortos es un arma de doble filo que Simmons maneja con notable soltura: le proporciona frescura a la trama y se aleja con éxito de cambios excesivamente bruscos que puedan distanciar al lector de la historia.

    Porque el objetivo es sentir un interés creciente por lo que en aquel planeta sucede e intentar entender qué hacen 7 tripulantes en una nave rumbo a ese planeta cuando todos tratan de huir de él. Y en esa tarea Simmons se muestra muy capaz.

    Muy interesante.

    7.5/10

  • La importancia de un buen final: Perdida (2014) y La Isla Mínima (2014)

    La importancia de un buen final: Perdida (2014) y La Isla Mínima (2014)

    Una de las cosas más críticas en una historia contada, ya sea en literatura, teatro o en cine es su final.

    Es como el postre de una buena comida, que no necesariamente debe ser tan elaborado como el primer plato pero cuya importancia es crucial para el desenlace de la experiencia.

    Esta semana he tenido el placer de ver dos películas en las que el final no ha supuesto un verdadero final sino más bien la pasarela a una degustación más pausada de la historia.

    Con Perdida, David Fincher nos presenta una historia que gira entorno a dos elementos claves en la sociedad norteamericana y, en muchos casos, en la nuestra: la importancia de los medios en el juicio de la gente y la distorsionada imagen que muchos matrimonios (o parejas) proyectan a su entorno.

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    Con esos dos pilares, Fincher desarrolla un atrapante thriller donde las capacidad de sorprender al espectador está íntimamente ligada con la capacidad del ser humano de hacer el mal. Durante sus más de dos horas y media de metraje el ambiente de tensión se torna por momentos opresivo, convirtiendo a la película en un oscuro relato sobre la maldad al mismo tiempo que sutilmente pone de relieve las dos mencionadas ideas.

    Y el final.

    No os desvelaré nada de él pero sí que os diré la sensación con la que salí del cine: ansiedad. Es sencillamente el resultado de 180 minutos de elaborada e intrincada historia de amagos y engaños que terminan de una forma abierta, como dejando al espectador que intuya cuál será el verdadero desenlace aunque para ello tenga que hacer uso de sus propios principios éticos. O incluso que los tenga que poner en entredicho.

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    La otra grata sorpresa, y esta lo ha sido especialmente, ha sido La Isla Mínima de Alberto Rodríguez.

    La historia es más que conocida: desaparición de dos niñas, dos policías bastante antagónicos acuden a investigar el caso, etc.

    Pero aun tratándose de una historia mil veces contada, lo realmente interesante es la fantástica forma de relatarnos esta historia.

    Se trata de una película elaboradísima, con una conjunción entre las escenas, la fotografía, la música y las actuaciones rozando la perfección.

    Algunos critican la simpleza del guion, que tal vez podría haber estado en algunos momentos ligeramente más elaborado (o tal vez definitorio), pero en esta nueva corriente de largometrajes en los que ahora ya no basta con entender lo que se ve sino que hay que elucubrar lo que no, La Isla Mínima se doctora.

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    Mención especial a la perfecta consonancia de los dos actores protagonistas que nos regalan una actuación que espero que termine, cuanto poco, en algún merecido Goya.

    Y el final.

    De nuevo ese final que cuenta y no cuenta, que deja que el espectador desarrolle mil y una teorías, algunas descabelladas, algunas que parecen encajar a la perfección. De nuevo el chef deja de masticar la comida y explicarle al comensal los distintos sabores que éste debe percibir para dejarle a éste que sea el que use sus sentidos para interpretar la obra.

    Y lo dicho, aún días después, al recordar estas dos películas, vuelven las esencias, los pensamientos que las hacen afianzarse en nuestra memoria, que harán que las podamos recordar dentro de un tiempo, como aquellas películas que nos obligaron a reflexionar más allá de haberlas visto.