Categoría: Actualidad

  • Las ventas de canciones digitales caen por segunda vez en la historia.

    songdownloads2005-2012

    Aunque es probable que no tarden en achacar esta caída a las descargas ilegales, lo cierto es que tras unos cuantos años de bonanza económica en el mundo de la música digital parece que, al menos, la situación está empezando a cambiar de tendencia.

    Digital Music News y Nielsen SoundScan han publicado sendos artículos en los que corroboran con datos que este principio de 2013 se ha vuelto a producir una caída en el total de ventas de canciones digitales. Es una caída leve, estamos hablando de un 2%, pero es significativo por lo que puede representar.

    En un ecosistema como el de Internet en el que inexorablemente nos dirigimos hacia un almacenamiento en la nube (Dropbox, Google Drive, SugarSync, Mega) parece que el grueso de los consumidores de música digital están cambiando su forma de consumirla: están dejando atrás el concepto de descargar y almacenar en el dispositivo para comenzar a disfrutar de la música directamente desde la fuente mediante streaming de medios (Spotify es el ejemplo más conocido).

    Esto deja a las jurásicas discográficas en una situación quizá todavía peor que antes. Si plataformas similares a Spotify empiezan a proliferar y con ello arrastran a caídas las ventas de los contenidos, gran parte de su negocio, el de vendernos el continente (en formato físico o digital) podría verse seriamente comprometido.

    Eso sí, que quede claro que la culpa de todo la tienen los malditos piratas.

    Vía | GenBeta

  • La libertad

    Nos despertamos y casi desde ese mismo instante nuestro entorno nos bombardea:

    – Los anuncios nos dicen qué consumir.

    – Los diarios nos dicen qué pensar.

    – La radio nos dice qué bailar.

    – La gente nos dice qué está bien, qué esperan de nosotros.

    Vivimos en una sociedad donde todo está enlatado y prefabricado para ser directamente consumido. Donde la realidad viene impuesta por modas que nacen en algún despacho y que asimilamos como nuestras. Donde la voz autorizada no es sino el murmullo de decenas de miradas agazapadas.

    ¿Dónde radica nuestra libertad?

    La libertad surge de nuestra visceralidad, de nuestra capacidad de hacer, decir, comprar, bailar, escribir lo que nos rote de los santos innombrables «a pesar» del mundo.

    Y entrecomillo a pesar porque esto es lo fundamental: a pesar de ellos, de los que son iguales, gotas idénticas en un mar movido por la inercia, de los que escriben lo que es políticamente correcto, de los que nos dicen qué hacer porque así se sienten importantes. El miedo a lo diferente les hace señalar aquello que no entienden.

    Así que ríe, haz, grita, compra, escribe, siente y baila al son que marque tu estómago.

    Ese es el camino hacia la libertad.

  • Crítica: Lincoln

    Crítica: Lincoln

    blog_lincolnHablar de una película de Steven Spielberg con Daniel Day-Lewis como protagonista son palabras mayores. Uno sabe que lo que va a ir a ver al cine es algo de calidad.

    Si además se junta que la música corre a cargo de John Williams y que, encima, entre los actores de reparto se encuentra Tommy Lee Jones uno se empieza a ilusionar.

    Lincoln (2013) es el resultado.

    Una película que pese a sus más de dos horas y media de duración se hace corta. Con la actuación sublime de su protagonista y una puesta en escena magnífica.

    Pero hoy no vengo tanto a hablaros de las bondades de la película en sí, que son bastantes sino del poso de reflexión que deja una vez la has visto.

    En Lincoln se nos narra el proceso de desarrollo y aprobación de la decimotercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América en medio de la cruenta Guerra de Secesión a finales del siglo XIX.

    Esta guerra vino precisamente producida por la divergencia de opiniones entre los estados del norte y del sur acerca de la cuestión de la esclavitud.

    Resulta verdaderamente interesante ver plasmadas opiniones que ahora mismo nos parecerían propias de bárbaros en personajes políticos históricos de no hace más de 250 años.

    «Homo homini lupus» [http://es.wikipedia.org/wiki/Homo_homini_lupus] decía Hobbes y durante los miles de años que el ser humano ha poblado la tierra, para nuestra desgracia, así ha sido.

    Somos un lobo para nosotros mismos. En nuestro interior radica el mayor de los bienes pero junto a él se esconde el más peligroso de los males. Es complejo entender el proceso que lleva a un ser humano a dar rienda suelta a esos instintos tan animales en contra de elementos de su misma especie.

    Entiendo que habrá muchos estudios psicológicos que profundicen en la materia y sean capaces con mayor o menor tino de explicar esta cuestión. Aún así, sigue siendo un problema sin solución sencilla.

    Lincoln nos muestra una sociedad racista, machista y corrupta.

    ¿Qué nos diferencia de ellos 250 años después?

    Pues no penséis que mucho.

    Sí, es cierto, hay un presidente negro en la Casa Blanca, la mujer tiene una integración social mucho mayor, y la corrupción, bueno, la corrupción es otro tema.

    Pero aún así estamos todavía tremendamente lejos de alcanzar el grado de progreso que nuestra inteligencia superior, o al menos aparentemente superior, se merece.

    Todavía tendemos a despreciar lo ajeno, a temer lo que desconocemos, a volcar nuestras iras en aquellos que son «diferentes» a nosotros: las mujeres no deberían trabajar, los extranjeros no deberían venir, la culpa de todos los males la tiene el que no es como yo.

    Todo es una cuestión de responsabilidad. Responsabilidad humana. Saber que nosotros y sólo nosotros somos los responsables de nuestro destino. Que cuando echamos la culpa a las circunstancias, al de al lado por ser diferente, a la de enfrente por no ser como yo, sólo estamos demostrando la cobardía propia del débil.

    El problema, y ese es el poso reflexivo del que os hablaba, es que para alcanzar el progreso que nos lleve a una situación ideal necesitamos el consenso, necesitamos llegar a él a partir de nosotros mismos, todos y cada uno sin distinción.

    Es la esencia de la democracia. Del valor de la mayoría. Del poder de la igualdad.
    Me pregunto si llegará el día en que esa mayoría deje de ser débil y cobarde y se convierta en la poderosa herramienta de la humanidad para alcanzar su cénit como civilización.

  • La sociedad y Rafa Mora

    blog_rafamora

    Ayer fui uno de los cuantos que se escandalizó al ver el reportaje especial de Callejeros: «Tetes y tetas» que ponía de relieve la creciente oleada en la sociedad valenciana de hombres y mujeres cuyo único objetivo vital era el culto al cuerpo con la superficialidad por bandera.

    Escuché verdaderas barbaridades: «…acostarse leyendo un libro es de peleles… » o cosas del estilo.

    Sin embargo hubo algo que me hizo parar un segundo y reflexionar.

    El famoso Rafa Mora (famoso por un programa de televisión que ensalza precisamente los valores que os comentaba al principio) era entrevistado en medio de una discoteca y soltaba esta frase para la posteridad: «Me siento súper orgulloso de que hayan chavales que les haga más ilusión ser Rafa Mora que estudiar y ser abogado». Obviando el tufo de prepotencia desmesurada que debería ser causa de estudio psicológico, lo que me hizo reflexionar fue que en realidad esa frase tiene todo el sentido del mundo y es tremendamente cierta.

    Cualquier sociedad a lo largo de la historia se ha comportado como un organismo vivo eficiente: deshecha aquellos componentes que no le resultan útiles y productivos y fomenta aquellos que sí. Es una cuestión de supervivencia de la propia sociedad y desde los albores de los tiempos, sin este comportamiento, la humanidad habría dejado de existir.

    Así pues, ¿qué utilidad pueden representar los Rafa Mora del siglo XXI? fue lo siguiente que me pregunté. Esa respuesta es sencilla: son los payasos, los bufones de esta nueva era. Son motivo de chanza, de comentarios entre risas en cualquier momento, de acaloradas discusiones sobre si son una nueva especie en la que ha habido un retroceso evolutivo… Son los que nos divierten.

    En la Edad Media se dedicaban a hacer cabriolas y permitir que se les lanzase comida para deleite de las clases opulentas. Ahora, en una sociedad tan globalizada como la nuestra, su humillación es pública.

    Mientras esos abogados, ingenieros, médicos, esos «peleles» se dedican a construir con sus manos un futuro mejor y a dejar en el legado de la humanidad su orgullosa firma del progreso, Rafa Mora y sus lamentables imitadores hacen de su dignidad su negocio.

    Muchos me dirán que sí, pero que bien que viven a todo tren, que la cantidad de dinero que ganan, que ya nos gustaría a muchos, que esto es fruto de la envidia que les tenemos…

    Pues mirad, a mi no me produce ninguna envidia. Es muy posible que muera sin ser famoso (si mi plan de gobernar el mundo fracasa), pero al menos intentaré hacerlo con la dignidad intacta. Y eso no lo paga todo el oro que pueda dar este mundo.

    Mientras ellos, que sigan haciendo el payaso.

  • Propósitos para 2013

    Propósitos para 2013

    blog_propositos2012

    Y ya volvemos a estar aquí, un año después, revisando un poco cómo ha terminado este 2012 y planificando lo que queremos que sea el 2013.

    Analizando la lista de propósitos de este 2012 podríamos decir que, en líneas generales, el resultado es positivo.

    Aunque sigo sin ser del todo puntual, he mantenido un ritmo más o menos continuo de ejercicio, he conseguido superar las 20 libros leídos este año, ya soy todo un señor CCNP, he estado hace relativamente poco visitando la Toscana, y bueno, creo que mi inglés ha mejorado con respecto al año pasado.

    En la parte del debe están los proyectos por terminar, que han crecido durante este 2012 y que deben tener una continuidad en 2013 y, sobretodo, esa sensación de tomarme la vida en momentos críticos con mucha más filosofía de lo que me la he tomado este año.

    Así que aquí van los nuevos propósitos para este año 2013:

    1. Disfrutar de la vida. Es el primero porque es el más importante. Este 2012 ha tenido momentos geniales y momentos bastante complicados que me han llevado a la conclusión de que estamos en este mundo para disfrutar de cada uno de los momentos que nos brinda la vida rodeados de la gente que queremos.

    2. Crecer cultural y profesionalmente. Uno de los leitmotivs de la vida es, sin lugar a dudas, la percepción de crecimiento personal. Y esto en gran medida se consigue mejorando tus capacidades y tus aspiraciones. Este año que empieza va a ser importante en esto y por ello quiero formarme incansablemente desde el día 1.

    3. Mens sana in corpore sano. Quiero tener un equilibrio mental/físico que me lleve a cumplir el primer objetivo con garantías. Por eso quiero imponerme una disciplina deportiva mayor de la que ya tengo y seguir a rajatabla el ruego:

    «Señor dame fuerza para cambiar aquello que pueda cambiar, la serenidad necesaria para aceptar aquello que no y sabiduría para comprender la diferencia».

    4. Leer 50 libros.

    5. Tocar 12 piezas de piano. (1 al mes).

    6. Visitar un nuevo país.

    7. Certificarme. Conseguir el pleno de CCNAs y quizá el CCDP, amén de otras certificaciones: inglés, Juniper, VMWare, Microsoft…

    8. Concentrarme para llevar el blog/redes sociales/proyectos personales al día.

    9. Concluir con éxito uno o varios proyectos profesionales.

    10. Ser capaz de hacerlo todo y sentirme bien con cada cosa que hago. En definitiva: ser feliz.

    Sí, entiendo lo que estaréis pensando, pero en lugar de creer que he apuntado demasiado alto, tengo la sensación de que este 2013 debe ser un año en el que ser ambicioso. En el que marcarse objetivos que verdaderamente supongan un desafío, con la esperanza de acabar habiéndolo, al menos, intentado con todas las fuerzas.

     

  • Repaso a 2012: Libros leídos.

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    Este año, con la llegada del Kindle a mi vida he aumentado notablemente el número de libros leídos durante este 2012.

    Provisionalmente y, a falta de que aparezca alguno más por ahí escondido, esta es mi clasificación de los libros que he leído este año.

    1. El temor de un hombre sabio – Patrick Rothfuss. 
    2. Tormenta de espadas – George R.R. Martin. 
    3. Fundación. – Isaac Asimov
    4. Fundación e Imperio. – Isaac Asimov.
    5. Segunda Fundación. – Isaac Asimov.
    6. El Hobbit. – J.R.R. Tolkien.
    7. La voz de los muertos. – Orson Scott Card.
    8. Ender, el Xenocida. – Orson Scott Card.
    9. El Alquimista – Paulo Coelho.
    10. Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena.
    11. Entre costuras. – María Dueñas.
    12. Los hijos de Húrin – J. R.R. Tolkien & Christopher Tolkien.
    13. El Caballero Errante – George R.R. Martin.
    14. Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins.
    15. El Monje que vendió su Ferrari – Robin S. Sharma.
    16. ¿Quién se ha llevado mi queso? – Spencer Johnson.
    17. Assur – Francisco Narla.
    18. Steve Jobs – Walter Isaacson.
    19. En llamas – Suzanne Collins.
    20. Sinsajo – Suzanne Collins.

    El primer y el segundo son en realidad el mismo puesto ya que es muy difícil decidir entre la segunda parte de la historia de Kvothe o las aventuras en Poniente con los Stark, Lannister, Baratheon y demás.

    No me cabe duda, sin embargo, que el último puesto es bastante merecido al final de la trilogía de «Los Juegos del Hambre».

    Al final ha salido un número redondo: 20. Espero superarlo el año que viene.

  • Reseña: Saga Fundación – Isaac Asimov

    Reseña: Saga Fundación – Isaac Asimov

    fundacionA estas alturas para hablar de Isaac Asimov [es.Wikipedia] uno primero tiene que arrodillarse y dar muestras del respeto máximo hacia el que es, casi sin ningún género de dudas, el autor más importante de Ciencia Ficción del siglo XX.

    Entre sus novelas más importantes destaca notablemente su saga sobre La Fundación.

    El núcleo de esta saga, conocido como «El ciclo de Trántor» se compone de tres libros: Fundación, Fundación e Imperio y La Segunda Fundación. Actualmente existe una edición física/electrónica que aúna los tres libros en un sólo volumen.

    La Fundación, primer libro de la saga, sumerge al lector en un lejano futuro donde el ser humano ha sido capaz de colonizar la galaxia y un vasto conjunto de mundos forman el llamado Imperio Galáctico. Trántor planeta «capital» del Imperio alberga la sede administrativo-económica del Imperio y es allí donde vive el genio de una nueva ciencia conocida como Psicohistoria: Hari Seldon. Éste desarrollará un modelo matemático capaz de predecir la debacle del Imperio y un periodo de barbarie que durará 30.000 años. Para evitarlo, crea un meditado «plan» con el que pretende reducir este periodo a sólo 1.000 años. El ciclo de Trántor nos cuenta los primeros 600 años de este periodo.

    Con Fundación e Imperio y La Segunda Fundación, Asimov nos sumerge todavía más profundamente en el devenir de los planes de Seldon para hacer resurgir el Segundo Imperio de una forma ordenada y predecible.

    En el ciclo de Trántor Isaac Asimov consigue magistralmente mezclar la ciencia ficción con un relato político, sociológico e incluso psicológico permitiendo que la historia se desarrolle y fluya perfectamente. Una auténtica joya de la literatura más que recomendable.

    Nota: 9/10

     

     

  • Reseña: El Hobbit

    Por fin, tras muchos años de postergarlo por considerarlo el último regalo de Tolkien y movido en mayor medida por el próximo estreno de su adaptación cinematográfica, he terminado leyendo «El Hobbit».

    El Hobbit, Historia de una ida y una vuelta, como es su nombre completo en inglés, es desde su comienzo un cuento con sabor a leyenda. Una leyenda que J. R. R. Tolkien ha sido capaz de dar una forma y una esencia casi inconmensurable. En cada párrafo, en cada canción, resuenan los ecos de un mundo ya olvidado por el tiempo donde el bien y el mal luchaban por gobernar la Tierra Media. Y esos sonidos consiguen tener un tono de fábula en El Hobbit que lo acerca irremediablemente a los clásicos de la literatura infantil.

    Bilbo Bolsón, al que muchos conocerán por su papel en el desarrollo de El Señor de los Anillos, es esta vez el protagonista de la historia. Representante de la tradición y la costumbre. Del ciudadano alejado de las aventuras innecesarias y amante de su vida cotidiana, de su rutina. Este pequeño y alegre personaje cuya vida se mueve entre tazas de té y desayunos dobles se verá inmerso en una gran aventura que incluye los elementos necesarios para ser épica: dragones, tesoros, anillos mágicos, seres malignos, lucha y amor.

    La búsqueda del oro que protege uno de los grandes Dragones de la época será el punto de partida para que él, junto con la comitiva de enanos comandada por Thorin Escudo de Roble, se lancen a la aventura de lo desconocido. A partir de ahí, las historias se irán sucediendo. El camino, plagado de enemigos, sorpresas inesperadas, leyendas hechas realidad, etc., terminará desembocando en la terrible Montaña Solitaria (o también conocida como Erebor) dónde aguarda el poderoso dragón Smaug.

    Hablar de Tolkien a estas alturas como escritor no tiene sentido alguno. La obra es una auténtica joya de principio a fin. Un cuento para pequeños y para mayores que nos sumerge de lleno en el vasto universo que el escritor fue capaz de concebir. Plagando la lectura de toques de humor, de descripciones cuidadas y de diálogos para el recuerdo. Comenzando así lo que probablemente es una de las sagas de relatos de fantasía más profunda e interesante de la literatura.

    Y lo que es muchísimo más importante. La historia tiene un mensaje por debajo, que flota como una ligera niebla durante su lectura: el placer de las cosas sencillas, alejado de toda ostentación, alejado de la necesidad de poseer más. Un mensaje muy vivo y necesario en los tiempos que corren.

    En definitiva se trata de toda una experiencia que sumada al ya mencionado El Señor de los Anillos y al Silmarillion, hacen que la saga de Tolkien se convierta en una obra de referencia para el lector amante de la fantasía.

    En este caso, no es una lectura recomendada, sino obligada.

  • Una propuesta

     

    Ayer, 14 de Noviembre, fue convocada una Huelga General con el objetivo de mostrar el descontento popular con las medidas adoptadas por el gobierno en los últimos tiempos.

    Obviando un poco los colores y la ideología detrás de este tipo de convocatoria, siempre he pensado que en esta vida la opinión respecto a algo conlleva, como tal, una crítica. Y esta crítica puede ser de dos tipos: constructiva o destructiva.

    Puedes opinar sobre la forma de vestir de alguien diciendo «yo no sé cómo puedes salir así a la calle» o bien «no me gusta como vas, ¿no crees que igual si combinas ese jersey con estos pantalones irías mejor?». La diferencia como se observa a simple vista es notoria y creo que todos estaremos de acuerdo en que la segunda forma es mucho más positiva que la primera.

    Es por ello que si aplicamos la misma idea al terreno de la política, deberíamos intentar evitar comentarios como «La culpa es de XXX que es un inútil» o «Es que tal partido político es …» y plantear alternativas reales y, sobretodo, realistas, ante la dificlísima situación económica a la que nos estamos enfrentando.

    Aquí va, desde esta humilde ventana a la red, una de las mías.

    No soy licenciado en economía y mis conocimientos económicos están excesivamente ligados a las matemáticas y las ciencias puras como para poder alcanzar a entender los entresijos que mueven el mundo económico actual. Pero como en toda ciencia, y al fin y al cabo la Economía lo es, existen una serie de principios fundamentales sobre los que luego asentar todas las teorías. Y así como la velocidad de la luz es una variable fija e inamovible en toda la Física, considero que para que haya desarrollo y crecimiento deben coexistir dos elementos en nuestra sociedad:

    – Producción y consumo.

    Producción

    Sólo produciendo algo que merezca la pena ser comprado podremos integrarnos en un mercado tan sumamente globalizado como el actual, por eso, parte de mi propuesta viene a decir que o se invierte en I+D+i o estamos bien jodidos fastidiados. No podemos competir, ni en sueños (y dudo que queramos) con mercados como el chino o el de otros países donde los costes de personal rozan la esclavitud y, por ende, disponen de unos precios imbatibles.

    ¿Alternativa? Produzcamos algo de calidad, que merezca el precio que le ponemos, que se convierta en referente de mercado. Convirtámonos en pioneros. Tenemos a nuestra disposición de una cantidad impensable hace unos años de personal altamente formado y cualificado, preparado para investigar y dar a luz proyectos que coloquen a España a la cabeza de la innovación.

    Permitamos que los miles de jóvenes con ideas frescas y con ganas de cambiar el mundo tengan la posibilidad de crear un negocio sin las trabas actuales ni la necesidad de un desembolso económico inicial que tanto les limita actualmente.

    En EE.UU. siguen la norma de fracasa mucho, fracasa rápido. Aquí no puedes fracasar más de una vez porque ya estás arruinado. Entendamos que emprender es una carrera en la que el resultado final es el benificio para la sociedad. Permitamos alcanzar ese beneficio. Dejemos que las ideas tengan hueco y espacio para crecer.

    Consumo

    Reitero que mis conocimientos sobre economía son muy limitados, pero aumentando los impuestos, tanto directos como indirectos, no creo que se favorezca excesivamente al consumo. En una situación como la actual, quizá sea factible plantearse renegociar la deuda que nos oprime (bajo la amenaza de hacerla odiosa si hace falta) bajo el estricto cumplimento de unas reglas de juego que impidan, por ejemplo, que una gran parte del dinero recaudado se destine a pagar desfalcos políticos o bancarios y dejar que la justicia actúe con todo su peso sobre aquellos que realmente están ensuciando la imagen de nuestro país: sus políticos y sus gestores económicos.

    Es inconcebible que una persona que gestiona su negocio para sobrevivir (o malvivir según se mire) esté arriesgando su patrimonio y, en algunos casos, hasta su libertad mientras que aquel que gestiona el dinero de los españoles pueda no sólo salir indemne de una gestión nefasta sino además indemnizado. Si un político o un banquero lo hace mal, que lo pague.

    Pero volvamos al tema del consumo, rebajando la carga impositiva tendríamos posiblemente una reactivación de ese consumo que, al fin y al cabo, es la gasolina que mueve cualquier economía.

    Menos impuestos, más facilidades para crear empresas, renegociar la deuda y llevar al extremo el control presupuestario de políticos, banqueros. Inspecciones reales de la función pública . Eliminación de cargos de confianza. Penas de cárcel para aquellos que comentan fraude en cantidades importantes de dinero. Penas de cárcel para aquellos que cometan fraude con dinero público.

    Todo son propuestas que, desde mi punto de vista, supondrían una alternativa a lo que se viene haciendo y que, demostrado queda, no está sirviendo sino para hundirnos más en la miseria que nos ha traído esta condenada crisis.

    Y no son mías. Las escuchas en la calle, en cualquier barra de bar, en una charla distendida con amigos entre tazas de café. Y no somos economistas. No somos políticos.

    Quizá esa sea la diferencia.

  • 10 razones para tener un Kindle

    Kindle 4 Black - 79 Euros - AmazonDesde hace ya cerca de un año que soy un usuario feliz de un dispositivo de lectura basado en tinta electrónica o comúnmente conocido como libro electrónico o eBook. En mi caso, mi dispositivo es el Kindle de Amazon.

    Siempre he sido un férreo defensor de la lectura tradicional como método para obtener un sinfín de resultados beneficiosos: mejorar la expresión, la creatividad, la perspectiva, conocimiento, etc., y he de reconocer que cuando surgieron hace tiempo este tipo de dispositivos fui bastante reacio a creer que pudieran en algún momento ser sustitutos del libro convencional de toda la vida.

    Unos años después, sin embargo, esa creencia ha cambiado sustancialmente. Aquí tenéis las 10 razones por las que, desde mi punto de vista, os recomendaría la compra de un eBook y, en especial, del eBook de Amazon.

    1. La experiencia es prácticamente idéntica a la de leer un libro. Esta claro que estos dispositivos no disponen de páginas y que no reproducen el olor a libro viejo, pero la percepción de que estás leyendo en un elemento electrónico se pierde casi al instante. Esto es gracias a que es un dispositivo «quasi-pasivo», es decir, cuando estás leyendo en realidad no está consumiendo energía y es sólo cuando pasamos de página cuando la tinta electrónica se redistribuye para mostrarnos correctamente el texto.

    He escuchado miles de veces la manida frase: «es que como un libro, nada». Bien, como en todo, es algo tremendamente subjetivo. Sin embargo, como lector, mi opinión es clara, este prejuicio desaparece en el momento en el que te decides a leer un libro en un eBook. Y lo digo yo, lo dice mi entorno más cercano y el inmenso porcentaje de usuarios que ya usan libros electrónicos.

    2. Es más cómodo que un libro. Libros de más de 1000 páginas en un tamaño reducido. Leer en un Kindle es sinónimo de comodidad. De sentarse en cualquier sitio, encenderlo, y disfrutar de la lectura.

    3. Dimensiones casi perfectas. Algunos echamos en falta una pantalla quizás un poco más grande, pero en líneas generales, es un aparato que cabe en prácticamente cualquier sitio. Fácil de transportar. Eso sí, es recomendable comprarle una funda para protegerlo.

    4. Una biblioteca infinita. Ya hemos dicho que es más cómodo que un libro, pero es que no es un libro, sino muchos. En realidad todos. Kindle es un soporte que te permite llevar tranquilamente 15, 20, 40 libros almacenados e ir pasando de unos a otros con extrema facilidad.

    5. Precio sin competencia. Hablamos de 80 euros puesto en casa. Sólo con la rebaja de los libros en formato electrónico (y ya no hablamos de las maneras alternativas de conseguirlos) la amortización del dispositivo llega a los pocos meses de haberlo adquirido, dependiendo de la velocidad de lectura.

    6. Velocidad de lectura. No soy el único que ha percibido que leyendo en estos dispositivos lees más rápido que con los libros convencionales.

    7. Comunidad en constante crecimiento. Existe una enorme comunidad de usuarios de libros electrónicos que nos va a permitir sumergirnos en un mundo de recomendaciones, mejoras, aplicaciones alternativas para potenciar nuestros dispositivos, reseñas, etc.

    8. Acceso a la autoedición y la autopublicación. Gracias al formato electrónico, los autores noveles van a poder saltarse el farragoso y limitante proceso de tener que pasar por la editorial para poder ver su libro publicado. Aún así esto es un arma de doble filo: nos permitirá a muchos lectores conocer autores que están iniciando su andadura por el mundo narrativo con mayor facilidad pero también facilitará la publicación de textos sin la mínima calidad exigible.

    9. Lee, aquí, ahora. Enciende tu Kindle y tras 1 segundo seguirás leyendo por dónde te habías quedado. Pero además, Kindle no es sólo un dispositivo. Es, en realidad, todo un vasto ecosistema que Amazon ha ido desarrollando con paciencia y mimo y que nos va a permitir, en primer lugar, la ubicuidad de lo que estemos leyendo: Kindle, móvil, tablet, PC, etc., dispondrán del libro por el mismo sitio donde lo hayamos dejado. Podremos adquirir libros gratuitos o a precios realmente bajos con un sólo click. Y todo esto de forma muy sencilla y accesible para todo tipo de público.

    10. Disfruta. Llevo casi un año, como decía al principio de este artículo, y sólo puedo decir cosas positivas de este aparato. He leído ya más de 15 libros en él, con la grata sensación de poder sumergirme en el placer de la lectura sin en ningún momento echar de menos para la página de papel.

    Y estas son sólo unas cuantas de las muchas razones que hay para lanzarse a la aventura de leer miles de libros en formato electrónico. Cada uno tendrá las suyas. Pero lo que está claro es que si dudas si merece la pena o no adquirir uno de estos aparatos, ahí tienes mi recomendación: hazlo, ya.