Autor: Sergio Madrigal

  • [CCNA Voice] Introducción a la Voz sobre IP (I)

    Fue a finales de 1800 cuando Thomas A. Edison inventó (o tomó prestada la idea) de lo que se convertiría en el primer dispositivo de grabación de voz de la historia: el fonógrafo.

    Este dispositivo convertía la voz humana en señales eléctricas que se registraban sobre una película de un material específico y que posteriormente se podían reproducir.

    No se tardaría mucho en trasladar este invento al ya establecido telégrafo y, en consecuencia, dar lugar al nacimiento de la telefonía.

    Con el paso del tiempo el ser humano ha ido perfeccionando las técnicas de muestreo de señales analógicas (la voz lo es) y ha dado paso a los procesos de digitalización: muestreo y cuantificación.

    Gracias a estos sistemas cualquier señal puede ser representada por un número finito de bits, ya sabéis, cero o uno, y por tanto almacenada de forma mucho más sencilla.

    Para el proceso de muestreo se hace uso de un teorema que desarrolló Harry Nyquist a principios del siglo XX y que de forma muy resumida y ligera viene a decirnos que para que no se pierda información la cantidad de muestras que deben tomarse de una señal debe ser el doble de su ancho de banda (cantidad de banda que ocupa esa señal). Tenéis el teorema mucho mejor explicado en este enlace: Teorema de Nyquist, pero sirva esa pequeña explicación para poder entender las limitaciones de muestreo.

    Siguiendo con esta idea, estudios sobre el funcionamiento del oído humano demostraron que, de media, un oído común es capaz de detectar señales del rango entre 20 Hz y 20.000 Hz pero que nos basta con un ancho de banda entre 300 y 3.400 Hz para identificar correctamente el tono y el significado del habla humana.

    Es comprensible que se buscase desde el comienzo minimizar los recursos necesarios para permitir la comunicación de voz y por ello se estableció el rango de frecuencias de hasta 4.000 Hz como estándar.

    Así, haciendo uso del teorema de Nyquist necesitaríamos el doble de muestras para no perder información, esto es, 8.000 muestras por segundo.

    El segundo aspecto del proceso de digitalización es la cuantificación: asignar un valor numérico a un determinado valor analógico. Aquí hay pérdida de información inherente y es imposible evitarla puesto que no podemos representar una escala infinita (mundo analógico) mediante una escala finita (mundo digital). Se estableció que cada muestra se representaría por un byte (8 bits).

    Con esta información es bastante sencillo calcular el total de ancho de banda en bytes que se requiere para la comunicación de voz estándar: 8.000 muestras por segundo, 1 byte por muestra = 8.000 bytes por segundo o, lo que es lo mismo, 64.000 bits por segundo (64 kbps).

    Se conoce como Digital Signal 0 (DS0) al canal básico de telefonía cuyo ancho de banda es, como podréis intuir, de 64 kbps.

    Una vez alcanzada la capacidad de digitalizar la señal era cuestión de tiempo que los ingenieros de redes desarrollaran la posibilidad de enviar la información de voz a través de las redes de interconexión de datos actuales pasando de una conmutación de circuitos donde se establecía un circuito único entre emisor y receptor a una conmutación de paquetes donde pequeñas porciones de la comunicación viajan por distintos caminos desde el emisor para ser recibidas, ordenadas y correctamente escuchadas por el receptor, dando origen a lo que conocemos como Voz sobre IP.

    Gracias a esta tecnología disponemos en la actualidad de la capacidad de integrar todos los servicios de comunicación: voz, vídeo y datos a través de una única red de intercomunicación lo que, sumado a los altos anchos de banda que se están alcanzando, nos abre la puerta a una amplia cantidad de aplicaciones de comunicación.

  • Propósitos para 2013

    Propósitos para 2013

    blog_propositos2012

    Y ya volvemos a estar aquí, un año después, revisando un poco cómo ha terminado este 2012 y planificando lo que queremos que sea el 2013.

    Analizando la lista de propósitos de este 2012 podríamos decir que, en líneas generales, el resultado es positivo.

    Aunque sigo sin ser del todo puntual, he mantenido un ritmo más o menos continuo de ejercicio, he conseguido superar las 20 libros leídos este año, ya soy todo un señor CCNP, he estado hace relativamente poco visitando la Toscana, y bueno, creo que mi inglés ha mejorado con respecto al año pasado.

    En la parte del debe están los proyectos por terminar, que han crecido durante este 2012 y que deben tener una continuidad en 2013 y, sobretodo, esa sensación de tomarme la vida en momentos críticos con mucha más filosofía de lo que me la he tomado este año.

    Así que aquí van los nuevos propósitos para este año 2013:

    1. Disfrutar de la vida. Es el primero porque es el más importante. Este 2012 ha tenido momentos geniales y momentos bastante complicados que me han llevado a la conclusión de que estamos en este mundo para disfrutar de cada uno de los momentos que nos brinda la vida rodeados de la gente que queremos.

    2. Crecer cultural y profesionalmente. Uno de los leitmotivs de la vida es, sin lugar a dudas, la percepción de crecimiento personal. Y esto en gran medida se consigue mejorando tus capacidades y tus aspiraciones. Este año que empieza va a ser importante en esto y por ello quiero formarme incansablemente desde el día 1.

    3. Mens sana in corpore sano. Quiero tener un equilibrio mental/físico que me lleve a cumplir el primer objetivo con garantías. Por eso quiero imponerme una disciplina deportiva mayor de la que ya tengo y seguir a rajatabla el ruego:

    «Señor dame fuerza para cambiar aquello que pueda cambiar, la serenidad necesaria para aceptar aquello que no y sabiduría para comprender la diferencia».

    4. Leer 50 libros.

    5. Tocar 12 piezas de piano. (1 al mes).

    6. Visitar un nuevo país.

    7. Certificarme. Conseguir el pleno de CCNAs y quizá el CCDP, amén de otras certificaciones: inglés, Juniper, VMWare, Microsoft…

    8. Concentrarme para llevar el blog/redes sociales/proyectos personales al día.

    9. Concluir con éxito uno o varios proyectos profesionales.

    10. Ser capaz de hacerlo todo y sentirme bien con cada cosa que hago. En definitiva: ser feliz.

    Sí, entiendo lo que estaréis pensando, pero en lugar de creer que he apuntado demasiado alto, tengo la sensación de que este 2013 debe ser un año en el que ser ambicioso. En el que marcarse objetivos que verdaderamente supongan un desafío, con la esperanza de acabar habiéndolo, al menos, intentado con todas las fuerzas.

     

  • Crítica – El Hobbit: Un viaje inesperado.

    Crítica – El Hobbit: Un viaje inesperado.

    blog_elhobbitTras unos cuantos días para poder degustar con calma el sabor que deja la película, hoy me pongo frente a la pantalla para contaros mis impresiones acerca de la nueva producción a cargo de Peter Jackson.

    Volvemos a Eriador.

    Peter Jackson se ha gando ya el cielo dirigiendo la obra maestra de El Señor de los Anillos, que es, sin ningún género de dudas, la obra de referencia de la adaptación cinematográfica de una obra literaria de ficción medieval.

    Pero no contento con ello vuelve a dejarnos con la boca abierta con esta primera adaptación de «El Hobbit», primer libro de J.R.R. Tolkien que transcurre unos 60 años antes de la «Comunidad del Anillo».

    Y no es una tarea sencilla.

    Hablamos de un libro de escasas 300 páginas que es más un cuento infantil de aventuras que la novela épica de corte medieval que es El Señor de los Anillos. Pero de nuevo el mago Jackson es capaz de sacarse de la chistera la épica y montar una auténtica película de aventuras sin desmerecer en ningún caso la esencia original del relato.

    Sobreadaptación.

    Mucha gente se ha venido quejando a lo largo de los años de que el paso del libro a la película se hace a costa de perder en el proceso mucha información. Si la mayoría de adaptaciones se quedan cortas a esta le ocurre todo lo contrario. Al disponer finalmente de la capacidad de rodar una trilogía, el señor Jackson ha tenido la tremenda oportunidad de explayarse a gusto con el Legendarium de Tolkien y explicar con calma cada una de las historias que llevan al pobre Bilbo Bolsón a la aventura de su vida.

    Impecable factura.

    Es, a todas luces, una estupenda película, con una ambientación digna de sus predecesoras y con el añadido de estar viviendo los hechos que conducirán a Frodo y Sam dentro de unos cuantos años a luchar contra el temible mal de Mordor.

    La banda sonora a cargo de Howard Shore es, si cabe, todavía mejor y es obligatorio mencionar la canción «The misty mountains cold» (que hubiera sido preferible no doblar) como una auténtica joya musical.

    Pero…

    Siempre hay peros y esta primera entrega de la trilogía los tiene.

    Protagonismo. El libro nos cuenta la historia de Bilbo Bolsón desde la perspectiva de Bilbo Bolsón, un hobbit de La Comarca al que no le gustan los sobresaltos. Todo el relato tiene como hilo conductor a este joven personaje. Sin embargo en la película se observa muchas veces una desviación hacia el mago Gandalf o hacia el imponente Thorin «escudo de Roble» como conductores de la historia.

    Innovación. Ya he dicho que es una auténtica joya a la altura de sus predecesoras, pero a la altura, no las supera. Después de unos cuantos años desde que se estrenara El Retorno del Rey uno esperaba un salto cualitativo que en esta película no se aprecia.

    Extensión. Los tolkiendilis estamos realmente extasiados con el nivel de detalle al que llega la película y por el que prevemos que las otras dos nos ofrecerán. No obstante, para alguien que simplemente quiera disfrutar de buen cine, la película por su extensión tiende a perder el ritmo en algunas partes.

    Más allá de las frías montañas

    En realidad la conclusión es sencilla: es una auténtica delicia para el amante del buen cine y ya no digo nada si eres fan del mundo creado por Tolkien. Obligatoria.

    Nota: 9/10

  • Repaso a 2012: Libros leídos.

    blog_20120_libros2

    Este año, con la llegada del Kindle a mi vida he aumentado notablemente el número de libros leídos durante este 2012.

    Provisionalmente y, a falta de que aparezca alguno más por ahí escondido, esta es mi clasificación de los libros que he leído este año.

    1. El temor de un hombre sabio – Patrick Rothfuss. 
    2. Tormenta de espadas – George R.R. Martin. 
    3. Fundación. – Isaac Asimov
    4. Fundación e Imperio. – Isaac Asimov.
    5. Segunda Fundación. – Isaac Asimov.
    6. El Hobbit. – J.R.R. Tolkien.
    7. La voz de los muertos. – Orson Scott Card.
    8. Ender, el Xenocida. – Orson Scott Card.
    9. El Alquimista – Paulo Coelho.
    10. Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena.
    11. Entre costuras. – María Dueñas.
    12. Los hijos de Húrin – J. R.R. Tolkien & Christopher Tolkien.
    13. El Caballero Errante – George R.R. Martin.
    14. Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins.
    15. El Monje que vendió su Ferrari – Robin S. Sharma.
    16. ¿Quién se ha llevado mi queso? – Spencer Johnson.
    17. Assur – Francisco Narla.
    18. Steve Jobs – Walter Isaacson.
    19. En llamas – Suzanne Collins.
    20. Sinsajo – Suzanne Collins.

    El primer y el segundo son en realidad el mismo puesto ya que es muy difícil decidir entre la segunda parte de la historia de Kvothe o las aventuras en Poniente con los Stark, Lannister, Baratheon y demás.

    No me cabe duda, sin embargo, que el último puesto es bastante merecido al final de la trilogía de «Los Juegos del Hambre».

    Al final ha salido un número redondo: 20. Espero superarlo el año que viene.

  • Crea tu firma para cualquier foro en Photoshop.

    Crea tu firma para cualquier foro en Photoshop.

    Os traigo hoy un mini-tutorial de cómo realizar rápidamente una firma para cualquier foro de discusión online usando Adobe Photoshop.

    En este caso he utilizado Adobe Photoshop CS5.

    1. En primer lugar lo que tenéis que cercioraros es de la normativa de cada foro puesto que dependiendo de ésta las dimensiones de vuestra firma pueden variar. Creamos un nuevo documento con esas dimensiones:

    IF

    2. Creamos una selección sobre el lienzo y con ella creamos una nueva capa a la que llamaremos fondo. La rellenamos con la herramienta «bote de pintura» de blanco.

    IF

    3. Elegimos dos colores con cierto contraste: rojo – blanco por ejemplo.

    IF

    4. Aquí empezamos con la magia. Vamos a Filtro > Interpretar > Nubes de diferencia. Con esto generamos un fondo bastante mono que nos servirá de soporte para nuestra firma.

    IF

    5. Buscamos una foto interesante que tenga relación con la temática del foro.

    IF

    6. La añadimos a nuestra firma. Si al pegarla lo hacemos con «Pegar especial > pegar dentro» estando seleccionado el fondo conseguiremos tener enmarcada la fotografía en el espacio de la firma.

    IF

    7. Ahora toca ya la parte creativa: buscad pinceles, que hay muchos, poned vuestro nombre, alguna frase que os haga parecer interesantes y… voilá!

    IF

  • Reseña: Saga Fundación – Isaac Asimov

    Reseña: Saga Fundación – Isaac Asimov

    fundacionA estas alturas para hablar de Isaac Asimov [es.Wikipedia] uno primero tiene que arrodillarse y dar muestras del respeto máximo hacia el que es, casi sin ningún género de dudas, el autor más importante de Ciencia Ficción del siglo XX.

    Entre sus novelas más importantes destaca notablemente su saga sobre La Fundación.

    El núcleo de esta saga, conocido como «El ciclo de Trántor» se compone de tres libros: Fundación, Fundación e Imperio y La Segunda Fundación. Actualmente existe una edición física/electrónica que aúna los tres libros en un sólo volumen.

    La Fundación, primer libro de la saga, sumerge al lector en un lejano futuro donde el ser humano ha sido capaz de colonizar la galaxia y un vasto conjunto de mundos forman el llamado Imperio Galáctico. Trántor planeta «capital» del Imperio alberga la sede administrativo-económica del Imperio y es allí donde vive el genio de una nueva ciencia conocida como Psicohistoria: Hari Seldon. Éste desarrollará un modelo matemático capaz de predecir la debacle del Imperio y un periodo de barbarie que durará 30.000 años. Para evitarlo, crea un meditado «plan» con el que pretende reducir este periodo a sólo 1.000 años. El ciclo de Trántor nos cuenta los primeros 600 años de este periodo.

    Con Fundación e Imperio y La Segunda Fundación, Asimov nos sumerge todavía más profundamente en el devenir de los planes de Seldon para hacer resurgir el Segundo Imperio de una forma ordenada y predecible.

    En el ciclo de Trántor Isaac Asimov consigue magistralmente mezclar la ciencia ficción con un relato político, sociológico e incluso psicológico permitiendo que la historia se desarrolle y fluya perfectamente. Una auténtica joya de la literatura más que recomendable.

    Nota: 9/10

     

     

  • jQuery básico (I)

    ¿Qué es jQuery?

    jQuery es una librería, esto es, un conjunto de funciones preparadas para funcionar basada en Javascript un lenguaje de programación orientado a los navegadores web y a la interfaz de usuario.

    Gracias a jQuery vamos a poder simplificar:

    – Movernos por el DOM.

    Un documento web (página web HTML) tiene una estructura de árbol de forma que cada elemento que compone el documento está identificado y relacionado: párrafos, títulos, imágenes, listas, hipervínculos. Esto es debido a que HTML (Hypertext Markup Language) es un lenguaje de programación de marcas jerárquico. Mediante jQuery vamos a poder movernos (y por movernos entendemos analizar) por todo este árbol jerárquico de componentes del documento HTML.

    – Manipular el DOM
    – Gestión de eventos.

    Por eventos entendemos cualquier interacción entre el usuario y el documento web: desde el típico click sobre un enlace hasta movimientos de ratón o presión de determinadas teclas.

    – Efectos de la interfaz de usuario
    – AJAX.

    Se trata de una tecnología que nos permite introducir comportamientos asíncronos (es decir, lanzados por determinado evento) durante el tiempo que el usuario está en una web lo que, en resumidas cuentas, nos permite realizar cambios en la propia página web sin necesidad de recargarlas aumentando así exponencialmente la capacidad interactiva de las mismas.

    Además, algo muy interesante es su funcionalidad en la práctica totalidad de los navegadores actuales.

    En esta primera aproximación a jQuery vamos a comprender la estructura básica que debería tener un documento jQuery y vamos a programar una pequeña animación ejemplo.

    En primer lugar hemos de comprender varios conceptos sobre las herramientas que vamos a usar:

    Javascript: No requiere instalación porque es inherente a los navegadores. Desde hace ya bastante tiempo todos los navegadores soportan las etiquetas <script> y son capaces de procesar correctamente Javascript.
    jQuery: Es una librería que debemos cargar en nuestro documento HTML y, por tanto, debe residir en nuestro servidor.
    Script: Va a ser nuestro «programa». Encargado de ejecutar las órdenes y comandos que queramos que nuestro documento HTML interprete.

    Animaciones Básicas

    – Básico: show(), hide(), toggle(), fadeIn(), fadeOut().
    – Avanzado: animate(). CSS parameters.

    Ejemplo de documento HTML con jQuery integrado:

    [cc lang=’html4strict’ ]




    Mostrar…

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.
    Aliquam vulputate cursus eros. Nulla facilisi. Suspendisse sed
    nunc ligula, a varius erat. Nam porttitor sapien vitae ante
    viverra sed accumsan leo ultricies. Pellentesque habitant
    morbi tristique senectus et netus et malesuada fames ac tur


    [/cc]

    Recomiendo usar un subdirectorio para todos los scripts: «lib», «script», «code»…

    Ejemplo de script básico:

    [cc lang=’javascript’ ]$(document).ready(function(){
    // First version of testing
    $(‘#p1’).hide();
    $(«a#show»).click(function(event){
    $(‘#p1’).toggle(1000);
    });
    });[/cc]

    Todas las $(…) son los selectores del DOM y especifican qué elemento del árbol estamos eligiendo. Como veréis, siempre empezaremos con un $(document).ready(… dado que queremos que nuestro programa cargue una vez toda la página HTML y, por ende, el DOM hayan sido cargados.

    El primer selector $(‘#p1’) posiciona a nuestro programa sobre el elemento que tenga como atributo «id» el nombre «p1» y sobre ése aplica la función hide(): lo oculta.

    El siguiente selector $(«a#show») busca el elemento del DOM a (hipervínculo) que tenga como id «show» y escucha el evento click. Cuando el usuario clickea sobre ese elemento lanza el contenido de ese «evento», que en este caso es una función que busca de nuevo el elemento con id «p1» y le aplica la función toggle(): si estaba oculto lo muestra y si se mostraba lo oculta.

    Probad y me contáis.

  • Hacia qué modelo de ventas se dirige Internet

    La llegada de Internet al público general de forma masiva ha traído consigo la adopción de nuevas costumbres y la adaptación de viejos sistemas para poder dar respuesta a las necesidades de una tipo de usuario cada vez más específico.

    En términos económicos, Chris Anderson acuñó hace unos años en un artículo publicado en la revista Wired el concepto «Long Tail» (Larga cola) [es.wikipedia]. De forma muy resumida y simplificada, la larga cola define un modelo de negocio basado en una plataforma de ventas de muchos productos específicos que tienen una gran masa de futuros compradores. Conocidos también como mercado de nichos, y que se enfrentan a los conocidos como mercados de masas donde pocos productos «best-seller» se venden de forma masiva.

    La teoría de Anderson viene a decirnos que es posible, en determinadas situaciones, que ese mercado de nichos pueda superar al mercado de masas.

    Un ejemplo claro lo tenemos con las plataformas de venta online Amazon, iTunes, AppStore, Google Play, Spotify, etc., cuya fuente de negocio en muchos casos no se basa tanto en la venta específica de una cantidad pequeña de productos sino en la suma de pequeñas ventas de forma masiva.

    La evolución de estos modelos, sin embargo, muestra una clara tendencia hacia la aparición de oligopolios: para poder ofrecer un servicio de calidad con tanta cantidad de productos que den respuesta a las variopintas necesidades de los usuarios en Internet se necesita disponer de un respaldo económico y en infraestructura muy potente. Y esto puede resultar peligroso para la competencia y el desarrollo de alternativas comerciales en la red.

    Es complejo, por tanto, plantearse actualmente lanzar una idea de negocio de ventas online que pueda hacer competencia a estos grandes dominadores del mercado salvo si entendemos el valor añadido, el elemento diferenciador de nuestro producto como la piedra angular de nuestro proyecto.

    Y aún así, en el caso de que nuestra idea tenga éxito, existe una alta probabilidad que estos «grandes monstruos» de la economía en Internet terminen absorbiéndonos o, lo que es infinitamente peor, replicando nuestra idea a un coste menor.

    Por eso es fundamental, al menos desde mi punto de vista, que una idea de negocio sea un elemento vivo, en constante desarrollo, que se autorediseñe sin cesar y que siempre vaya por delante del resto.

    ¿Difícil? Mucho.

    ¿Imposible? Imposible no hay nada.

  • Reseña: El Hobbit

    Por fin, tras muchos años de postergarlo por considerarlo el último regalo de Tolkien y movido en mayor medida por el próximo estreno de su adaptación cinematográfica, he terminado leyendo «El Hobbit».

    El Hobbit, Historia de una ida y una vuelta, como es su nombre completo en inglés, es desde su comienzo un cuento con sabor a leyenda. Una leyenda que J. R. R. Tolkien ha sido capaz de dar una forma y una esencia casi inconmensurable. En cada párrafo, en cada canción, resuenan los ecos de un mundo ya olvidado por el tiempo donde el bien y el mal luchaban por gobernar la Tierra Media. Y esos sonidos consiguen tener un tono de fábula en El Hobbit que lo acerca irremediablemente a los clásicos de la literatura infantil.

    Bilbo Bolsón, al que muchos conocerán por su papel en el desarrollo de El Señor de los Anillos, es esta vez el protagonista de la historia. Representante de la tradición y la costumbre. Del ciudadano alejado de las aventuras innecesarias y amante de su vida cotidiana, de su rutina. Este pequeño y alegre personaje cuya vida se mueve entre tazas de té y desayunos dobles se verá inmerso en una gran aventura que incluye los elementos necesarios para ser épica: dragones, tesoros, anillos mágicos, seres malignos, lucha y amor.

    La búsqueda del oro que protege uno de los grandes Dragones de la época será el punto de partida para que él, junto con la comitiva de enanos comandada por Thorin Escudo de Roble, se lancen a la aventura de lo desconocido. A partir de ahí, las historias se irán sucediendo. El camino, plagado de enemigos, sorpresas inesperadas, leyendas hechas realidad, etc., terminará desembocando en la terrible Montaña Solitaria (o también conocida como Erebor) dónde aguarda el poderoso dragón Smaug.

    Hablar de Tolkien a estas alturas como escritor no tiene sentido alguno. La obra es una auténtica joya de principio a fin. Un cuento para pequeños y para mayores que nos sumerge de lleno en el vasto universo que el escritor fue capaz de concebir. Plagando la lectura de toques de humor, de descripciones cuidadas y de diálogos para el recuerdo. Comenzando así lo que probablemente es una de las sagas de relatos de fantasía más profunda e interesante de la literatura.

    Y lo que es muchísimo más importante. La historia tiene un mensaje por debajo, que flota como una ligera niebla durante su lectura: el placer de las cosas sencillas, alejado de toda ostentación, alejado de la necesidad de poseer más. Un mensaje muy vivo y necesario en los tiempos que corren.

    En definitiva se trata de toda una experiencia que sumada al ya mencionado El Señor de los Anillos y al Silmarillion, hacen que la saga de Tolkien se convierta en una obra de referencia para el lector amante de la fantasía.

    En este caso, no es una lectura recomendada, sino obligada.

  • Redes Básico (II): Servidor DNS

    Hace unos días explicaba de forma introductoria el significado y la utilidad de las direcciones IP. Si recordáis, aquellas matrículas que identifican a todos los dispositivos en Internet.

    Sin embargo, pese a que en nuestro día a día navegamos continuamente por distintas páginas web, no creo que hayáis escrito demasiadas direcciones IP en la ventana de vuestro navegador. ¿Por qué?

    Bien, los sesudos creadores de la red de redes se dieron cuenta al pasar un poco tiempo, que recordar retahílas de 4 números de 0 a 255 para acceder a los distintos servicios era algo excesivamente complejo hasta para ellos y por tanto pusieron en marcha sus engranajes para desarrollar una solución a este pequeño contratiempo.

    Y así nació DNS. DNS son las siglas de Domain Name System y es » un sistema de nomenclatura jerárquica para computadoras, servicios o cualquier recurso conectado a Internet o a una red privada. Este sistema asocia información variada con nombres de dominios asignado a cada uno de los participantes. Su función más importante, es traducir (resolver) nombres inteligibles para las personas en identificadores binarios asociados con los equipos conectados a la red, esto con el propósito de poder localizar y direccionar estos equipos mundialmente.»  [Fuente: Wikipedia España].

    Para que nos entendamos, DNS es un sistema compuesto por miles de servidores distribuidos por el mundo que almacenan una tabla en la que relacionan directamente las direcciones IP con el nombre del servidor. De esta forma, cuando nosotros tecleamos en la barra de nuestro navegador www.google.es, en realidad, el navegador lo primero que hace es realizar una consulta DNS.

    Esta consulta DNS se realiza al servidor DNS que tengamos configurado y lo que se le solicita es que «resuelva» la dirección IP de «www.google.es». Una vez el servidor la encuentra y nos la devuelve, nuestro navegador realizará a partir de entonces las consultas necesarias mediante la ya conocida matrícula única (la dirección IP).

    De nuevo nos encontramos ante un sistema jerárquico. Si las consultas que realizamos a nuestro servidor DNS no devuelven resultado entonces éste realizará una petición un servidor de nivel jerárquico superior (el cual se supone que tiene más duplas dirección IP – nombre del servidor) y así sucesivamente hasta hallar la correspondencia o descartar esa dirección por no existir.

    La duda que te puede surgir es ¿y por qué no centralizar en un único superservidor toda la información y no tener que distribuir la información? De esta forma las consultas siempre serían al mismo equipo y si no tuviera la información la resolución sería automática.

    La respuesta son en realidad dos: tiempo y seguridad.

    Si tuviéramos un único equipo éste debería estar localizado físicamente en algún sitio. Es bastante lógico pensar que si, por ejemplo, estuviera en EE.UU., las consultas tardarían infinitamente más si éstas debieran realizarse hasta allí que si las realizamos contra un servidor alojado a escasos kilómetros de casa. Y con ese servidor, en un porcentaje muy elevado de ocasiones nos basta. Si analizáis vuestro comportamiento en la red veréis como vuestras costumbres de navegación os hacen visitar siempre las mismas páginas.

    Disponer de un servicio como éste centralizado supone tener un único punto de fallo. La caída de ese único servidor provocaría dejar sin este servicio al 100% de usuarios.

    De modo que normalmente configuramos los servidores DNS que nos proporciona nuestro proveedor de acceso a Internet.

    ¿Dónde se configuran?

    La mayoría de vosotros accederéis a Internet a través de una red con el DHCP habilitado. Esto, en resumidas cuentas, es un «enchufa y funciona», es decir, una vez conectáis el PC al dispositivo de red, éste configura el equipo con todos los parámetros, incluyendo los servidores DNS.

    Aún así, si queréis modificar este parámetro no tenéis más que acceder a vuestra configuración de redes y en la pestaña DNS cambiar las direcciones IP de los servidores.

    ¿Qué alternativas tengo?

    Además de los ya mencionados servidores DNS que proporcionan los proveedores, si no quieres pasar por ellos tienes alternativas:

    – Google DNS: 8.8.8.8 / 8.8.4.4 [ https://developers.google.com/speed/public-dns/ ]

    – Open DNS: 208.67.222.222 / 208.67.220.220 [ http://www.opendns.com/ ]

    Porque piensa que estos servidores están recibiendo todas y cada una de las direcciones URL que introduces en tu navegador, ya sea la de la encilopedia Británica, como la de la web de contactos en la que entras a escondidas.