Categoría: Cultura

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  • Primera Impresión: Suisei No Gargantia

    Primera Impresión: Suisei No Gargantia

    Lo cierto es que últimamente me ha dado por buscar alguna serie anime que merezca la pena tras el «coitus interruptus» que supuso el final de la esperemos primera temporada de Shingeki No Kyojin – Ataque a los Titanes.

    Y eso que rastreando la red fui a parar a un Shonen bastante extraño a priori: Suisei No Gargantia.

    En un principio parecía un anime más de Mechas (robots gigantes) luchando por la supervivencia de la humanidad contra alienígenas. Algo tan visto en este mundo que se torna algo soporífero. Nunca he sido fan de ese tipo de series porque las considero ampliamente superadas después de tantos años de revisiones y actualizaciones.

    No obstante, Suisei No Gargantia poco o nada parece tener que ver con las características propias de este tipo de animes.

    Ya en el primer episodio el argumento realiza un giro interesante y nos posiciona en una perdida Tierra donde la Alianza de la Humanidad no ha vuelto a poner un pie desde hace siglos. Una Tierra perdida, como en las novelas de Asimov, que forma parte de las leyendas de la Alianza. Sumergida en agua a causa del deshielo de los polos en la que los seres humanos sobreviven sobre grandes plataformas marítimas.

    Se presenta además, la lucha moral y ética entre una estructura política puramente militar y enfocada exclusivamente a la guerra contra los Hideazu (los monstruos alienígenas) por parte de esta Alianza de planetas contra una organización más acorde con nuestros actuales tiempos, cercana a un sistema democrático, donde la gente disfruta y exprime la vida.

    Los primeros 5 capítulos siguen un ritmo interesante, con una historia que va ganando fuerza y unos personajes que pintan cada vez mejor.

    Sin lugar a dudas una opción a tener en cuenta.

  • Shingeki no Kyojin puede morir de éxito.

    Shingeki no Kyojin puede morir de éxito.

    Para los que todavía no os haya llegado la noticia, tenemos una nueva estrella en el mundo del anime. Shingeki no Kyojin, también conocida como «El Ataque de los Titanes», es la adaptación del manga homónimo de  Hajime Isayama.

    Sin lugar a dudas está siendo todo un auténtico fenómeno de masas en Japón y Estados Unidos. En España ha sido Norma Editorial la que se ha llevado el gato al agua licenciándola con lo que no tardaremos a tener más noticias sobre ella. Sin embargo, mientras nos llega la versión traducida hemos podido disfrutar de la versión subtitulada.

    El anime consta de 25 capítulos de unos 25 minutos con un ritmo creciente, aunque a veces irregular, y con un argumento especialmente interesante. Vivimos en una de esas sociedades a caballo entre la Edad Media y la era Industrial que tanto les gusta a los dibujantes japoneses, en la que la humanidad se ha visto obligada a recluirse tras los altos muros de una megalópolis amurallada para protegerse de los Titanes.

    Y por titanes no nos referimos a los mitológicos dioses sino a grandiosos gigantes sin un ápice de inteligencia cuya misión exclusiva es devorar seres humanos.

    Con esta premisa inicia su andadura una serie con tres personajes principales con unas características muy marcadas: el guerrero inconsciente, la sagaz heroína y el inteligente estratega. Hay lugar para la épica, para el desarrollo incipiente de una trama que puede dar para mucho, para escenas de animación espectaculares y para mucho más.

    ¿El Problema?

    Que se acabe. Son 25 episodios con un final tan sumamente abierto, con tantas cosas por entender, que dudo mucho que haya satisfecho a nadie. Se habla de que es posible una segunda temporada una vez el manga haya avanzado lo suficiente para evitarnos problemas como los de Fullmetal Alchemist. Quién sabe. La realidad, sin embargo, es que una vez terminas el vigésimo-quinto capítulo la sensación que te queda es que te han contado el principio de una historia genial.

    Pero sólo el principio. 

  • Crítica: jOBS

    Crítica: jOBS

    Si algo no merecía Steve Jobs, el creador junto con Steve Wozniak de una de las mayores empresas informáticas y desarrollador de dispositivos que han cambiado la forma de vivir de la humanidad, era un biopic tan condenadamente malo.

    Y por malo me refiero a que reúne casi todos los defectos que una película biográfica puede tener: es lenta, sosa, carente de interés para el espectador que desconoce en profundidad la vida de Steve Jobs y condenadamente superficial para el que la conoce.

    Lo único que salva a este infumable bodrio es que la caracterización de casi todos sus personajes es realmente buena. Y hasta aquí hemos llegado con las virtudes. Esto sería como decir que lo único bueno de Juego de Tronos estuviera en que Tyrion Lannister fuera, de hecho, enano.

    En el trailer, condenado trailer que vendiste más humo del que ha vendido Apple con el iPhone 5S, uno albergaba la esperanza de encontrarse la historia dramática de la vida del emprendedor americano por excelencia que se hizo a sí mismo desde el garaje de sus padres y que construyó, destruyó y reconstruyó el mayor imperio comercial hasta la fecha. Se atisbaba ese duro enfrentamiento entre el sociópata que escondía Jobs y el genio inigualable capaz de hacer enloquecer a las masas.

    Pero aquí sólo encontramos el repaso a saltos inconexos de la historia de su vida mezclada con las anécdotas más insulsas: paseamos por el Campus de la Universidad, su viaje a la India, la creación del Apple I y del Apple II, Lisa, Macintosh, la famosa frase al presidente de Pepsicola, etc. y entre tanto nos entretienen con escenas en consejos de administración o con Jobs descalzo paseando por su casa. Y todo como si de una triste y, lo que es peor, cutre, presentación de Power Point con la Times New Roman como fuente se tratase.

    Vacía. Sin una lógica que haga entender las profundas contradicciones del personaje. Sin comprender hasta qué grado fue capaz de sortear sus limitaciones como ingeniero y convertirse en el mejor vendedor de productos de la historia. De su visión de la relación producto-consumidor. Su famoso discurso de Stanford.

    Todo eso, que es en realidad lo que hace de Jobs un personaje histórico, no existe en la película.

    A cambio, nos bombardean durante 2 horas con diálogos poco elaborados, escenas entrelazadas sin sentido y momentos soporíferos.

    No, no es una película que esté a la altura del personaje.

    Nota: 2/10

  • Reseña: Mendigos en España

    Reseña: Mendigos en España

    Bajo este curioso título, la escritora Nancy Kress nos propone una intensa y nada desdeñable obra de ciencia ficción.

    Mendigos en España centra su argumento en una sociedad de un futuro relativamente cercano dónde los avances en la modificación genética permiten elegir determinados rasgos a los padres con suficiente poder económico.

    En esta carrera científica de modificación genética los genetistas encuentran el gen relacionado con el ciclo del sueño. Con ello se plantea la posibilidad de concebir niños sin que tengan la necesidad de dormir.

    Keisha Camden será la primera de esta nueva especie de súper humanos.

    Como digo, interesante planteamiento que se desarrolla en este primer volúmen de lo que es una trilogía y en el que se ponen sobre la mesa las conductas sociales de los seres humanos en lo que a comunidades se refiere. Con un argumento convincente y unos personajes que van ganando peso conforme el hilo de la historia va desarrollándose, Mendigos en España nos sumerge en una visión de un futuro donde la lucha de clases ha saltado la frontera de la especie.

    Muy recomendable.

  • Hayao Miyazaki anuncia su retirada

    Hayao Miyazaki anuncia su retirada

    Hayao Miyazaki ha sorprendido con unas declaraciones en las que afirmaba que The wind rises, que actualmente está presentando en el Festival de Cine de Venencia, será la última de sus producciones.

    Miyazaki es mundialmente reconocido como uno de los grandes cineastas de animación. Junto con  Isao Takahata e Toshio Suzuki creó el conocido estudio Ghibli. Este estudio es el «culpable» de haber llevado a la gran pantalla obras artísticas de la talla de «El Viaje de Chihiro», «La Princesa Mononoke» o «El Castillo Ambulante». Todas ellas de una factura exquisita y que compiten por ser consideradas la mejor película de animación de la historia.

    Además es también el responsable de videojuegos como «Ni no kuni: La ira de la bruja blanca» (Playstation 3) o Ni no Kuni: Shikkoku no Madōshi (Nintendo DS) que se mantienen fieles al estilo que ha hecho característico al estudio.

    Con esta noticia el mundo del anime japonés en particular y de la animación en general pierden a uno de sus grandes maestros. Capaz de mezclar arte y técnica en cada una de sus producciones alcanzando niveles jamás vistos hasta la fecha.

    Una verdadera lástima.

    Al menos nos queda la última de sus obras:

  • Crítíca: Efectos Secundarios

    Crítíca: Efectos Secundarios

    He visto ya unas cuantas películas de Soderbergh y los resultados han sido bastante dispares.

    Desde la interesante Traffic hasta la que hoy nos ocupa, Efectos Secundarios, he disfrutado con la mayoría (la saga de Ocean’s siempre la he guardado en mi memoria) y he tenido que soportar alguna que otra: Solaris, infumable.

    Efectos Secundarios (2013) es de las buenas, de las que te mantiene pegado a la butaca desde el minuto uno hasta el final. Retorcida, con giros argumentales muy poco previsibles, con actuaciones creíbles. Jude Law, Rooney Mara, Channing Tatum, hasta una decente Catherine Zeta-Jones, lo cual ya es mucho decir, forman parte de un elenco que dota de consistencia a la historia.

    Una mujer que padece una profunda depresión acude a la consulta de un psiquiatra (Jude Law) para que la trate. Y lo mejor es que hasta ahí puedo contar. Todo lo demás forma parte de una intrincada historia de reflejos e ilusiones engañosas que sumergen al espectador en un coherente hilo donde nada de lo que parece ser resulta ser cierto.

    Soderbergh es capaz de sorprender con rizos impensables en la historia sin por ello permitir que ésta pierda un ápice de credibilidad. Y dadas las circunstancias actuales, viendo cómo está el panorama cinematográfico en la actualidad, se agradece y mucho, muy de vez en cuando, poder disfrutar de un producto visual así.

    Recomendada.

    Nota: 7.5/10

  • Reseña: El color de la magia – Terry Pratchett

    Reseña: El color de la magia – Terry Pratchett

    Algunos piratas conseguían la inmortalidad por sus grandes crueldades o proezas. Otros conseguían la inmortalidad gracias a la gran riqueza amasada. Pero el capitán había decidido mucho tiempo antes que quería alcanzar la inmortalidad por no haber muerto.

    Y por fin me decidí a sumergirme en Mundodisco. No es la primera vez que leo a Pratchett ya que hace un par de años cayó en mis manos «Los pequeños hombres libres», que pertenece a la saga pero de una forma más tangencial y, por tanto, no era excesivamente necesario conocer la historia.

    Con «El color de la magia» uno se mete de lleno en el mundo creado por Pratchett: Mundodisco, un disco sobre el que se asientan los continentes y que es soportado por cuatro elefantes a lomos de A’Tuin, una tortuga gigante que cruza el cosmos.

    Su lectura se asemeja en muchos aspectos a una montaña rusa en constante movimiento. Rincewind pasa por ser un mago de tercera, que sólo conoce un hechizo y que fue expulsado de la escuela de magos por culpa de una travesura. Junto a él viajará Dosflores, un extraño «turista» de tierras lejanas que sólo busca verse inmerso en las aventuras que ha oído que suceden en la terrible y peligrosa Ankh-Morpork. Todo es una enorme y maravillosa broma. Son aventuras en parajes lejanos, con héroes y villanos, magos y extraños monstruos, pero en realidad es una genial sátira de esos mundos donde sólo existe el bien y el mal. Una broma que tiene gracia, casi siempre.

    Pratchett es un escritor fantástico capaz de crear un inmenso e impresionante universo alrededor de personajes con carisma y mucho humor y aún así el Color de la Magia se me ha hecho en algunos momentos pesado. En su conjunto se trata de una lectura amena y divertida pero en determinados puntos de la historia la ironía no es capaz de sustentar el argumento y flaquea. Pierde fuerza, al menos desde mi punto de vista, cuando reitera la búsqueda de la sátira por encima de todo dejando un poco de lado la profundidad narrativa.

    No obstante estamos hablando de una saga con una lista interminable de títulos y, para ser el primero, El Color de la Magia cumple muy bien su cometido.

    Nota: 6/10

  • Crítica: Oblivion (2013)

    Crítica: Oblivion (2013)

    Cuando por primera vez vi anunciar Oblivion tuve esa extraña contradicción que a veces surge cuando la fotografía te gusta pero el que sale en la foto no tanto.

    Y no es que Tom Cruise no me haya convencido en muchos otros papeles (sobretodo haciendo de agente secreto), pero considero que la Ciencia Ficción se merece protagonistas de otro corte.

    Oblivion (2013) es un fiel reflejo de lo que es la sociedad occidental de esta decena: empaquetado y listo para consumir.

    No estoy diciendo en absoluto que sea una mala película pero sí que hay que asumir una serie de premisas básicas.

    La primera es que a la ciencia ficción hollywoodiense cada vez le queda menos de ciencia. En 2017 ya estamos colonizando lunas de Saturno y planteándonos vivir allí (?) por poner un ejemplo. Y con esa sensación vas desenrollando el pergamino que te cuenta la historia postapocalíptica de una tierra sumida en el caos y la radiación. ¡Ay si Asimov levantase la cabeza!

    La segunda es recordar a Matrix, Stargate, El Planeta de los Simios, Mad Max… y así vas contando una tras otra las referencias a películas que sí que trajeron algo diferente. Y digo referencias por no decir plagios descarados: hay un par de escenas que pasarían perfectamente por cortes de Independence Day.

    El problema de la historia de Oblivion es ese, que ya nos la conocemos. Porque la fotografía y la banda sonora son casi perfectas, la ambientación cuidada, el grupo de actores impresiona (Morgan Freeman y Nikolaj Coster-Waldau entre otros)  y los efectos especiales muy conseguidos. Pero la película pierde demasiada fuerza con un argumento insulso, en algunos momentos poco creíble y en otros literalmente ridículo.

    Cine en definitiva de consumo, como todo lo que se hace últimamente, de palomitas y refresco en la sala, de aventuras espaciales que busca en vano dejar un mensaje al final, terminando por liar la cosa todavía más.

    No pasará a la historia aunque bienvenida es para alguna de las tardes soporíferas de verano.

    Nota: 6/10

  • Crítica: El atlas de las nubes

    Crítica: El atlas de las nubes

    Cuando vi por primera vez el primer trailer de El atlas de las nubes tuve la sensación de que prometía ser una buena propuesta cinematográfica. Muchas veces esa sensación falla y la película termina quedándose muy lejos de lo que aparentaba.

    El atlas de las nubes no es uno de esos casos.

    De la mano de los hermanos (ahora hermano y hermana) Andy y Lana Wachowski [Matrix], El atlas de las nubes es un auténtico sudoku hecho celuloide. La premisa es tan antigua como simple: nuestras vidas están interconectadas a lo largo del tiempo. Somos producto de acciones del pasado y nuestro presente determinará el futuro, no sólo nuestro, sino del resto de la humanidad.

    Con esta idea la película nos sumerge en un sinfín de historias y de saltos temporales como hilos independientes en un telar. Conforme la película va avanzando estos hilos se van entretejiendo más y más hasta formar una casi perfecta estructura única: un trozo de tela que representa la suma de las vidas de los seres humanos.

    Lo verdaderamente interesante de esta propuesta es ver a los mismos actores interpretando personajes atrás y adelante en el tiempo, como herederos de sus acciones pasadas, como creadores de futuros distintos. Mediante este artificio, los Wachowsky consiguen que el peso de la narración lo soporten simultáneamente varios actores en contextos completamente diferentes impidiendo que el espectador se mantenga contemplativo con la historia. Así que tenemos a un polifacético Tom Hanks, a Halle Berry, Jim Broadbent (éste está especialmente sublime en su interpretación),  Hugo Weaving, Jim Sturgess, y así un largo etc. interpretando papeles completamente antagónicos en momentos históricos distintos.

    El argumento engancha con esas historias entrelazadas cuyo desenlace añade una crítica sutil a la cerrazón humana. A ese lobo que el hombre es para sí mismo. A la necesidad, en cualquier momento y en cualquier lugar, de la aparición de esos hombres y mujeres capaces de ver más allá de lo que la sociedad les impone, les dicta.

    Un mensaje de esperanza embotellado en una excelente obra de entretenimiento con una fotografía de contrastes y una banda sonora que acopla a la perfección.

    Recomendable para cualquiera de esas tardes de verano en las que una tormenta nos tuerce los planes.

    Nota: 8/10

  • 5 razones por las que leer Juego de Tronos antes de ver la serie

    Es una realidad que la serie televisiva Juego de Tronos (Game of Thrones) se ha convertido en todo un fenómeno de masas alcanzando cuotas de pantalla impresionantes y llevándola a copar todas las listas y premios audiovisuales.

    No obstante, tras haber visto las dos primeras temporadas y haber comenzado la tercera, mi impresión es que es un requisito casi indispensable para saborear bien la historia de Poniente el leerse primero los libros:

    1. Profundidad de los personajes. La historia congrega una cantidad inmensa de personajes que se van interrelacionando entre sí a medida que el argumento se desarrolla. Pese a que se trata de un formato televisivo en el que contamos con episodios de casi una hora de duración, lamentablemente no es suficiente como para ahondar en todos y cada uno de los matices que George R.R. Martin ha sido capaz de trasladar en las novelas.

    2. Imaginación. La televisión y el cine son un medio fabuloso pero limitante. Con la palabra escrita somos nosotros los que damos rienda suelta a nuestra mente y somos capaces de imaginarnos inmensos palacios rodeados de suntuosos paisajes exóticos. Pese a la bellísima factura fotográfica que presenta la serie televisiva, todavía queda lejos de alcanzar nuestra capacidad imaginativa.

    3. Historia atropellada. En un argumento de corte histórico-fantástico hay algo que se hace fundamental desde mi punto de vista: la pausa. Las cosas, cuando se cuentan, cuando se leen, van sucediendo poco a poco, y de esta manera tejen una tupida tela en la que nos sumergimos. Esa pausa no existe en la adaptación. Todo sucede rápido, las elipsis temporales entre capítulos a veces son desconcertantes y los misterios y el suspense son prácticamente inexistentes.

    4. Cambios en el guión. Es inevitable, pese a contar con el apoyo del propio escritor, que la historia varíe, sufra modificaciones para poder adaptarse a un medio distinto con lo que esto conlleva. Esto puede parecer poco importante pero en algunos momentos se pierde parte de la magia de la historia al eliminar o modificar pasajes escritos.

    5. Entender Canción de Hielo y Fuego. Si empezamos a conocer la historia de Poniente a partir de los libros y luego la complementamos con la serie podemos alcanzar una visión global muy interesante de todo este mundo de fantasía ideado por Martin.

    Todo esto no busca en absoluto desmerecer la adaptación televisiva que es, sin ningún género de dudas, una de las mejores, por no decir la mejor, de la historia de la televisión. Se trata más bien de recomendar lo que siempre se ha dicho: primero el libro, luego la película. Con Canción de Hielo y Fuego, es indispensable.