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  • El «cloud computing»

    El «cloud computing»

    Aunque es últimamente un concepto de moda, no es en absoluto nuevo. El «cloud computing» o el procesado/la computación en la nube es una idea que lleva ya muchos años forjándose pero que es ahora, cuando los acceso a Internet lo han permitido cuando está viviendo su edad dorada.

    Por «cloud computing» entendemos que nosotros, como usuarios, no realizamos trabajo alguno y es un equipo que está en Internet el que lo realiza. De esta forma obtenemos cuantiosos beneficios: no requerimos de máquinas potentes para obtener resultados, abaratamos costes distribuyendo el trabajo, mejoramos la experiencia del usuario y su ubicuidad: ahora disponemos de los resultados desde cualquier equipo conectado a la red y favorecemos el desarrollo en grupo.

    Spotify, Youtube, EyeOS son claros ejemplos de «cloud computing».

    Sin embargo hay que cuidar mucho la dependencia que puede surgir cuando se trabaja con este tipo de soluciones, puesto que si en algún momento uno de esos recursos pasa a estar inaccesible (bien por caída de los servidores o bien por no disponer de acceso a internet), en muchos casos no se dispone de una copia de seguridad local y por tanto puede perderse.

    El caso de Spotify es una buena forma de responder a esa necesidad: con las cuentas Premium uno dispone de la posibilidad de tener listas «offline», es decir, descargarlas en el PC y poder escucharlas aún cuando no se tenga acceso a internet o los servidores de Spotify tengan algún problema.

    Quizá con la música no sea tan relevante, pero cuando uno trabaja con documentos importantes, es necesario que exista una solución sencilla y eficiente de disponer de copias de seguridad. (La estrategia de funcionamiento de Dropbox es un buen ejemplo de la solución híbrida).

    Pero, volviendo a la música, muchos usamos con frecuencia Spotify y tenemos una buena cantidad de listas de canciones. ¿Os habéis preguntado qué sucedería si de repente Spotify deja de funcionar?

  • Nunca te fuiste

    Hace un poco menos de un año escribí que siempre he pensado que todos tenemos nuestro pequeño trocito de cielo cuando nos marchamos y que creo que desde allí las personas que ya tomaron su camino nos observan y nos ayudan a su manera.

    Hace un año exactamente que te marchaste y espero de verdad que desde tu cielo hayas podido ver todo este año.

    El año en el que por tí, Esperanza y Silla fueron un único equipo de fútbol bajo una misma camiseta.

    En el que por tí la Parroquia de San Roque se quedó pequeña, muy pequeña.

    El año en el que las Fallas trascendieron a la rivalidad y fueron una verdadera hermandad, junta en el recuerdo, en tú recuerdo.

    A veces me pregunto cómo una persona es capaz de dejar tanta huella en tantas personas.

    Pero estoy seguro que habrás visto más. Habrás visto cómo hay AMIGOS que te van a llevar siempre con ellos.

    Confío en que hayas podido sonreír con el corazón al ver a tu pequeña sobrina seguir creciendo y pareciéndose cada vez más a tí.

    Al ver a tu hermano, a tu cuñado y a tus dos AMIGOS liándola como hacíais los tres juntos, ese «trío veneno» que se quedó huérfano con tu marcha.

    Creo que ha sido un año diferente, amargo, triste, pero en el que hay razones para la esperanza.

    Porque has supuesto para muchos, y sabes para quién especialmente, un motivo para mejorar, para llegar más lejos, para que desde tu cielo te sientas orgulloso de ellos.

    Supongo, no sé, que para la mayoría, nunca te fuiste.


  • La confianza en el equipo

    La confianza en el equipo

    Han pasado ya unos meses desde que un mediodía de risas, comiendo en un bar de Picassent, a tres amigos de toda la vida se nos ocurrió una idea.

    Después de estos meses de reuniones, de papeles, de nervios por el concurso al que presentamos a nuestra pequeña, de planificar, de hacer, de diseñar, de cambiar, parece que la cosa está empezando a crecer, muy despacito, a fuego lento, como se hacen las buenas comidas.

    Y es ahora cuando veo que nuestra mayor razón para ser optimistas con el futuro no es la propia idea en sí y sus posibilidades. Nuestra mayor fuerza, nuestro mayor argumento somos nosotros mismos. Cada día que alguno de mis compañeros de aventura me muestra un avance, un detalle, una idea, está soplando sobre las velas que dirigen nuestra expedición.

    Cada vez que avanzamos, que esta criaturita sigue creciendo, confío más en las capacidades de mis compañeros, confío más en este equipo y en su fuerza natural. En esa mezcla de características y personalidades que pueden llevarnos a construir algo único.

    Y es este equipo mi mayor razón para ser optimista. Para creer en el futuro.

  • La incertidumbre

    La incertidumbre

    Hoy ha sido un día largo, de esos que cunden tanto en el tiempo que al terminarlo uno se pregunta si realmente sólo han transcurrido 15 ó 16 horas.

    En el marco de los talleres que estamos recibiendo en el curso de 49k hoy he podido asistir a la segunda parte de uno de ellos, impartido por Pedro Bisbal de CvBAN. Ha sido tremendamente ilustrativo y nos ha permitido acercarnos mucho a la figura de los Business Angels, algo de lo que ya había oído hablar, pero que no tenía del todo definido.

    Sin embargo, por encima de la cantidad de información interesante que hemos obtenido, una idea ha quedado flotando en mi cabeza: vivimos tiempos inciertos. La terrible crisis que nos está azotando abre las puertas a una situación de incertidumbre.

    Incertidumbre es un concepto que puede verse desde dos perspectivas diametralmente opuestas. Incertidumbre suena a miedo, a fracaso, a problemas, a necesidad. Pero incertidumbre también puede significar oportunidad, cambio, innovación.

    Y ahora, en medio de esta vorágine de convulsión y cambios obligados la forma en la que enfoquemos los problemas y seamos capaces de adaptarnos a ellos va a determinar el devenir de nuestras vidas en los próximos años.

    ¿Y para tí? ¿Qué significa la incertidumbre? ¿Miedo u oportunidad?

  • Innovar aprendiendo

    Innovar aprendiendo

    Ayer, junto con mis dos compañeros de aventura, acudimos a la jornada de iniciación de la Fase Final del concurso 49k. Muchos ya sabréis de que os hablo pero para los que no, 49k es un concurso impulsado por un grupo de personas relacionadas con la Universidad valenciana para promover el desarrollo y el emprendimiento.

    El caso es que nuestra idea, Wala!, pasó hace unos cuantos días a la fase final y ayer se celebró la jornada inicial de esta fase.

    Todos los ponentes, tanto los integrantes de la directiva de 49k, como los vicerrectores de nuestras universidades y directivos de empresas colaboradoras de la iniciativa, aportaron visiones muy interesantes sobre el estado actual de nuestra economía y de la necesidad de un cambio, amén de la oportunidad que surge de este concurso para todos aquellos que tenemos la semilla de la innovación en nosotros.

    Me quedo especialmente con el discurso de clausura, a cargo del vicerrector de la Universidad de Valencia, don Antonio Ariño, que enfatizó en la necesidad de un cambio en la escena económica valenciana con la innovación y la sostenibilidad como motores que impulsen este cambio.

    En definitiva, fue una experiencia realmente gratificante y, lo que es todavía más importante, tremendamente motivante. Salimos con la sensación de que estamos dentro de un coche al que le quedan por hacer muchísimos kilómetros pero tiene el depósito a rebosar de gasolina.

    ¿Arrancamos? 😉

  • Un pasito más

    Gracias.

    Gracias a tí, a tu amigo, al amigo de tu amigo que pegó en su muro de Facebook el enlace a un vídeo de unos que no conocía de nada, a tus padres, a los míos, a la gente que se movió por las redes sociales expandiendo la idea, dándonos a conocer, a todos vosotros: un millón de gracias.

    Anoche se publicaron los resultados de la primera fase del concurso de emprendedores 49k y estamos junto con otros 24 equipos en la fase final.

    Además hemos pasado porque nuestro proyecto les ha gustado a los organizadores, porque consideran que es robusto, capaz, con probabilidad de éxito y supone una interesante oportunidad de mercado.

    Hoy comienza por tanto un ciclo, una etapa nueva en este proyecto a medio plazo en el que estamos empezando a caminar. Y os seguiremos necesitando, porque en realidad, sois vosotros, amigos, familiares, conocidos, colegas, novias, amantes y hasta tú, que todavía no nos conoces, los que nos motiváis día a día a cumplir este sueño.

    Wala! no es más que una forma de estar todos unidos, de compartir experiencias, de sentirnos parte de algo que crece día a día, de llevar a lo más alto aquello tan pequeño que en su día nos pareció sin importancia.

    Wala! en realidad, eres tú.

  • Wala! os necesita

    Hace unos cuantos días que os vengo comentando a través de las redes sociales o en persona la nueva iniciativa que, junto con otros dos compañeros, hemos iniciado.

    Wala!, que así se llama la criaturita, pretende ser la respuesta a los problemas que la crisis y la falta de alternativas de ocio ha generado.

    Gracias al concurso 49k, nuestro proyecto opta a la posibilidad de acceder a la fase final donde dispondremos de tiempo y apoyo para desarrollar un plan de negocio, analizar la viabilidad del proyecto y dar los primeros pasos de este pequeño sueño.

    Pero para poder alcanzar esa fase final necesitamos que nos echéis una mano de una forma muy sencilla. Tan sólo necesitamos que entréis al vídeo donde os presentamos la idea y si os ha gustado, le deis a me gusta (si no disponéis de cuenta en Youtube habréis de crearosla, pero cuesta muy poquito).

    http://www.youtube.com/watch?v=8CE1kGDnSWw

    Muchas gracias.

  • Y te das cuenta…

    «… no lo sé,

    conces a miles de personas, y no sientes nada, ninguna te llena, ninguna de ellas te toca realmente,

    y entonces conoces a una persona,

    y tu vida cambia para siempre.»

    Regina Spektor – «Love and Drugs» Original Sound Track

  • Ilusión y proyectos

    Siempre he sido de aquellos que piensan que en esta vida sólo queriendo cada día un poquito más, no conformándote con aquello que la vida te va dejando, es la única forma de poder vencer en la carrera con un final definido que comenzamos todos al nacer.

    Estos últimos días he tenido una pequeña mezcla de sensaciones debidas probablemente a dos situaciones muy puntuales, una de carácter personal que parece estar resolviéndose y la otra de carácter profesional con la publicación de lo que son los primeros pasos de Wala! la iniciativa empresarial que he comenzado junto con dos compañeros de profesión.

    En ambos casos, el cariz que está tomando la situación hace que me esté ilusionando verdaderamente con los proyectos a corto y medio plazo que este 2011 ha traído bajo el brazo.

    Ilusión. Motor de  cualquier cosa, cualquier relación, cualquier objetivo en la vida. Con ella generamos la motivación suficiente para creernos capaces de llegar a cualquier sitio, escalar cualquier montaña, alcanzar límites y superarlos.

    Y en esas estamos, iniciando con muchas fuerzas y con muchas ganas un proyecto en el que tenemos depositadas las ilusiones. Porque es el momento, en medio de toda esta galopante crisis que parece habernos dejado a todos sin esa capacidad de creer en nuestra posibilidades, de ver esa luz que nos indica que el camino es posible y que llega el final del túnel.

  • Ser valiente ante los cambios.

    Ser valiente ante los cambios.

    Ayer leí por encima el último artículo de psicología que venía en El País Semanal. Hablaba de lo complicado que es para nuestro entorno afrontar nuestras decisiones cuando estas conllevan cambios radicales. Analizaba lo complejo que resulta para quienes reciben una noticia para la que no están preparados asumir ese cambio y aceptarlo.

    Pero más allá de nuestro entorno, yo me pregunté si nosotros mismo estamos preparados para el cambio.

    Demasiadas veces nos encontramos ante un futuro lleno de incertidumbre donde nuestras decisiones a corto y medio plazo pueden ser determinantes en el devenir de los acontecimientos. Y esa relevancia a la hora de escoger el camino correcto puede derivar en ansiedad, agobio y sensación de descontrol. Solemos llamar a esto «resistencia a cambiar» o «estar acomodado». Y está claro que todo aquellos que conlleve un cambio en nuestra rutina diaria: desde un cambio de situación sentimental hasta una evolución a nivel laboral, nos produce esa sensación de pérdida de control.

    Pero en la valentía de aquellos capaces de no sólo suavizar y gestionar esa sensación, si no de ver más allá de lo que los demás son capaces de ver, reside la verdadera esencia del emprendedor y, en definitiva, del triunfador.

    Este 2011 aparece ante nosotros como un año plagado de incertidumbre. Puedes quedarte sentado, esperando a que el mundo solucione tus problemas, mantenerte donde estás, y quedarte así para siempre.

    O puedes ser valiente y ser tú quien cambie el mundo, se adapte a sus nuevas circunstancias y encuentre la luz entre tanta oscuridad.

    Yo ya lo he decidido. ¿Y tú? 🙂